La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido que "muchos" países miembros del organismo y socios corren el riesgo de no alcanzar sus objetivos climáticos si no aceleran la implementación, es decir, el convertir los compromisos en resultados concretos. Esta es la principal conclusión del 'Monitor de Acción Climática' de la institución, publicado este jueves.
"Sin una aceleración marcada en la implementación, muchos países corren el riesgo de no alcanzar los objetivos nacionales que están a solo unos años de distancia", ha advertido la OCDE.
Además, ha destacado que muchas naciones no están en camino de alcanzar los objetivos para 2030 que han adoptado en el marco de sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), es decir, los planes nacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y adaptarse a los efectos del cambio climático.
El progreso es desigual. Entre los países de la OCDE, las emisiones han descendido un 11% desde 2015. En comparación, entre los socios han aumentado un 12% en el mismo periodo. Pese a esta reducción, las emisiones de los miembros de la OCDE se encuentran alrededor de un 4% por encima de la trayectoria coherente con sus compromisos. En el caso de los socios, están un 10% por encima.
La OCDE ha advertido de que los objetivos a corto plazo y las metas nacionales a largo plazo aún no están "totalmente alineados" y ha apuntado a una "creciente desconexión" entre los objetivos a largo plazo y las políticas y metas destinadas a cumplirlos.
En concreto, ha señalado que hay una brecha de alrededor del 10% entre las NDC para 2035 y las trayectorias de emisiones coherentes con los compromisos de cero emisiones netas en el conjunto de los miembros y socios de la OCDE. Además, ha indicado que muchas de las metas de cero emisiones netas carecen de respaldo legal, "lo que plantea dudas sobre su aplicación y durabilidad".
Los objetivos y lo fenómenos climáticos
Por otro lado, el informe de la OCDE ha destacado que los impactos climáticos se están intensificando y dejan al descubierto "vulnerabilidades crecientes". Además, ha advertido de que se prevé que fenómenos que antes se consideraban excepcionales se vuelvan cada vez más frecuentes, con crecientes repercusiones en la salud, la productividad y las infraestructuras.
En este ámbito, ha destacado el calor extremo, que a su juicio se está convirtiendo en "un riesgo climático definitorio". De acuerdo con las estimaciones disponibles, se han registrado más de 300.000 muertes vinculadas a olas de calor entre 2000 y 2026, casi el 20% de las muertes por desastres notificadas durante dicho periodo.
En el conjunto de los países miembros y socios del organismo, las pérdidas económicas medias anuales derivadas de fenómenos meteorológicos extremos han pasado de 101.000 millones de dólares en el periodo 1994-1998 a 249.000 millones de dólares en 2021-2025.
Asimismo, ha advertido de los riesgos asociados a las sequías, que tienen impactos en cascada en los sistemas hídricos, alimentarios y energéticos, así como en el comercio, las cadenas de suministro y la actividad económica en general. En este sentido, los indicadores del organismo muestran descensos generalizados en la humedad del suelo de las tierras de cultivo.
Las proyecciones también apuntan a sequías cada vez más graves a lo largo de este siglo. A medida que estos fenómenos se intensifican, la OCDE ha recalcado que reforzar la capacidad de adaptación y reducir la vulnerabilidad resultará "esencial" para contener los crecientes costes humanos, económicos y medioambientales.
Las políticas climáticas
En cuanto a las políticas climáticas de los miembros y socios de la OCDE, el informe señala que "han continuado avanzando a nivel global en 2025, respaldadas por objetivos climáticos actualizados y la fijación de precios al carbono".
Sin embargo, advierte de que el "impulso" se ha ralentizado respecto a la década anterior, mientras que la retirada de políticas ha aumentado. "El panorama emergente es de un progreso continuo, pero con una pérdida de dinamismo y una creciente incertidumbre respecto a su aplicación", ha puntualizado.
En este ámbito, la OCDE ha indicado que la descarbonización de la electricidad, la industria, la edificación y el transporte se ha beneficiado de un apoyo político cada vez mayor. De hecho, las políticas de energías renovables, la fijación de precios al carbono y los compromisos para la eliminación progresiva del carbón se han ampliado de manera considerable.









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