España ha defendido este lunes mantener una "trayectoria exigente" de reducción de emisiones en la reforma del mercado europeo de CO2 (ETS, por sus siglas en inglés), aunque ha reclamado reforzar las ayudas a la descarbonización industrial y evitar que las nuevas obligaciones provoquen el traslado de actividades fuera de la Unión Europea, en un debate entre los Veintisiete marcado por las diferencias sobre el alcance de la reforma y sus consecuencias para la industria europea.
"La descarbonización no es un obstáculo para la competitividad; es una condición para reducir nuestra dependencia de combustibles fósiles, reforzar la autonomía estratégica y movilizar inversión limpia en Europa", ha defendido el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, en un debate durante el Consejo de Medio Ambiente celebrado en Luxemburgo.
En concreto, España ha defendido que el ETS siga siendo "el principal instrumento de la política climática de la UE" y ha apostado por mantener un ritmo elevado de reducción de los derechos de emisión que pueden utilizar las empresas para contaminar, con el objetivo de obligarlas a disminuir progresivamente sus emisiones.
El mercado europeo de CO2
No obstante, ha planteado que cualquier suavización de estas exigencias a partir de 2036 solo se permita si existen suficientes créditos internacionales de calidad, que permiten compensar parte de las emisiones mediante proyectos de reducción de CO2 fuera de la UE.
Morán también ha apoyado la creación de un Banco de Descarbonización Industrial y ha reclamado que una parte "significativa y previsible" de los ingresos generados por el mercado de carbono se destine a financiar inversiones en "electrificación, eficiencia, almacenamiento y combustibles sostenibles".
En esta misma línea, el representante español ha reclamado abordar la "ruptura de servicios transoceánicos directos" y su redistribución hacia puertos de terceros países, con el objetivo de evitar que las obligaciones sobre emisiones incentiven "una reorganización del tráfico marítimo y el traslado de actividades fuera de los puertos europeos".
"Es necesario abordar mejor la ruptura de servicios transoceánicos directos y su redistribución desde puertos extracomunitarios, evitando que se incentive una reorganización del tráfico marítimo y el traslado de actividades fuera de puertos europeos", ha señalado Morán, una cuestión que también han planteado países como Italia y Portugal.
Exigencias de la industria
La revisión del ETS, presentada por la Comisión Europea el pasado mes de julio para adaptar el sistema al objetivo de reducir las emisiones comunitarias un 90% en 2040, ha puesto de manifiesto las diferencias entre los países partidarios de preservar un ritmo exigente de descarbonización y aquellos que reclaman flexibilizar las obligaciones para proteger a las empresas frente a los elevados costes energéticos y la competencia internacional.
Entre los primeros, Dinamarca, Alemania o Suecia han defendido mantener una señal de precios suficientemente fuerte para incentivar las inversiones en tecnologías limpias y han advertido de que las excepciones o el recurso a créditos internacionales no deben reducir los esfuerzos de descarbonización dentro de la Unión.
"No estamos en una situación en la que podamos debilitar el ETS como están solicitando a los Estados miembros", ha advertido la delegación danesa, mientras que la alemana ha defendido "acelerar la inversión en electrificación y reducir la dependencia del petróleo" para "no depender de ciertos países".









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