Al reflexionar sobre los compromisos climáticos del Acuerdo de París, es fácil sentirse desanimado. Algunas emisiones han disminuido en la Unión Europea, casi un 40 % desde 1990, y la inversión en generación de energía renovable ya duplica a la destinada a combustibles fósiles. Sin embargo, es probable que este año el mundo alcance su punto máximo de emisiones de carbono. El camino para limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 ºC se vuelve cada vez más empinado.
Nunca iba a ser fácil: cuando los 195 países firmantes confirmaron sus compromisos en 2015, ya era evidente que quedaban grandes retos por delante. Hoy, vemos motivos para el optimismo en la aceleración de la electrificación, que se está convirtiendo en una fuerza motriz de la transición energética.
La voluntad de descarbonizar a gran escala también está creciendo, como demuestra la carta de los CEO del Foro Económico Mundial. Además, como líderes en tecnología energética, creemos que la inteligencia digital es la clave para ampliar los progresos, garantizando que, a medida que avanzamos en la descarbonización, incorporamos agilidad y resiliencia a los sistemas del futuro.
Las energías renovables, la vía más rápida para generar nueva capacidad energética
La evidencia de este progreso puede verse en el sector eléctrico, donde las energías renovables se han convertido en la forma más rápida y competitiva en costes de generar nueva capacidad. Solo en el Reino Unido y la Unión Europea, la energía renovable ha crecido casi un 50 % desde la firma del Acuerdo de París. Esta tendencia se acelera en otras regiones, con el aumento de los proyectos de biomasa en India y Norteamérica.
Las redes alimentadas por energías renovables también están impulsando una ola de innovación. UK Power Networks utiliza inteligencia artificial industrial (IA) para analizar 4.000 millones de puntos de datos al día para ayudar a gestionar la creciente complejidad de una red eléctrica descarbonizada.
Por su parte, Highview Power emplea energía eólica combinada con criogenia de aire líquido para desarrollar capacidad de almacenamiento que refuerce aún más la resiliencia de la red eléctrica del Reino Unido. En Marruecos, una de las plantas solares más grandes del mundo, la central Noor, tiene capacidad para suministrar energía a más de un millón de hogares.
El siguiente paso es conectar las redes eléctricas a nivel mundial, ampliar la generación renovable e integrar de forma estructural la flexibilidad del lado de la demanda. Desarrollar estas capacidades es esencial para escalar un sistema de electrificación bajo en carbono.
La infraestructura digital, vital para la descarbonización
Un obstáculo clave para el avance de las redes de bajas emisiones de carbono es que muchos países aún necesitan reforzar su infraestructura digital de base.
Fallos de gran magnitud en la red eléctrica, como el apagón de la Península Ibérica, han puesto de manifiesto la fragilidad de los sistemas actuales.
También pusieron de manifiesto que, aunque la innovación está en curso, alcanzar el objetivo de cero emisiones netas no será posible sin una inversión adicional significativa. La buena noticia es que los gobiernos y las alianzas público-privadas están intensificando sus esfuerzos para movilizar esos fondos. En este sentido, la financiación climática vuelve a ocupar un lugar central en la COP30, en línea con la hoja de ruta “De Bakú a Belém”, que prevé movilizar 1,3 billones de dólares.
Eso será solo el principio. A escala mundial, las estimaciones indican que se necesitarán unos 9,2 billones de dólares anuales para alcanzar la transición hacia las cero emisiones netas. Sin embargo, el financiamiento ya comienza a movilizarse. En el Reino Unido, National Grid ha anunciado una inversión de 60.000 millones de libras en los próximos cinco años para digitalizar las infraestructuras; en la Unión Europea, las proyecciones apuntan a una inversión de hasta 2,3 billones de euros durante la próxima década, destinando aproximadamente la mitad a modernizar las redes de transmisión y distribución para reforzar la resiliencia del sistema eléctrico.
Aun así, estas inversiones requieren tiempo para dar resultados, mientras la temperatura sigue aumentando. Por ello, es fundamental desplegar de manera conjunta la tecnología energética y las capacidades digitales para acelerar el impacto.
Desde la conexión inteligente de redes para gestionar la complejidad hasta garantizar una electrificación escalable, este es el primer paso hacia una descarbonización industrial más profunda. Las soluciones digitales proporcionan la información, las herramientas de visualización y el análisis avanzado que los equipos necesitan para cumplir con agilidad los compromisos de suministro y ofrecer la fiabilidad que demandan sus clientes.
Cómo la digitalización puede impulsar la rentabilidad
Estos avances no solo benefician a la sociedad y al planeta, sino que también generan valor directo en los resultados empresariales. Un buen ejemplo es Dominion Energy, uno de los principales productores de energía de la costa este de Estados Unidos. Dominion ha invertido en una red digital en tiempo real para incorporar capacidad de energía renovable a gran escala. Con una latencia de solo ocho segundos, sus equipos utilizan inteligencia artificial industrial mediante simulación de procesos para modelar la demanda y ajustarla a la generación renovable variable.
El marco unificado de gestión de activos de Dominion también permite mantenimiento proactivo, detección de anomalías y una elaboración más ágil de informes medioambientales, lo que mejora la fiabilidad y la eficiencia operativa.
Por último, pero no menos importante, los clientes de Dominion pueden consultar el origen de la energía que utiliza la compañía y emplear estos datos como prueba de sus propios compromisos de cero emisiones netas, tanto para inversores como para auditores. A medida que aumenta la presión de la regulación climática, prevemos que la convergencia entre digitalización, electrificación y rentabilidad se intensificará.
El ejemplo de Dominion revela otra conclusión importante: aunque algunas formas de inteligencia artificial son intensivas en consumo energético, muchas tecnologías industriales pueden implantarse de manera eficiente desde el punto de vista energético y reducir las emisiones, incluida la IA industrial.
Esto no solo ocurre en el sector energético, sino también en la industria manufacturera, donde el fabricante de neumáticos Michelin ha adoptado un enfoque basado en datos para la gestión energética, logrando una reducción de hasta el 16 % en el consumo de energía en sus fábricas.
Un “mutirão” para la industria en la COP30 de Brasil
En la COP30, el debate internacional vuelve a poner el foco en cómo equilibrar los esfuerzos de descarbonización con las exigencias urgentes del crecimiento y el desarrollo económico.
Los dos pilares de la tecnología energética —impulsar una electrificación más amplia y posibilitar la digitalización industrial— serán esenciales para lograr este equilibrio, al igual que el esfuerzo colectivo.
La visión de la Presidencia brasileña para la COP30, inspirada en el concepto indígena de “mutirão”, entendido como una forma de trabajo comunitario orientado al bien común, es tan relevante para la industria como para el resto de los actores implicados.
A medida que la agenda de negociaciones se concreta, algunos principios clave pueden contribuir a impulsar un progreso medible:
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La digitalización permite la descarbonización a gran escala: Las alianzas entre países, sectores e incluso competidores pueden favorecer operaciones de bajas emisiones a nivel sistémico. Hoy estamos construyendo ecosistemas digitales de este tipo en muchas regiones del mundo, como parte de la iniciativa del World Economic Forum “Transforming Industrial Clusters” —un auténtico mutirão industrial en acción.
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Combinar lo mejor de lo global y lo local: Aprovechar las tecnologías globales garantiza velocidad y escalabilidad, mientras que su adaptación al contexto local permite responder a las necesidades de cada ecosistema empresarial y aprovechar las fortalezas y casos de éxito existentes.
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Acelerar la implementación: Contamos ya con el 90 % de las tecnologías necesarias para resolver la crisis climática, pero la implantación rápida sigue siendo un reto. La industria debe asumir un papel protagonista para acelerar el ritmo de la electrificación, la digitalización y la descarbonización.
Diez años después del Acuerdo de París, la COP30 representa una oportunidad para alinear la ambición, las capacidades digitales y la estrategia climática. Disponemos de las herramientas, el conocimiento y la determinación necesarios para impulsar el cambio. Por eso acogemos con satisfacción el llamamiento de la Presidencia brasileña a hacer de esta una “COP del Impacto”, y estamos preparados para actuar y avanzar en la acción climática.
Esther Finidori (Chief Sustainability Officer de Schneider Electric) y Lisa Wee (Chief Sustainability Officer de AVEVA).







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