España parte de una posición ventajosa para consolidarse como 'hub' digital del sur de Europa gracias a su emplazamiento geográfico, su amplia red de fibra óptica, la disponibilidad de energías renovables competitivas y su conectividad internacional, según se desprende del informe 'Competir en la economía digital: el papel de las infraestructuras IT', impulsado por la Comisión de Digitalización de la Cámara de Comercio de España.
No obstante, el estudio advierte de que, para materializar este potencial, será necesario abordar diversos desafíos vinculados a la capacidad de la red eléctrica, la simplificación administrativa y la disponibilidad de talento especializado, en un contexto en el que la demanda global de capacidad de cómputo podría multiplicarse casi por seis hasta el año 2030.
El documento destaca que la competitividad digital se ha convertido en un elemento estratégico para el crecimiento económico, la autonomía tecnológica y la capacidad de innovación, sirviendo las infraestructuras IT -que abarcan centros de datos, redes de telecomunicaciones, cables submarinos, computación en la nube o infraestructuras asociadas a la inteligencia artificial- como base de la economía digital de los próximos años.
Actualmente, España dispone de más de 350 megavatios (MW) instalados en centros de datos y maneja una cartera de proyectos cercana a los 2.180 MW para los próximos cinco años.
Asimismo, el informe resalta el diferencial energético como una ventaja competitiva clave, dado que la energía representa entre el 20% y el 40% de los costes operativos de un centro de datos.
En este sentido, España produce electricidad fotovoltaica en torno a un 25% por debajo de la media europea y registra costes eólicos igualmente competitivos, a diferencia de otros países del centro de Europa que llegan a triplicar los costes españoles de generación renovable.
La red eléctrica de España
A pesar de estas oportunidades, la Cámara de Comercio de España alerta de que el principal riesgo para el desarrollo del sector reside en la limitada disponibilidad de acceso a la potencia eléctrica en determinadas zonas del territorio.
Según los datos incluidos en el comunicado, más del 86% de las subestaciones de distribución carecen actualmente de capacidad de acceso disponible para nuevos proyectos, circunstancia que afecta tanto a los centros de datos como al conjunto de la industria.
A esta problemática se le suman unos procesos administrativos complejos con plazos de tramitación de entre 18 y 24 meses.
Al no gestionarse la tramitación de permisos a nivel estatal, sino autonómico y local, se genera una elevada heterogeneity de criterios y plazos que eleva el coste del capital y reduce la competitividad frente a otros mercados internacionales.
Para mitigar esta situación, el estudio propone revisar el marco normativo para establecer marcos ágiles, predecibles, proporcionados y no discriminatorios que se armonicen con las métricas europeas.
Para reforzar la competitividad digital, el informe plantea recomendaciones estructuradas en ocho grandes ámbitos de actuación, entre los que figuran la creación de un Plan Nacional de Infraestructura Eléctrica para la Economía Digital, la puesta en marcha de una ventanilla única para grandes proyectos digitales y la implantación de programas específicos de formación para cubrir la demanda de profesionales especializados.







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