Ningún comentario En las dos últimas semanas los inversores han tenido que gestionar sus carteras en mercados revueltos. El jueves, el gobernador de la Reserva Federal americana Christopher Waller contradecía al presidente Kevin Warsh, adelantando que no se iban a tocar los tipos de interés en la próxima reunión de septiembre. Su renovada confianza en las tendencias hacia una moderación de la inflación permitió que las rentabilidades de los bonos bajaran hasta el 4,75%.
Pero los mercados de renta fija venían de descontar un escenario muy diferente. El presidente de la Fed, Kevin Warsh, aprovechó su discurso del 28 de agosto en Jackson Hole para reafirmar su compromiso de combatir la inflación. Al día siguiente, la rentabilidad del bono a diez años americano aumentaba 174 puntos básicos, hasta el 4,74%. El martes de la semana pasada el secretario del Tesoro americano, Scott Bessent, alentaba al banco central japonés a subir tipos de interés. La rentabilidad del bono japonés a diez años subió hasta el 3%, el máximo desde 1996, mientras que la del bono estadounidense lo intentó, pero no logró superar el nivel de 4,8%.
La reacción de los sectores más sensibles a la volatilidad de los tipos de interés en Bolsa ha sido negativa. Dentro del sector eléctrico europeo, los comportamientos no han sido muy dispares y la tendencia general ha sido a la toma de beneficios.
Las eléctricas generadoras han tenido el mejor comportamiento
Las acciones de empresas europeas netamente generadoras se han mantenido ajenas a la volatilidad de los tipos de interés. Eléctricas como Uniper, Drax, Fortum y RWE han tenido el mejor comportamiento de todo el sector en el último mes gracias a la volatilidad en los precios energéticos. Desde el 5 de agosto, el precio del gas TTF ha subido de forma sostenida un 37% hasta los 72 euros por megavatio hora, en paralelo a un avance generalizado en el precio de los contratos de futuros eléctricos a un año en Europa.
Las grandes eléctricas y gasistas integradas han evolucionado en línea con el mercado de bonos, en concreto, con respecto a las rentabilidades con mayor riesgo soberano dentro de la Unión Europea, el bono francés y el italiano. La francesa Engie ha liderado las caídas, a pesar de que ha vuelto a entrar en el índice Eurostoxx 50, seguida por la italiana Enel.
Los peores comportamientos por subsectores correspondieron a las renovables y a las redes reguladas, los dos subsectores más endeudados. En el caso de las redes reguladas, la reacción a la volatilidad de los tipos ha sido homogénea entre redes gasistas y eléctricas. Tanto las acciones de Elia como las Italgas lideraron las caídas dentro de este subsector.
Los inversores comienzan a cuestionar el megaciclo inversor en redes
Aparte del riesgo de un mayor coste de financiación de las inversiones, una proporción alta del sector eléctrico europeo estaría expuesto también a un riesgo de futuros recortes de inversiones en redes. Las acciones de las eléctricas reguladas siguen descontando crecimientos de dos dígitos en el valor regulatorio de los activos de transporte. Estas expectativas de crecimiento se basan en los planes de inversión presentados por las compañías, que permiten estimar el crecimiento futuro del valor regulatorio de los activos de redes (RAB o RAV, según las siglas inglesas).
Según estas estimaciones, la expansión más rápida se producirá en el RAV las redes británicas, con crecimientos anuales del 30% en el valor de los activos de SSE, del 20% en Iberdrola y del 18% en National Grid. Les siguen las redes alemanas con crecimientos en el RAB del 17% en la red de TenneT y del 16% en la de 50Hertz. Detrás quedan Red Eléctrica con un crecimiento anual del RAB del 8%, la francesa RTE y la italiana Terna con crecimientos del 6% y 5-6%, respectivamente.
Sin embargo, desde la publicación del informe "Cimientos sólidos: argumentos a favor de una energía económica y fiable" del laboratorio de ideas conservador Onward, los inversores han comenzado a descontar el inicio del fin de un megaciclo inversor en redes eléctricas europeas.
Nuevas voces alertan del impacto de las inversiones en las tarifas
La semana pasada ha sido el regulador belga CREG el que ha vuelto a dar la alerta sobre el impacto en tarifas de las cuantiosas inversiones en las redes de transmisión eléctricas. Este cumplía con su responsabilidad de publicar su opinión no vinculante sobre el plan energético 2028-2038 elaborado por el gobierno y la operadora de la red de transporte eléctrico, Elia. La CREG presentó sus conclusiones el jueves pasado, en las cuales advierte del riesgo en un aumento significativo de las facturas eléctricas de los clientes belgas.
La CREG señala en el documento que los proyectos con el estatus "aprobado" y "pendiente de aprobación" incluidos en el plan supondrán inversiones significativas. Según sus estimaciones, las tarifas de la red de transmisión podrían aumentar entre un 50% y un 60% en el periodo 2028 a 2031. A partir de 2031, las tarifas podrían situarse entre un 40% y un 50% por encima de las de las correspondientes al periodo de 2028 a 2031.
La CREG afirma que "el alcance de los efectos positivos del desarrollo de interconexiones en los precios del mercado aún debe demostrarse y depende de numerosos factores externos, como el desarrollo de la capacidad de producción, de los precios del gas y de los permisos de emisión de carbono, además del nivel de la demanda en los distintos países". La CREG lamenta en su informe que Elia no "tenga suficientemente en cuenta estos elementos a la hora de presentar sus proyectos".
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