La evolución de la sostenibilidad en la estrategia de negocio de las empresas será uno de los principales retos del sector en este 2026, como han coincido en señalar varios expertos en Responsabilidad Social Corporativa (RSC) consultados por Europa Press.
Así, desde Corporate Excellence - Centre for Reputation Leadership, su directora de Inteligencia y Operaciones, Clara Fontán, ha destacado que 2025 fue "un año de avance significativo en la manera en la que las organizaciones entienden y gestionan la sostenibilidad, aunque también como un ejercicio en el que han aflorado tensiones que han puesto esta disciplina en el punto de mira de la agenda empresarial".
Al respecto, ha destacado el "esfuerzo sostenido por integrar la sostenibilidad en la estrategia de negocio" y los "avances en la comunicación de los compromisos en sostenibilidad con los grupos de interés y en los procesos de reporte vinculados a normativas como la CSRD o la SFDR".
De cara a 2026, considera que "el principal reto será consolidar la sostenibilidad como un eje transversal del negocio en un contexto global especialmente complejo, en un escenario marcado por la creciente polarización política y social en torno a los temas ASG, así como por una elevada incertidumbre regulatoria".
"La sostenibilidad se encuentra hoy en el centro del debate público, sometida a un mayor escrutinio y a cuestionamientos que obligan a las organizaciones a reforzar la coherencia y la credibilidad de sus compromisos", argumenta. Así, precisa que la presión regulatoria seguirá siendo un factor clave aunque "el reto no será únicamente cumplir con la normativa, sino demostrar que la sostenibilidad tiene una capacidad real para construir valor e impactar en la reputación".
Por todo ello, concluye que "la sostenibilidad ya no se evaluará únicamente por la existencia de compromisos formales, sino por la capacidad de las organizaciones para demostrar resultados, coherencia y credibilidad".
Hacia la sostenibilidad
Para la directora ejecutiva Pacto Mundial ONU España, Cristina Sánchez, 2025 ha estado marcado "por la incertidumbre regulatoria en Europa y por el auge de discursos negacionistas en Estados Unidos" por lo que vaticina que en 2026 "la sostenibilidad entrará en una etapa de mayor estabilidad y maduración".
"La sostenibilidad deja de entenderse solo como una responsabilidad y pasa a asumirse claramente como un valor de competitividad empresarial. Las cifras lo confirman. Las soluciones sostenibles en ámbitos como alimentación, agua, salud y clima podrían generar oportunidades económicas por valor de 10 billones de dólares y crear cerca de 400 millones de empleos de aquí a 2030. En España, la inversión socialmente responsable representa en torno al 43% de los activos gestionados, lo que está consolidando un enfoque cada vez más financiero de la sostenibilidad", detalla.
A su juicio, "esto se trasladará de forma directa al reporting y tendrá un efecto en cascada en la cadena de suministro, no solo para mejorar el desempeño empresarial, sino también para cumplir con un marco normativo cada vez más exigente", sin olvidar el papel de la IA "como una herramienta clave para impulsar la sostenibilidad en las empresas y podría ayudar a alcanzar el 24% de los bjetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)".
Sánchez añade que "la adaptación de las pymes a las nuevas normativas regulatorias será otro de los grandes desafíos pues, aunque la mayoría de las grandes empresas ya están preparadas para alinearse con la CSRD y la CS3D, las pymes deberán fortalecer sus sistemas de gestión, trazabilidad y reporting para cumplir con las nuevas exigencias, especialmente en relación con la cadena de suministro".
Mientras, el director de Desarrollo Corporativo de Forética, Jaime Silos, ha ironizado con que 2025 "ha sido una obra en tres actos: la alarma, el compás de espera y la reafirmación". "El año comenzó con el desembarco de Trump en la Casa Blanca y un cuestionamiento frontal a la agenda de sostenibilidad, lo que inicia la fase de alarma", ha explicado.
En la segunda fase, "las empresas han esperado a evaluar los acontecimientos políticos y regulatorios" y ha indicado que, tras "un año de máxima incertidumbre, las empresas se reafirman en sus compromisos con la sostenibilidad".
"Los riesgos físicos están más presentes y son más impactantes que nunca. La agenda social de diversidad, equidad e inclusión, aunque con matices y menos exuberancia, continúa ya que los empleados, los clientes y la sociedad en general siguen demandando políticas más avanzadas en capital humano y en la generación oportunidades", ha puntualizado.
Por ello, ha vaticinado que 2026 "no va a ser el año de la regulación, sino de la vuelta a los fundamentales". "El verdadero de catalizador de la sostenibilidad no es ni debe ser la regulación sino el impacto en el negocio. El marco regulatorio seguirá avanzando en una desinflación normativa (que no una desregulación) y la agenda empresarial girará al impulso de una sostenibilidad proactiva (que sirva al negocio) que no reactiva (de respuesta a las exigencias regulatorias). Aún cuando esta desinflación reduce la presión y las contingencias legales, la infraestructura de gestión y reporte ya está instalada y seguirá desarrollándose", ha concluido.
Otros retos
Desde Fundación SERES, su directora general, b Sainz, ha afirmado que "2025 ha sido un año decisivo porque en la turbulencia, la empresa tiene una oportunidad única: no solo mantener su estrategia social, sino reforzarla, y con ello potenciar su competitividad, resiliencia y capacidad de generar valor a largo plazo".
"La evolución del marco europeo, con debates como el paquete Ómnibus, refuerza la idea de lo relevante que es mantenerse fiel a los principios de cada compañía y la integración de lo social en la estrategia de la compañía por responsabilidad y cómo palanca de creación de valor", ha añadido, por lo que ha defendido la importancia de "contar con un sector privado responsable".
De cara a 2026, ha avanzado que "uno de los grandes focos estratégicos es el reto intergeneracional, que plantea "desafíos complejos, pero también enormes oportunidades para innovar, diseñar soluciones inclusivas y fortalecer la relación con empleados, clientes y comunidades". En este punto, ha recordado que Fundación SERES impulsa la Alianza Intergeneracional, un movimiento que une empresas, expertos y sector público para liderar el pacto generacional y abordar retos como la empleabilidad, la formación, la nueva longevidad o la soledad no deseada.
"Otro de los ejes clave es la medición y gestión del impacto social. Medir ya no es solo una exigencia regulatoria o un ejercicio de reporting, es una herramienta clave de gestión y de toma de decisiones estratégicas", ha señalado y ha recordado que "en este escenario, el talento ocupa un lugar central en la agenda estratégica de las compañías y de sus órganos de dirección". Así, ha defendido el papel de "las alianzas y el liderazgo empresarial, determinantes en un contexto geopolítico y regulatorio cada vez más complejo".
"Solo desde la colaboración será posible multiplicar impacto, escalar soluciones y responder a retos sociales cada vez más complejos. El liderazgo de la alta dirección será clave para anticipar el largo plazo y situar el impacto social en el centro de la estrategia empresarial. El camino hacia la transformación de empresas más innovadoras y comprometidas nos exige ponernos 'las gafas' del largo plazo, sin perder el foco colocar en el centro a las personas. Porque no hay futuro sin empresas gestionadas con responsabilidad", ha concluido.
Precisamente, José Illana, fundador de Quiero y promotor de la Revolución de las Emociones, ha dado por "inaugurada la era de la adaptación". "Si las empresas y sus marcas no crean valor, desaparecerán", ha vaticinado.
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