Eslovaquia va a interponer, en un plazo máximo de diez días, una denuncia ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) contra la Comisión Europea por el veto a los combustibles rusos que entrará en vigor en 2027 y que también cuestionó Hungría ante esa magistratura.
Así lo informó este viernes el primer ministro eslovaco, Robert Fico, en un comunicado en el que resalta el punto de vista de su gobierno de que el veto ratificado el pasado 26 de enero por el Parlamento Europeo tiene carácter de sanción y, como tal, debe someterse a voto por unanimidad de los Veintisiete, y no por mayoría cualificada.
"Nos preocupa la forma en que se adoptó esta normativa. Estamos convencidos (...) de que en este caso se trató de un régimen de sanciones, una medida sancionadora. Y por eso era necesario adoptar esta decisión por unanimidad", señaló Fico en la nota emitida por la oficina de su gobierno.
"El Tribunal de Justicia de la Unión Europea podría emitir un dictamen en este caso que sería trascendental y decisivo para el futuro funcionamiento de la UE", auguró asimismo Fico.
El veto al combustible ruso
Su Gobierno pedirá una suspensión cautelar de la prohibición para que no entre en vigor mientras el TJUE no pronuncie su veredicto definitivo.
Hungría ya presentó una demanda similar, pero no está claro cómo procederá al respecto el futuro gobierno del país que encabezará el conservador Péter Magyar, que ha destronado al ultranacionalista Viktor Orbán en las elecciones legislativas del pasado domingo.









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