La Unión Europea ha decidido darse más margen para reforzar las reglas que protegen la estabilidad del sistema eléctrico tras episodios de tensión como el apagón del pasado 28 de abril en la Península Ibérica. La Agencia de la Unión Europea para la Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) ha aprobado una prórroga de seis meses, hasta junio de 2026, para que los reguladores nacionales de 23 países alcancen un acuerdo sobre una norma clave relacionada con las reservas que evitan desequilibrios graves en la red.
La decisión afecta a la definición del llamado periodo mínimo de activación de las reservas de contención de frecuencia, un mecanismo técnico esencial que entra en funcionamiento cuando la red eléctrica pierde estabilidad y la frecuencia se desvía de los valores normales. Estas reservas actúan como un colchón de seguridad para evitar que una perturbación puntual derive en cortes de suministro más amplios.
Desacuerdo técnico
El retraso no responde a una falta de consenso político, sino a un desacuerdo técnico con implicaciones relevantes para el funcionamiento y el coste del sistema eléctrico. Los operadores de la red consideran que el tiempo mínimo durante el cual estas reservas deben estar disponibles empieza a contar desde el primer momento en que se detecta una desviación de frecuencia. Los reguladores, en cambio, sostienen que el cómputo debería iniciarse únicamente cuando la situación se considera oficialmente crítica, es decir, cuando se activa el denominado estado de alerta previsto en la normativa europea.








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