Ucrania emerge del invierno más difícil de su historia reciente con su sistema energético gravemente dañado por los ataques aéreos rusos, pero aún operativo, mientras el tiempo mejor alivia la carga sobre la infraestructura y levanta el ánimo de una población agotada.
Varias semanas después de que la mayoría de los hogares se vieran limitados a sólo unas pocas horas de electricidad al día, en medio de un frío intenso que cayó a -20 grados Celsius y menos, los cortes de energía persisten en gran parte del país.
Los residentes de Kiev, Odesa, Járkov y otras ciudades del centro, sur y este del país siguen pasando hasta 18 horas diarias sin electricidad, con una situación que varía según el distrito. Sólo en Kiev, más de 1100 edificios de apartamentos siguen sin calefacción centralizada.
Sin embargo, el sentimiento predominante en el primer día de la primavera es que lo peor probablemente ya haya pasado, ya que el intento de Rusia de colapsar el sistema energético parece haber fracasado una vez más.
Lo peor puede haber pasado
"Nuestros ingenieros están haciendo lo imposible", dijo a EFE Viktoria Poslushna, una farmacéutica de 45 años, desde Járkov, una ciudad situada a solo 25 kilómetros de la frontera rusa que sufrió ataques durante todo el invierno en medio de olas de frío récord.
“Fue difícil y hacía mucho frío”, relata Poslushna, que admite que la oscuridad prolongada tuvo un efecto deprimente en las personas ya agotadas por la guerra.
Aun así, sin electricidad durante 8 a 18 horas seguidas, la ciudad se mantuvo viva, llena del rugido de los generadores portátiles.
“Nada puede intimidarnos ni doblegarnos. Nos hemos adaptado a condiciones de vida inhumanas”, subrayó Poslushna, señalando que los habitantes se esfuerzan por vivir sus vidas “aquí y ahora” y encuentran pequeñas alegrías cada día.
Sobrevivir al invierno
“A pesar de todo, los ucranianos lograron superar este difícil invierno, cuando Rusia ni siquiera intentó buscar justificación para sus brutales ataques contra infraestructuras civiles críticas”, subrayó el domingo el presidente Volodimir Zelenski.
Durante los tres meses de invierno, señaló Zelenski, Rusia lanzó más de 14.670 bombas aéreas guiadas, 738 misiles y casi 19.000 drones de largo alcance, muchos de ellos dirigidos a la infraestructura energética.
Todas las grandes centrales eléctricas, excepto las nucleares, han sido afectadas, junto con numerosas subestaciones clave responsables de la distribución de electricidad.
El apoyo de los gobiernos y voluntarios extranjeros, que suministraron miles de generadores y otros equipos vitales, resultó crucial, y el Ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andri Sibiga, ha agradecido a todos los que contribuyeron.
El trabajo continúa
En el oeste de Ucrania, hace más de una semana que no hay cortes de electricidad, pero los generadores portátiles permanecen afuera de tiendas y cafés.
La mejora no significa que los desafíos hayan terminado. Algunas empresas no lograron sobrevivir al aumento de los costos de la energía.
"Algunos equipos críticos podrían tardar medio año en fabricarse", explicó a EFE Orest, ingeniero jefe de una planta térmica gravemente dañada.





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