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La UE tiene como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030 respecto a los niveles de 1990 y alcanzar cero emisiones netas para 2050. Junto con otras palancas como las energías renovables y la electrificación, la adopción de moléculas renovables como el biometano es un paso clave para acelerar la transición energética de España y alcanzar los objetivos de 2030.

Existen varias razones que posicionan al biometano como una alternativa esencial para la descarbonización, especialmente en procesos industriales de alta temperatura. En primer lugar, se trata de una tecnología madura que está disponible para ser desplegada a gran escala.

Segundo, desde el punto de vista económico, la producción de biometano tiene la capacidad de generar valor mientras que contribuye a la descarbonización de la industria. Esto se debe a que el consumidor final puede seguir accediendo al gas natural sin necesidad de modificar sus instalaciones, y por su parte el productor, podría disfrutar de un caso de negocio con rentabilidades positivas.

Menor dependencia exterior

Además, el despliegue de esta tecnología ofrece a España la oportunidad de disminuir la dependencia de las importaciones de gas natural de países como Argelia, Rusia y Estados Unidos, mejorando así la seguridad de suministro.

Por último, la producción de biometano podría impulsar las zonas rurales, donde se encuentra aproximadamente el 80% del potencial español de biometano, fomentando inversiones, generando nuevas oportunidades de empleo y ofreciendo una solución sostenible para la gestión de residuos agrícolas.

En este contexto, España está bien posicionada para convertirse en un actor clave en la producción de biometano en Europa ya que es el cuarto país de la región con mayor disponibilidad de materias primas, proviniendo el 80% de éstas del estiércol y de residuos agrícolas. Además, el país cuenta con gran disponibilidad de espacio para localizar las instalaciones necesarias, dotándole de flexibilidad para asegurar una logística lo más eficiente posible.

Esta circunstancia hace que España sea un mercado atractivo para atraer nuevas inversiones, con la posibilidad de alcanzar rentabilidades de dos dígitos. Con aproximadamente 90 proyectos anunciados, el rendimiento de estos proyectos depende de varios factores, como la accesibilidad y logística de materias primas, el tamaño de las plantas, el mercado de los subproductos y la disposición a pagar por el biometano.

Primeras etapas

Sin embargo, el mercado del biometano en España está todavía en sus primeras etapas y para alcanzar el objetivo de producción de biometano fijado para 2030, el país debe multiplicar por 11 su producción actual. Esto plantea varios retos que deben superarse. En primer lugar, es crucial acelerar significativamente el desarrollo de plantas de biometano, un proceso que actualmente puede llevar hasta cuatro años.

Para lograrlo, es necesario agilizar la obtención de permisos y simplificar el marco normativo. Esto podría incluir el despliegue de una vía fast-track para aquellos proyectos considerados de alto interés estratégico – como ya han hecho Francia o Dinamarca –, la asignación de recursos administrativos dedicados a la aprobación de proyectos, el fomento de colaboración entre el equipo promotor y la administración desde etapas tempranas de los proyectos, u ofrecer asistencia en la cumplimentación de la documentación, como hacen las administraciones italiana y austriaca.

En segundo lugar, es fundamental asegurar el acceso a las materias primas y es que, a pesar de los beneficios de la producción del biometano, como atraer oportunidades de inversión y fomentar la creación de empleo local, es necesario dar a conocer las ventajas que este tipo de proyectos brindan al entorno rural para mejorar la percepción y colaboración social.

Además, dada la naturaleza incipiente de este mercado en España, faltan modelos estandarizados de asociación productor-proveedor, necesarios en un contexto de materia prima descentralizada donde se requiere de varios agricultores para abastecer a una planta determinada.

Ayudar a la implementación de contratos

Finalmente, es fundamental definir un proceso regulado con procedimientos estandarizados y plazos específicos para gestionar las solicitudes de conexión a la red. En esta línea, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recientemente ha aprobado una resolución que establece el procedimiento y los plazos para gestionar las solicitudes de biometano en el futuro.

Así mismo, con el fin de facilitar la identificación de zonas con mayor potencial para una producción rentable de biometano – áreas con alto potencial de materia prima y proximidad a la red de gas – la resolución recoge la obligación del operador a dar respuesta a las instancias sobre puntos de inyección específicos.

En definitiva, España tiene ante sí la posibilidad de convertirse en un líder en la producción de biometano en Europa, una solución clave para la descarbonización. No obstante, para materializar esta oportunidad, el país debe superar varios desafíos, incluyendo la necesidad de acelerar el desarrollo de infraestructuras, asegurar el acceso continuo a materias primas y establecer un marco regulatorio eficiente.

Aunque España cuenta con ventajas competitivas, como una abundante disponibilidad de residuos agrícolas, el éxito dependerá del ritmo de implementación de políticas y de la capacidad para atraer inversiones. Si España logra afrontar estos retos, podrá no solo contribuir de manera significativa a los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea, sino también fomentar el desarrollo económico rural y mejorar la independencia energética del país.

McKinsey configuró la Iniciativa para la Industria y Transición Energética en Iberia para actuar como centro de investigación y como acelerador de la demanda y la inversión en la Península Ibérica, coordinando a una amplia gama de interesados.

Cecilia de la Morena es Associate Partner en McKinsey & Company.

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3 comentarios

  • Rosa E

    Rosa E

    02/01/2026

    Celia De la Morena: qué buen vasallo si tuvieras buen señor. Una explicación sin fisuras ante un modelo de mega plantas de residuos en pueblos donde no los generamos y que no necesitamos. Las subvenciones europeas ante esta necesidad de crear alternativas energéticas a un modelo que se acaba ,no puede ser implantar por cojones, sin debate y con esta urgencia que tenéis ,esas enormes plantas de residuos en nuestros pueblos sin que obtengamos apenas beneficios y si asumir riesgos infinitos. Que puede salir mal? Las grandes consultorías tenéis mucha necesidad de hacerlo: anda maja, tráenos empleo , vivienda asequible en terrenos municipales y riqueza y si no podéis hacerlo dejadnos tranquilos con el modelo de gestión de nuestros residuos con el que nos hemos manejado hasta ahora. Los pueblos se defienden!!
  • Mar

    Mar

    18/03/2026

    Tras leer el artículo, la verdad es que deja una sensación un poco incompleta.

    Se habla mucho del potencial del biometano en España, pero todo desde un punto bastante teórico, sin entrar realmente en lo que supone implantar este tipo de proyectos en el territorio. No es lo mismo lo que se puede hacer sobre el papel que lo que es viable en la práctica, sobre todo a nivel ambiental, económico y social.

    Además, hay cuestiones importantes que apenas se mencionan. Por ejemplo, qué pasa con el digestato, especialmente en zonas que ya son vulnerables a nitratos. O el hecho de que muchas de estas plantas necesitan traer residuos de otros sitios, con todo lo que implica en transporte y presión sobre zonas rurales.

    Tampoco se habla de la concentración de plantas en determinados territorios, que al final son los que acaban asumiendo la mayor parte del impacto. Y en esa línea, todavía hay muchas dudas sobre cómo puede afectar a la salud vivir cerca de este tipo de instalaciones cuando se concentran varias en un mismo entorno. Es un tema del que apenas se habla y que debería estudiarse con más profundidad antes de seguir avanzando.

    Da la sensación, además, de que este tipo de proyectos tienden a ubicarse en zonas donde la población es menor y tiene menos capacidad de influencia, como si el impacto fuera más asumible allí, cuando en realidad son precisamente esos territorios los que más dependen de su entorno.

    Y otro punto clave es que todo este desarrollo sigue muy ligado a ayudas públicas, lo que hace preguntarse hasta qué punto es un modelo realmente sostenible por sí mismo.

    El biometano puede tener su papel, pero tal y como se plantea muchas veces, da la sensación de que falta una visión más completa y más aterrizada a la realidad de los pueblos donde se quiere implantar.

    Cuesta entender que se sigan planteando estos enfoques sin tener en cuenta a la población que lleva tiempo pidiendo ser escuchada por el impacto que estas instalaciones tienen en su día a día.
  • José A.

    José A.

    18/03/2026

    ​El discurso oficial presenta a España como la futura gasolinera orgánica de Europa. Sin embargo, este modelo de macroplantas centralizadas prioriza la inyección masiva en red (negocio para las grandes gasistas) sobre el tratamiento local y circular. Se vende como una solución ambiental, pero en la práctica puede convertirse en una industria de gestión de residuos con externalidades negativas para el mundo rural.
    ​1. Vulneración de la Jerarquía de Residuos
    ​Ley clave: Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.
    Esta ley, transponiendo directivas europeas, establece que la prevención es la prioridad.
    ​La crítica: Al crear un modelo de negocio basado en el biometano, se genera un incentivo perverso: se necesita que las macro-granjas sigan produciendo ingentes cantidades de purines para que la planta de biogás sea rentable. Esto choca con el espíritu de reducir la generación de residuos en origen.
    ​2. El Problema de los Nitratos y el Digestato
    ​Ley clave: Real Decreto 47/2022 sobre protección de las aguas contra la contaminación por nitratos.
    ​La crítica: El proceso de biogás extrae el carbono (gas), pero el nitrógeno y el fósforo permanecen en el "digestato" (el residuo líquido final). Si las plantas se ubican en "Zonas Vulnerables a Nitratos" (como gran parte de Aragón, Cataluña o Castilla-La Mancha), verter ese digestato como fertilizante podría incumplir los límites de carga ganadera por hectárea, agravando la contaminación de acuíferos que la ley intenta proteger.
    ​3. Impacto Ambiental y Participación Ciudadana
    ​Ley clave: Ley 21/2013 de Evaluación Ambiental y el Convenio de Aarhus.
    ​La crítica: Muchas de estas plantas se tramitan de forma fragmentada para evitar controles estatales más rigurosos. La falta de una Evaluación Ambiental Estratégica que analice el impacto acumulado de decenas de plantas en una misma comarca vulnera el derecho de las poblaciones locales a un medio ambiente sano y a una participación pública real y efectiva.
    ​4. Directiva de Energías Renovables (RED III)
    ​Ley clave: Directiva (UE) 2023/2413.
    ​La crítica: Para que el biometano compute como "verde", debe demostrar una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero del 70-80%. Si sumamos el transporte por carretera de miles de camiones de residuos desde puntos lejanos hasta la macroplanta, el balance de emisiones podría no cumplir con los criterios de sostenibilidad de la UE, perdiendo su condición de energía renovable "premium".
    ​Nota para el debate: "No es lo mismo una planta de biogás para autoconsumo de una cooperativa agraria (economía circular real), que una macroplanta de un fondo de inversión que importa residuos de otras provincias (minería de residuos)".

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