En el último mes el precio del petróleo se ha incrementado un 10%, mientras que el dólar se ha depreciado levemente respecto al euro. Esta subida del petróleo, explicada por las renovadas tensiones entre Estados Unidos e Irán, se ha visto reflejada en una revalorización media del sector petrolero europeo similar, del 12%.
También “de libro” ha sido la clasificación de las compañías según su comportamiento bursátil. Las que mejor se comportado en el último mes coinciden con las que más exposición tienen al negocio upstream, como Equinor y Eni, seguidas de los grupos más integrados como Shell Global, OMV y BP.
Las excepciones a la regla han sido Repsol, la segunda que mejor se ha comportado, después de Equinor y la que menor exposición tiene al segmento upstream. La singularidad de esta crisis energética ha sido que las petroleras se han beneficiado tanto de unos precios elevados del crudo como de unos márgenes de refino elevados. Esto es una situación poco habitual: la justificación de los márgenes de refino altos ha sido la indisponibilidad de la capacidad de refino rusa, la interrupción del suministro desde Oriente Medio a las refinerías asiáticas y los inventarios globales en mínimos históricos.
Disciplina financiera en momentos de precios del crudo altos
Una vez finalizada la última ronda de presentaciones de resultados del segundo trimestre, conviene analizar las últimas tendencias del sector. Quizás resulta especialmente llamativa desde una perspectiva histórica la combinación de disciplina financiera del sector en un entorno de precios del crudo altos.
La revalorización de las acciones de las petroleras en línea con la subida del precio del crudo sugiere que estos precios altos se han traducido directamente en mayor generación de caja libre, en un entorno de disciplina inversora del sector. También ha sorprendido positivamente el alto ratio de conversión de Ebitda a flujos de caja operativos.
Los precedentes de ciclos de fuerte inversión activados por expectativas de precios altos sostenibles en el tiempo se han repetido en los últimos 20 años. Antes de la crisis financiera del 2008, el sector se embarcó en proyectos de altísimo coste, como las arenas bituminosas canadienses, los proyectos de exploración en aguas ultra profundas, los megaproyectos de GNL y los desarrollos complejos de crudo pesado. En el ciclo de escalada de precios entre 2011 y 2014 pasó algo parecido, con consecuencias graves como una situación de sobreoferta de crudo y un legado de alta inflación de costes.
Las razones de este comportamiento se remontan varios años
Tanto lo inesperado de la intervención militar de Estados Unidos en Irán, como las incertidumbres respecto a la duración del conflicto, llevaron al sector a pensar que se trataba de una situación lo suficientemente pasajera como para no influir en un cambio más profundo en la política de inversiones del sector. Esto ha llevado a un desapalancamiento favorecido por la elevada generación de caja y, en algunos casos, a extender en el tiempo los programas de recompra de acciones.
El sector petrolero europeo ya partía de una situación de mayor prudencia por el declive de los precios del petróleo justo antes de la guerra de Irán, con recortes en inversiones netas, la ralentización en las políticas de recompra de acciones y con un claro objetivo de reducir la deuda acumulada. Se puede concluir que la reciente volatilidad en los precios del petróleo y del gas no han alterado esta línea de actuación.
No debería olvidarse que esta tendencia de disciplina financiera refleja un conflicto más profundo entre los riesgos a los que está sometido el capital a invertir en el sector y el actual proceso de descarbonización que está teniendo lugar en Europa.
La oportunidad de mantener rentabilidades altas y sostenibles en el futuro
El encarecimiento del petróleo ha permitido al sector incrementar la rentabilidad en todas sus áreas de negocio. Esto se ha traducido en un prolongado periodo de alta rentabilidad para los accionistas que viene desde finales de 2024. El sector tiene delante la oportunidad de seguir manteniendo esta alta rentabilidad, incluso en un escenario de bajos precios del crudo.
Nos encontramos ante un sector más sensible a las demandas de los inversores en cuanto a alcanzar mayores rentabilidades no solo en inversiones futuras, sino también en los activos actualmente en explotación. Ejemplos recientes son los anuncios de desinversión en renovables o en negocios de transición energética de dudosa rentabilidad y la vuelta a proyectos de exploración con retornos superiores en países como Namibia, Brasil o Surinam.
El mercado global del GNL sigue estando desabastecido, como reflejan los altos precios europeos y asiáticos, gracias a una puesta en marcha escalonada de nuevos proyectos de exportación de GNL. La inteligencia artificial está revolucionando la forma en que se gestionan los negocios en toda la cadena del negocio integrado. Sin contar con el hecho de que el proceso de electrificación se está acelerando: lo que inicialmente podría interpretarse como una amenaza para el sector podría terminar convirtiéndose en una oportunidad de crecimiento para las compañías con una posición relevante en el negocio del gas.






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