Ver para creer. Los molinos eólicos en el mar ayudarían a reducir el impacto de los grandes huracanes que asolan prácticamente todos los años la costa atlántica estadounidense. Un estudio de científicos de la Universidad de Stanford y de la Universidad de Delaware aseguran que muchas ciudades no serían devastadas por el océano y los fuertes vientos si colocaran decenas de miles de turbinas eólicas frente a sus costas.
Parece increíble, pero los científicos se basan en que las turbinas, con un diámetro del entorno de los 100 metros, chuparían la energía de las tormentas. Pero lo mejor de todo, es que gracias a los fuertes vientos de los huracanes producirían tanta energía que cubrirían sus costes en poco tiempo.
La idea es que si se le quita la suficiente velocidad del viento y se reduce la altura de las olas, se consigue romper el ciclo de retroalimentación que hace que los huracanes vayan_ in crescendo_ y sean cada vez más poderosos.
El estudio dice que no todas las turbinas serían válidas. Tendrían que ser las de última generación. Con palas de 120 metros de diámetro y colocadas a 100 metros de altura sobre el mar, se podría recortar la fuerza del viento a la mitad. Concretamente, los científicos aseguran que por ejemplo en el huracán Katrina que inundó la ciudad de Nueva Orleans, dejándola totalmente asolada tras su paso, se hubiese evitado con la instalación en aguas del Golfo de México de unos 78.000 molinos eólicos offshore. Los datos son sorprendentes: el fuerte oleaje se hubiese reducido en un 71% mientras que la velocidad del viento habría caído un 57%. (Ver gráfico).






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