Petróleo & Gas

La producción petrolera de EEUU empieza a reaccionar al alza de los precios

La incertidumbre y las dificultades logísticas retrasan el aumento de la oferta estadounidense, pero la industria comienza a invertir más y podría contribuir a moderar los precios mundiales en 2027, según Wood Mackenzie

Ningún comentario

La industria petrolera de Estados Unidos empieza a responder al encarecimiento del crudo provocado por la guerra con Irán, aunque el incremento de la producción avanza con lentitud. Según Ed Crooks, vicepresidente para las Américas de Wood Mackenzie, la incertidumbre sobre la evolución del conflicto, la volatilidad de los mercados y el tiempo necesario para activar nuevos pozos dificultan una reacción inmediata. Sin embargo, las previsiones apuntan a un aumento significativo de la oferta estadounidense durante los próximos meses.

La Casa Blanca afirma que la gasolina bajará en EEUU gracias a mayor producción de crudo
La media de 5,3 millones de barriles diarios vendidos en la última semana de abril confirman la tendencia al alza que se ha acelerado desde el inicio de la guerra contra Irán.

La crisis ha puesto de manifiesto los límites de la seguridad energética de Estados Unidos. El auge del petróleo de esquisto durante la década de 2010 convirtió al país en el mayor productor mundial y alimentó la idea de que podía desvincularse de los acontecimientos en Oriente Próximo. Sin embargo, la integración de Estados Unidos en los mercados internacionales de crudo y combustibles hace que las interrupciones del suministro global sigan repercutiendo directamente en sus consumidores.

Según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), la gasolina regular alcanzó esta semana un precio medio de 4,36 dólares por galón, un 41% más que un año antes. El diésel se situó en 6,28 dólares, con un incremento interanual del 71%.

Ante esta situación, las reservas estratégicas de petróleo han desempeñado un papel fundamental. Desde marzo se han liberado unos 132 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense, a un ritmo medio aproximado de 630.000 barriles diarios. La Administración prevé elevar el volumen total de la operación, que deberá reponerse con intereses, hasta los 172 millones de barriles.

Pese a estas medidas, la aportación inmediata de la industria petrolera estadounidense al aumento de la oferta mundial ha sido limitada. En febrero, antes del inicio de la guerra, los estados continentales del país producían alrededor de 11,29 millones de barriles diarios de crudo y condensados. Las estimaciones de Wood Mackenzie sitúan la producción de este mes en unos 11,35 millones, apenas 60.000 barriles diarios adicionales.

Una respuesta condicionada por los plazos y la incertidumbre

Según Wood Mackenzie, resulta equivocado esperar que Estados Unidos pueda equilibrar rápidamente el mercado mundial, como tradicionalmente ha intentado hacer la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La producción estadounidense depende de las decisiones de cientos de empresas independientes, que aumentan sus inversiones cuando consideran que la rentabilidad para sus accionistas lo justifica. Además, el país no dispone de una capacidad productiva ociosa que pueda incorporarse de inmediato al mercado.

La reacción tampoco es automática. La consultora estima que la producción suele tardar entre nueve y doce meses en responder a los cambios de precios. Las compañías necesitan movilizar equipos de perforación, contratar servicios especializados, perforar nuevos pozos y completar las operaciones de fracturación hidráulica antes de obtener petróleo adicional.

El precio del barril amenaza la producción del esquisto, el petróleo más producido en EEUU
El petróleo del esquisto suponía en 2023 el 64% de la producción total en EEUU.

La volatilidad añade otro obstáculo. Las empresas temen comprometer inversiones elevadas si los precios caen antes de que los nuevos pozos comiencen a producir. Esta cautela afecta especialmente a las grandes petroleras y a las compañías independientes de mayor tamaño, que priorizan la disciplina financiera y el pago de dividendos.

Aun así, algunas empresas ya han intensificado su actividad. La cifra de plataformas petroleras activas alcanzó las 462 la semana pasada, frente a las 418 registradas un año antes, según Baker Hughes. Buena parte del incremento corresponde a operadores más pequeños y privados, que aprovechan los precios elevados para ampliar sus operaciones.

Más petróleo a partir de 2027

La mayor actividad ha llevado a Wood Mackenzie a revisar al alza sus previsiones. Antes de la guerra, la consultora esperaba que la producción de los estados continentales estadounidenses rondara los 11 millones de barriles diarios en diciembre. Ahora calcula que alcanzará los 11,4 millones.

La producción de petróleo y gas de EEUU se ve impulsada por el crecimiento de las exportaciones en las proyecciones a largo plazo
La producción de petróleo crudo aumenta a aproximadamente 14,0 millones de barriles por día (b/d) en 2027 o 2028 en la mayoría de los casos, en comparación con los 13,2 millones de b/d en 2024.

La perspectiva es aún más significativa para finales de 2027, cuando la producción podría situarse en 11,8 millones de barriles diarios, un millón más de lo previsto antes del conflicto.

El impacto dependerá de la evolución de la guerra, de la normalización del tráfico por el estrecho de Ormuz y de la recuperación de las reservas mundiales. También influirán los cambios en la OPEP y el regreso de las inversiones internacionales al sector petrolero venezolano.

Antes de la crisis, Wood Mackenzie anticipaba un mercado bien abastecido, impulsado por la recuperación de la producción de la OPEP+, que podría haber llevado el barril de Brent a un rango de entre 50 y 60 dólares.

Si el conflicto termina y se restablecen los flujos comerciales, ese escenario podría volver a cobrar fuerza una vez reconstruidos los inventarios.

La conclusión es clara: el petróleo estadounidense no puede actuar como regulador inmediato del mercado, pero sí puede desempeñar ese papel a medio plazo. Si se cumplen las previsiones, el aumento de la producción durante 2027 contribuirá a aliviar las tensiones de suministro y ejercerá presión a la baja sobre los precios internacionales.

 

Noticias relacionadas

No hay comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios

Este sitio web está protegido por reCAPTCHA y la Política de privacidad y Términos de servicio de Google aplican.