Las elecciones del pasado domingo eran las primeras en las que los municipios afectados por el fracking emitían su voto. Son cientos las localidades que podrían verse afectadas, pero a decir verdad, a día de hoy, solo cinco municipios tienen ligado algún emplazamiento de exploración de shale gas en España. Todos ellos ubicados en la provincia de Burgos, concretamente en los permisos Sedano y Urraca que posee la empresa BNK Petroleum. En el resto de permisos de exploración que ya hay concedidos falta por concretar los emplazamientos donde se pinchará.
Estos cinco municipios han dado su voto al Partido Popular, única formación política que apuesta por el fracking como una de las soluciones para reducir la alta dependencia de hidrocarburos que tiene España. Tanto PSOE como Podemos y Ciudadanos quieren prohibir esta tecnología.
Así, en el permiso Sedano, los vecinos de la localidad Merindad de Río Urbiena dieron el 46% de sus votos al PP, mientras que el PSOE obtuvo el 15,8%, Ciudadanos el 15,6% y Podemos el 13,8%. Prácticamente la mitad del pueblo dice sí al fracking.
En Valle del Sedano sucede algo parecido. El PP se lleva el 41% de los sufragios, mientras que Podemos obtiene el 25%, el PSOE consigue el 14% y Ciudadanos el 10%. La suma de las otras tres fuerzas políticas sí superarían al PP, pero este es la primera fuerza con amplia ventaja.
En el permiso de Urraca hay tres localidades afectadas. En Merindad de Cuesta-Urria el partido que preside Mariano Rajoy obtiene el 44% de los votos. Le sigue el PSOE con el 22% y Podemos con el 19%. Ciudadanos queda un poco más lejos, con el 9% de los sufragios.
En la localidad de Villarcayo, la primera fuerza política también es el PP, pero obtiene el porcentaje más bajo de todos, con el 39% de los votos. Le sigue el PSOE con el 20% y Podemos y Ciudadanos obtienen lo mismo, el 16,75%.
Finalmente en Medina de Pomar, el PP gana con el 45% de los votos, seguido de Podemos con el 18% de los sufragios, el PSOE con el 16,7% y Ciudadanos con el 14,6%.
Históricamente, el PP siempre ha sido el vencedor en las elecciones generales. Hasta ahora lo hacía de forma aplastante con mayorías absolutas. Ahora lo sigue haciendo, pero con mayorías simples. Gana con solvencia pero si se unieran las otras fuerzas políticas en varios de los pueblos la oposición al fracking sería mayor. Lo que está claro es que no han dado la espalda al PP. Y eso, ¿por qué?
Una de las causas es que el actual Gobierno del PP aprobó durante la legislatura una normativa por la que premiaba a las localidades afectadas por la exploración y producción de hidrocarburos, ya sean yacimientos de fracking en tierra como de petróleo en alta mar.
La nueva Ley 8/2015 que entró en vigor en mayo de 2015 establece nuevos impuestos a la exploración y producción de hidrocarburos que “revertirán con especial intensidad en ayuntamientos y comunidades autónomas”: el gas natural no convencional puede reportar a la economía de los municipios en los que haya producción unos ingresos de más de 9 millones de euros, entre el Ayuntamiento (6 millones) y los propietarios de los terrenos cercanos (3 millones), como consecuencia de la Ley 8/2015.
Una medida de este calado ha pesado a la hora de tomar una decisión de voto. Es mucho dinero caído del cielo y en un momento de crisis como el actual a cualquier ciudadano le vendría muy bien percibir miles de euros sin nada a cambio, solo por tener un terreno cercano a los pozos. Aunque ello conlleve una serie de riesgos medioambientales y para la salud. Pero en España los proyectos de fracking son meticulosamente respetuosos, si no lo fuesen no podrían hacerse.




chema alonso
26/12/2015