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La crisis energética vuelve a golpear a la industria española: la demanda de gas cae un 9,4% en septiembre

La caída del consumo se produce en un contexto de precios del gas por encima de los 85 euros por megavatio hora, mientras las patronales advierten del deterioro de la competitividad industrial y reclaman medidas de apoyo a corto plazo

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La industria española vuelve a acusar el impacto del encarecimiento de la energía. La demanda industrial de gas natural cayó un 9,4% en septiembre respecto al mismo mes de 2025, según los datos de GasIndustrial y Enagás GTS. El descenso coincide con una nueva escalada de los precios del combustible, que han superado los 85 euros por megavatio hora (MWh), y agrava las dificultades de las empresas para mantener su competitividad en un contexto de costes elevados.

GasIndustrial sitúa la demanda en 11,66 teravatios hora (TWh), frente a los 12,3 TWh contabilizados por Enagás GTS. Más allá de esta diferencia, los dos informes reflejan el retroceso del consumo industrial, que continúa por debajo de los niveles previos a las sucesivas crisis energéticas.

"No voy a producir a ese precio porque luego no vendo el producto o no tengo pedidos a este precio", explica Verónica Riviere, presidenta de GasIndustrial, al describir las dificultades de las empresas para mantener su actividad cuando el coste energético compromete la rentabilidad de la producción.

La portavoz recuerda que la industria ya arrastraba problemas antes de la última escalada de precios. Según Riviere, cuando comenzó el conflicto en Oriente Medio y surgieron los problemas en el estrecho de Ormuz, "el gas se situaba en torno a los 35 o 40 euros por MWh, frente a los más de 85 euros alcanzados posteriormente".

El retroceso también se aprecia en el balance de los nueve primeros meses del año. Según GasIndustrial, la demanda industrial de gas sumó 113,01 TWh entre enero y septiembre, un 6,1% menos que en el mismo periodo de 2025 y un 27,4% por debajo de la media de 2018-2021. Enagás GTS, por su parte, contabiliza 118,4 TWh, con una caída interanual del 4,4%. Los volúmenes corresponden a los respectivos indicadores de ambas fuentes, por lo que deben interpretarse por separado.

Por sectores, la cogeneración registró el mayor descenso interanual en septiembre, con una caída del 26%, seguida de la industria textil, cuyo consumo retrocedió un 20%. También disminuyó la demanda de las refinerías, un 14%; de la industria química y farmacéutica, un 11%; y de la construcción, un 10%. La industria agroalimentaria redujo su consumo un 8%, el papel un 9% y la metalurgia un 4%. En los servicios, el descenso alcanzó el 13%.

La evolución acumulada presenta diferencias entre actividades. Hasta septiembre, el consumo de gas de la cogeneración cayó un 26% respecto al mismo periodo de 2025, mientras que la industria textil redujo su demanda un 14% y el papel, un 12%. En cambio, el consumo aumentó un 2% en las refinerías y un 8% en la industria química y farmacéutica, según GasIndustrial.

La patronal atribuye buena parte de la caída a la pérdida de actividad, más que a una mejora generalizada de la eficiencia energética. Aunque algunas empresas han invertido en reducir su consumo, Riviere advierte de que la industria necesita medidas inmediatas para afrontar los costes actuales sin comprometer su capacidad de producción.

La presión alcanza también al consumo eléctrico

El encarecimiento del gas afecta asimismo a las compañías con un elevado consumo eléctrico, ya que muchas industrias dependen de ambas fuentes de energía. Pedro González, director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), explica que el primer semestre de 2026 había registrado una evolución positiva del consumo eléctrico de las empresas asociadas. La organización trasladó al Gobierno una previsión de crecimiento cercana al 5% para el conjunto de sus compañías, pero las perspectivas se han deteriorado: para los últimos cuatro meses del año esperan una caída interanual media de alrededor del 2%.

"Incluso pudiendo tener una buena situación eléctrica, a lo mejor el gas te está lastrando el empeoramiento de la actividad", advierte González. Aunque AEGE esperaba cerrar el ejercicio con un crecimiento positivo del consumo, el director general alerta de que la escalada de los precios amenaza con frenar la recuperación.

González sitúa el precio del gas por encima de los 90 euros por MWh, un nivel que compara con el de diciembre de 2022. "80 era una barbaridad y 90 ya es impensable", afirma. A su juicio, si los precios se mantienen o siguen subiendo, el consumo industrial podría sufrir un nuevo retroceso.

Las cifras de AEGE están condicionadas, además, por la recuperación de la actividad de Alcoa. Según González, la planta volvió a funcionar a plena capacidad en marzo de 2026, lo que eleva el consumo agregado de las empresas asociadas y debe tenerse en cuenta al interpretar su evolución.

Entre 2019 y 2023, el consumo eléctrico de las compañías de AEGE cayó alrededor de un 30%. El crecimiento registrado en 2024 y 2025 permitió reducir esa brecha hasta aproximadamente el 20% al cierre del año pasado. La previsión para 2026 apuntaba a seguir recuperando parte del consumo perdido, pero el deterioro de las condiciones energéticas amenaza con ralentizar esa tendencia.

Necesidad de medidas urgentes

GasIndustrial considera que las medidas aplicadas hasta ahora en España no bastan para compensar el impacto del encarecimiento del combustible. Riviere recuerda que las actuaciones nacionales están condicionadas por el marco europeo de ayudas de Estado y cita la flexibilidad del sistema gasista, el canon de almacenamiento a cero y las medidas para reforzar la seguridad de suministro, además de la congelación de la tarifa regulada del gas para los hogares.

"Cualquier cosa que des a tus industrias, como país, está sujeto al marco de ayudas de Estado", explica. La representante de GasIndustrial reclama instrumentos específicos para aliviar la presión sobre los sectores más expuestos al precio del gas.

La patronal pone el foco en la continuidad del marco europeo de ayudas a los sectores intensivos en energía, cuya vigencia está prevista hasta el 31 de diciembre de 2026. Riviere considera necesario que las instituciones comunitarias lo prorroguen o habiliten medidas adicionales para responder a la crisis.

El problema es especialmente complejo para las industrias cuyos procesos requieren altas temperaturas y no pueden electrificarse fácilmente. A ello se suma que el biometano todavía no está disponible en cantidades suficientes ni ofrece un precio competitivo para sustituir al gas natural a gran escala.

Riviere defiende que la descarbonización debe avanzar sin poner en riesgo la supervivencia de las empresas. "No es negacionismo, creemos en la descarbonización, pero para poder descarbonizarlos hay que llevarlos vivos", afirma. Por ello, reclama que los objetivos a medio y largo plazo se acompañen de respuestas inmediatas. "Estas son medidas a medio largo plazo, pero nosotros necesitamos medidas a corto", añade.

El sistema eléctrico recurre más a la respuesta activa de la demanda

A la presión de los precios se suma el aumento de las activaciones del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), el mecanismo que permite a Red Eléctrica solicitar reducciones de consumo a determinadas industrias para contribuir al equilibrio del sistema eléctrico.

AEGE valora que sea un servicio voluntario que permite a las empresas participar en la gestión del sistema y obtener ingresos. Sin embargo, las activaciones pueden obligarlas a modificar sus procesos productivos, con consecuencias sobre la producción y los costes de operación.

Según González, desde 2022 el servicio se había activado habitualmente entre dos y cinco veces al año, mientras que en 2026 su utilización ha aumentado de forma notable y más que duplicado la de ejercicios anteriores.

Red Eléctrica para a la industria por décima vez en lo que va de año por la escasa generación renovable y la indisponibilidad de ciclos
El operador del sistema ha tenido que activar el servicio para el 100% de la capacidad industrial que está acogido a este servicio por el cual cobran un buen dinero del resto de consumidores.

Entre los factores que pueden incrementar la necesidad de recurrir al mecanismo figuran los errores en las previsiones de generación renovable, los cambios en los flujos de interconexión con Francia y la indisponibilidad de centrales térmicas. González apunta también a problemas de disponibilidad de unos 7.000 MW de ciclos combinados desde julio y a los episodios de calor, que elevan la demanda eléctrica.

Red Eléctrica recurre al SRAD cuando considera que resulta más económico que otras reservas disponibles. Para las empresas, reducir temporalmente el consumo puede implicar ajustes en sus procesos, costes adicionales o pérdida de producción, por lo que deben valorar los ingresos del servicio frente a sus posibles efectos sobre la actividad.

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