La guerra en Oriente Medio, con la interrupción del tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz, ha provocado la pérdida en el mercado el equivalente de 10 millones de barriles diarios (mb/d), según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
En su informe mensual sobre el mercado del petróleo publicado este jueves, la AIE estima que el recorte es de 8 mb/d de crudo y 2 mb/d de derivados del petróleo.
Los flujos por el Estrecho de Ormuz se han reducido a menos del 10% si se comparan con los que había antes del comienzo de la crisis, cuando por allí circulaban 15 mb/d de crudo y otros 5 mb/d de derivados del petróleo, y que suponían en torno al 20% de la oferta mundial.
Los autores del informe hacen una evaluación de las rutas alternativas para sacar el petróleo del golfo Pérsico que no puede salir por ese paso, que son básicamente dos oleoductos, uno en Arabia Saudí entre Abqaiq al puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, y otro en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), entre Habshan y Fujairah, que sortea el estrecho.
Esos oleoductos tienen una capacidad total de transporte de 7 mb/d y de 1,5 mb/d, respectivamente, y eso hay que compararlo con los 2-2,5 mb/d y 1 mb/d que transitaban por allí antes de la guerra, lo que da una idea del potencial del incremento.
La agencia señala que los flujos por allí ya se están incrementando, pero indica que esas infraestructuras no están al abrigo de ser víctimas de ataques de Irán.
Otra vía posible para sacar petróleo de la región evitando el Estrecho de Ormuz sería el oleoducto que va del Kurdistán iraquí al puerto turco de Ceyhan, pero los grandes problemas de seguridad allí y el cierre de yacimientos en el norte de Irak y las limitadas conexiones con los del sur lo hacen poco susceptible de ser utilizado.
El del Estrecho de Ormuz y los tránsitos de petróleo
Irán, por su parte, podría utilizar la terminal en el puerto de Jask, a la salida del Estrecho de Ormuz, alimentado por un oleoducto procedente de Goreh, pero esa terminal no está totalmente terminada.
La AIE recuerda que un 90% de los flujos que salían por ese estrecho iban destinados al mercado asiático, mientras Europa recibía el 4% y Estados Unidos el 3%.
Los principales compradores en volumen eran China, que absorbía un 37% del crudo (5,2 mb/d), India que se quedaba con un 14% (2,1 mb/d), Corea del Sur y Japón, con alrededor de un 12% cada uno (1,7 mb/d).
En términos de dependencia, ese crudo suponía el 40% de las importaciones para India, el 50% para China, el 62% para Corea del Sur y el 77% para Japón.
Será la mayor liberación de esas reservas estratégicas desde que se crearon con la fundación de la propia agencia en 1974, pero aun así la organización advierte de que es sólo una medida temporal.
Y eso pese a que el volumen de petróleo almacenado en el mundo en enero -que es el último dato disponible- estaba en su máximo desde febrero de 2021 con 8.210 millones de barriles, la mitad de los cuales en los países de la OCDE, incluidos los 1.250 millones de barriles de sus reservas estratégicas.
China tenía un 15% de las reservas globales, otros países en desarrollo un 10% y un 25% se encontraban en el mar, en los petroleros que abastecen los mercados.
"El impacto final del conflicto en los mercados del petróleo y el gas y en la economía en general -subrayan los autores del informe- dependerá no sólo de la intensidad de los ataques militares y de los daños causados a los activos energéticos, sino también, y de manera crucial, de la duración de la interrupción del tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz".






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