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Lluvia de dividendos en el sector eléctrico

Coincidiendo con el reciente pago de dividendos a cuenta por parte del sector eléctrico español, revisamos las políticas de dividendos de las tres grandes empresas eléctricas y gasistas

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Pendientes todavía de las cuentas definitivas para el 2025, se puede decir que Iberdrola, Endesa y Naturgy pagaron conjuntamente en torno a los €7.200 millones en dividendos a sus accionistas, incluidas nuevas acciones como pago de dividendos de Iberdrola. Sin embargo, esta cifra queda empequeñecida si comparamos con una revalorización de €48.000 millones de la capitalización bursátil conjunta.

Si buscamos un año completo auditado, en 2024 Naturgy pagó en dividendos efectivos el equivalente al 34% de su flujo de caja operativo neto, mientras que Endesa pago el 25,8% de su flujo de caja, e Iberdrola únicamente el 9,8%, ya que parte de los dividendos se pagaron en nuevas acciones. Las tres tienen políticas de dividendos muy parecidas basadas en un suelo mínimo de dividendo anual y alguna concreta más en porcentaje de "pay-out" de dividendos.

El pago de dividendos se aprueba por mayoría en la Junta Anual de Accionistas. El mejor escenario para una empresa cotizada es que sus accionistas reinviertan los dividendos en la compra de más acciones, y que esta demanda de acciones se traduzca en precios de la acción superiores. Sin embargo, el perfil de los accionistas de una empresa no puede ser más heterogéneo.

Dos perfiles de accionistas muy parecidos en Endesa y en Naturgy

En el caso de Endesa, esa heterogeneidad de accionistas se ve simplificada por un único accionista de gran peso dentro del capital social, el grupo italiano Enel. La política de dividendos del grupo Enel es que ninguna de sus participadas puede pagar más del 70% del beneficio distribuible, que es el porcentaje de beneficio que paga la matriz italiana. Se trata de una disciplina intragrupo para no pagar "en exceso" a accionistas de filiales como Endesa, que no son estrictamente accionistas de Enel.

El papel de estos accionistas de Endesa es relevante, ya que ayudan a co-financiar a Enel su inversión en la eléctrica española. El actual programa de recompra de acciones de Endesa tiene como objetivo dar una salida atractiva a estos accionistas minoritarios, que pueden vender sus acciones a la propia Endesa. Para Endesa supone cancelar el dividendo de esta creciente autocartera.

Naturgy, a merced de inversores no pasivos

En el caso de Naturgy, la presencia del capital riesgo hace que sus accionistas no sean inversores pasivos, sino que se involucran al máximo en la gestión de la compañía que adquieren a precios por debajo de su valor intrínseco. En algunos casos, tienen planeado ya su salida desde el día que entraron en Naturgy.

El objetivo de estos fondos es salir a multiplicadores mayores que a los que entraron para maximizar la tasa de rentabilidad interna sobre el capital invertido. El pago de un dividendo atractivo permite que una rentabilidad alta del dividendo a la que pueda cotizar la acción sirva de ‘’suelo’’ para el precio de la acción, asumiendo que se esté creando valor para el accionista. De ahí el alto porcentaje de dividendos pagados sobre el flujo de caja operativo de Naturgy.

Iberdrola tiene un perfil de accionistas diferente por su heterogeneidad

El mayor accionista de Iberdrola es el fondo soberano Quatar Investment Authority, con únicamente el 6,03% del capital. Esto contrasta con el 70% que tiene Enel en Endesa o el 51% que tienen hoy IFM, Blackrock, CVC y Corporación Financiera Alba en Naturgy, excluyendo a Criteria Caixa y a Sonatrach, accionistas históricos de la gasista.

A la hora de pagar el dividendo, Iberdrola tiene en cuenta esta homogeneidad de accionistas y ofrece la oportunidad de reinvertir voluntariamente el dividendo directamente en acciones de la propia Iberdrola a través de su programa de ‘’script dividend’’. El accionista se beneficia además de las ventajas fiscales asociadas. Por si fuera poco, Iberdrola se ha comprometido históricamente a la recompra de nuevas acciones, derivadas del ‘’script dividend’’, para mantener un numero constante de acciones a medio plazo. De esta manera, se evita la dilución de beneficios netos entre los accionistas que no decidieron reinvertir el dividendo.

Al igual que el grupo Enel, Iberdrola se ha apoyado en la co-financiacion de accionistas minoritarios en algunas de sus inversiones internacionales. Fue el caso de su filial estadounidense Avangrid y la brasileña Neoenergia, además de gran parte de sus parques eólicos marinos con el objetivo de diluir el riesgo asumido. En los dos últimos años, Iberdrola ha hecho un esfuerzo financiero importante (con ampliación capital incluida) para incentivar a estos inversores minoritarios a que saliesen del capital de ambas filiales, reduciendo así el efectivo que el grupo paga a inversores no necesariamente accionistas directos de Iberdrola.

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Lo relevante es el retorno total para el accionista

Desde el punto de vista de un accionista que decide reinvertir en acciones el efectivo recibido en dividendos, no debería verse beneficiado más por una política de dividendos específica. Se ha podido beneficiar del afán de pagar altos dividendos en Naturgy, en la misma medida que de las ventajas fiscales de reinvertir el dividendo en acciones de Iberdrola. Un factor determinante es la rentabilidad por dividendo a la que haya comprado sus acciones.

La rentabilidad del dividendo es únicamente un componente del retorno total de una acción. La revalorización de la acción dependerá de la creación de valor para el accionista, independientemente de las cantidades que se paguen en dividendos.

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