Los vehículos de combustión interna dejarán de representar la mayoría de la producción mundial de automóviles en 2030, cuando su peso caerá del 60% actual al 41%, mientras que los eléctricos de batería (BEV) elevarán su cuota del 18% al 30%, según la primera edición del informe 'Global Automotive Outlook', elaborado por PwC a partir de una encuesta a 720 directivos del sector en 33 países.
El estudio apunta así a una transformación estructural de la industria de la automoción, impulsada no solo por la electrificación, sino también por el avance del software, la inteligencia artificial, los servicios digitales y la entrada de nuevos competidores procedentes de sectores tecnológicos y energéticos.
La transición hacia el vehículo eléctrico, no obstante, evolucionará a diferentes velocidades según los mercados. China mantendrá su posición de liderazgo en electrificación: la cuota de los BEV pasará del 29% actual al 40% en 2030, mientras que los vehículos de combustión reducirán su peso del 43% al 29%.
En Estados Unidos, por el contrario, los motores de combustión seguirán representando más de la mitad de la producción en 2030, con una cuota estimada del 51%.
Los coches de combustión
Más allá del cambio de motorización, PwC identifica una evolución del propio concepto de vehículo. El valor del automóvil dependerá cada vez menos de sus componentes físicos y más del software integrado, los servicios digitales y el análisis de datos.
En este sentido, el informe prevé que el uso de tecnologías avanzadas en la cadena de valor de la automoción aumente del 47% actual al 72% en 2030. Además, el 51% de los directivos consultados sitúa la inteligencia artificial entre las tres tecnologías más relevantes para alcanzar sus objetivos estratégicos durante los próximos cinco años.
Esta transformación también afectará al modelo de negocio. El comprador particular tradicional perderá peso frente a nuevos perfiles de clientes, como los operadores de flotas comerciales, los proveedores de servicios de movilidad y las administraciones públicas.
Según las previsiones de los directivos encuestados, estos nuevos clientes generarán el 33% de los ingresos del sector en 2030, frente al 21% actual.
Nuevos competidores
El estudio señala asimismo que las fronteras de la industria de la automoción se están ampliando. Aunque los fabricantes tradicionales continuarán siendo los principales competidores, empresas procedentes de otros sectores tendrán cada vez mayor protagonismo.
El denominado 'efecto Xiaomi' es uno de los ejemplos más visibles de esta tendencia. La compañía tecnológica entregó su primer automóvil en 2024 y alcanzó las 500.000 unidades en agosto de 2026. En conjunto, el 46% de los directivos consultados considera que los nuevos actores procedentes de sectores adyacentes, especialmente empresas tecnológicas y energéticas, serán una fuente de competencia durante los próximos cinco años.
Asia
El mapa geográfico del crecimiento también cambiará en los próximos años. El porcentaje de directivos que identifica Europa Occidental entre las tres regiones con mayor potencial de crecimiento descenderá del 44% actual al 26% en 2030.








Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios