El almacenamiento de electricidad en baterías está ganando terreno frente a las centrales de gas destinadas a cubrir los picos de demanda. Según el último informe mundial sobre el coste nivelado de la electricidad (LCOE, por sus siglas en inglés) de Wood Mackenzie, los sistemas de baterías con cuatro horas de capacidad de almacenamiento ya son más baratos que las turbinas de gas de ciclo abierto en los 43 mercados analizados donde están presentes ambas tecnologías.
Las baterías de cuatro horas ya son más baratas que las centrales de gas de punta en todo el mundo
Según Wood Mackenzie, las baterías ya resultan más económicas que las centrales de gas de ciclo abierto en los 43 mercados analizados donde ambas tecnologías compiten

Esta evolución responde a dos tendencias contrapuestas: la escasez de turbinas de gas y la volatilidad de los precios de los combustibles, que elevan los costes de generación convencional, y la expansión de la fabricación de baterías, que impulsa las economías de escala y abarata el almacenamiento.
“Este cambio económico es decisivo y cada vez más pronunciado”, afirma Ahmed Jameel Abdullah, analista principal de Wood Mackenzie, quien destaca que la combinación de ambos factores está transformando la competitividad de las tecnologías eléctricas.
La solar y el almacenamiento ganan protagonismo
La transformación también afecta a la generación eléctrica. La energía solar fotovoltaica con seguidores de un solo eje es ya la tecnología de nueva instalación más barata en 43 de los 48 mercados estudiados, mientras que la eólica terrestre lidera en los cinco restantes. En Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, el coste de la electricidad solar podría caer por debajo de los 20 dólares por megavatio hora (MWh) en 2033.
Oriente Medio y África destacan por sus bajos costes renovables. La solar fotovoltaica a gran escala registra un coste nivelado de 37 dólares/MWh en 2026, una cifra que podría reducirse hasta los 24 dólares/MWh en 2035. En paralelo, el almacenamiento en baterías de cuatro horas pasaría de 120 dólares/MWh en 2026 a 80 dólares/MWh en 2035, lo que supone un descenso del 33%.
Según Wood Mackenzie, esta reducción permitirá que las baterías desplacen económicamente a las turbinas de gas de ciclo abierto en todos los mercados gasistas de la región. El cambio refuerza el papel del almacenamiento para integrar la generación solar y eólica y responder a las necesidades de flexibilidad de los sistemas eléctricos.
China lidera la reducción de costes
China se mantiene como referente mundial en almacenamiento a escala de red. Su coste nivelado es más de un 55% inferior a la media del resto de Asia-Pacífico, situada en 134 dólares/MWh. Esta ventaja se explica por la integración de su cadena de suministro y la producción a gran escala.
La competitividad de los fabricantes chinos contribuirá a reducir el coste medio del almacenamiento en el resto de Asia-Pacífico hasta los 92 dólares/MWh en 2036. Sin embargo, Japón, Australia y Filipinas podrían mantener costes superiores debido a los aranceles a la importación, los elevados gastos de instalación y las políticas de apoyo a la producción nacional.
En Latinoamérica, la solar fotovoltaica con seguimiento seguirá siendo la opción de generación más barata en 2026. Se espera que sus costes medios disminuyan un 38% hasta 2060. Brasil, Chile y México cuentan con ventajas estructurales gracias a sus recursos solares y elevados factores de capacidad.
La eólica terrestre también reducirá sus costes en la región: el LCOE medio podría pasar de 73 dólares/MWh a 58 dólares/MWh en 2030, un descenso cercano al 21%. Por su parte, el coste del almacenamiento en baterías podría caer un 42% hasta 2060, impulsado por el despliegue de proyectos y la evolución de los marcos regulatorios.
Europa y Norteamérica afrontan presiones diferentes
En Europa, la energía solar continúa siendo la tecnología de generación más económica, aunque el aumento de los precios de los módulos elevó un 14% los costes de capital en 2026. Se prevé que el coste nivelado de las instalaciones solares con estructuras fijas disminuya un 22% hasta 2060.
El almacenamiento, sin embargo, registró su primer aumento de costes en tres años. La inversión inicial en sistemas de baterías llave en mano subió alrededor de un 2%, mientras que los precios de las celdas repuntaron cerca de un 10% respecto a los mínimos de 2025. Wood Mackenzie prevé que los costes de capital del almacenamiento bajen un 12% hasta 2031, aunque la evolución posterior dependerá, entre otros factores, del precio del litio.
Europa presenta los costes de generación con combustibles fósiles más elevados de las regiones analizadas. Además, se espera que los costes del carbono superen a los del combustible en 2030, lo que puede reforzar la posición competitiva de las tecnologías renovables.
En Norteamérica, los aranceles, las medidas antidumping y las restricciones a las importaciones presionan los costes solares. Pese a ello, los avances tecnológicos y las mejoras operativas podrían reducir un 16% el coste nivelado de la eólica terrestre hasta 2060.
Los incentivos fiscales siguen favoreciendo el almacenamiento, aunque la desaparición prevista de determinados créditos fiscales a partir de 2038 podría provocar un encarecimiento temporal. A largo plazo, las nuevas químicas de baterías, la estandarización de equipos y el desarrollo de proveedores nacionales deberían reducir un 10% el coste nivelado del almacenamiento hasta 2060.
Un cambio estructural para los sistemas eléctricos
Wood Mackenzie considera que la combinación de energía solar y almacenamiento está redefiniendo la economía de los sistemas eléctricos. El crecimiento de la demanda de electricidad de los centros de datos y las limitaciones de suministro mantienen elevados los costes de inversión en generación con gas, mientras que las renovables y las baterías avanzan gracias a la reducción de costes.
La principal conclusión del informe es que el almacenamiento deja de ser únicamente un complemento de las energías renovables para convertirse en una alternativa económicamente competitiva frente a las centrales de gas que cubren los picos de demanda. Esta tendencia podría modificar las decisiones de inversión y la planificación energética en numerosos mercados durante las próximas décadas.
2 comentarios
- Buenisima noticia y esperada por mi parte. Siempre he apostado por las baterias, y seguire apostando, pues entiendo que terminara siendo la base del futuro en generacion y consumo de electricidad. Las baterias cuando bajen mas de precio y suban la capacidad de almacenamiento, junto con las renovables, no tendran competencia. Y es que un sistema fotovoltaico o eolico con baterias tiene un funcionamiento de muchos años sin apenas averias ni cortes.
12/10/2026
Buena noticia.
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galan
12/10/2026