Los acreedores de Braskem están presionando a sus administradores concursales, Petrobras e IG4 Capital Group para que realicen una inyección de capital de 3.000 millones de dólares (2.617 millones de euros) que desbloquee la reestructuración de los 11.000 millones de dólares (9.597 millones de euros) de deuda de la petroquímica.
Según ha informado 'Bloomberg' citando fuentes conocedoras del asunto, esos mismos deudores aseguraron no estar dispuestos a poner más fondos encima de la mesa y se mostraron escépticos con el plan delineado por Braskem, que incluye flexibilidad a la hora de ampliar el capital.
La compañía ya había solicitado a los acreedores que proporcionasen 2.000 millones de dólares (1.745 millones de euros), de los cuales 1.250 millones de dólares (1.091 millones de euros) se destinarían a recomprar los pasivos existentes a un máximo del 50% de su valor nominal y 750 millones de dólares (654,3 millones de euros) a capital circulante.
Acorde a las informaciones recibidas, el llamamiento realizado ahora por los tenedores de obligaciones no ha sido bien recibido por la dirección de Braskem, lo que avivaría la posibilidad de declarar la quiebra.
No obstante, también han constatado una mayor implicación en las negociaciaciones por parte de Petrobras para acordar unas condiciones preliminares de reestructuración antes del plazo límite del 9 de octubre. De lograrlo, Braskem tendrá hasta finales de noviembre para ultimar un plan definitivo.
El pasado mes de agosto, trascendió que acreedores como Elliott Investment Management o Contrarian Capital Management eran partidarios de que Petrobras inyectase capital, aunque esta se mostró recelosa ya que no deseaba tener que asumir en su propio balance los pasivos de Braskem con unas elecciones presidenciales en octubre.







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