El Gobierno de Hungría ha fijado un precio máximo para el combustible y ha prohibido su exportación para mitigar el impacto alcista de la guerra en Oriente Medio en las materias primas.
El precio máximo se ha fijado en 1,54 euros para la gasolina 95 y 1,59 euros para el diésel, en tanto que el Ministerio de Economía ha anunciado que también se prohíbe la exportación de combustible.
Estos topes sólo se aplicarán a los vehículos con matrícula y permisos húngaros, ha especificado el ministerio.
Hungría y el tope a los combustibles
De esta manera, en las gasolineras se indicarán dos precios y serán los empleados quienes deberán comprobar la posibilidad de aplicar el 'precio protegido'.
Al mismo tiempo, el Gobierno de Budapest también ha decidido liberar las reservas estratégicas estatales de combustible por un periodo de 45 días.









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