Eficiencia

Orden y eficiencia: la base energética de los almacenes sostenibles

Más allá de la eficiencia operativa, la verdadera revolución de los almacenes sostenibles está en su capacidad de generar su propia energía

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Hoy en día, cuando se habla de transición ecológica, la mayoría de las personas suelen poner el foco en las grandes plantas de generación o en el transporte por carretera. Sin embargo, existe un gigante silencioso que tiene una gran capacidad de ahorro energético y que a menudo pasa desapercibido: el sector del almacenaje y la logística. Y es que, tradicionalmente, hemos visto los almacenes como simples contenedores de mercancía, pero la realidad es que un almacén bien gestionado es, en esencia, una unidad de eficiencia energética. Porque la sostenibilidad no comienza únicamente instalando paneles solares; comienza con el orden, la optimización de los espacios y la inteligencia aplicada a la distribución física.

Por eso, cuando hablamos de almacenes sostenibles, nos referimos a espacios donde cada metro cuadrado y cada kilovatio hora se aprovechan al máximo. Allí la premisa es sencilla pero profunda: cuanto menos tiempo y energía necesitamos para mover, iluminar y climatizar un producto, menor será nuestra huella de carbono. En tal sentido, la arquitectura interna del almacén, definida por sus sistemas de estanterías, se convierte en la base sobre la que se construye una operativa respetuosa con el medio ambiente.

El ahorro energético comienza por la optimización del espacio

Como te podrás imaginar, el primer paso hacia la sostenibilidad logística no es tecnológico, sino más bien geométrico, debido a que la eficiencia energética está directamente relacionada con la densidad de almacenamiento. De hecho, si somos capaces de aprovechar el rendimiento del espacio de forma óptima, reduciremos la superficie necesaria de la nave. Esto, a su vez, tiene un impacto directo en el consumo energético, porque una nave más compacta requiere menos puntos de luz y, lo más importante, reduce drásticamente las necesidades de climatización y ventilación.

En esto puede ayudarnos mucho el uso de estanterías metálicas específicamente diseñadas para cada tipo de carga, ya que permite una verticalidad que ahorra recursos. Al crecer hacia arriba de manera segura y organizada, evitamos la dispersión horizontal de la mercancía, la cual es una enemiga silenciosa de la eficiencia, porque obliga a las carretillas elevadoras y a los operarios a realizar recorridos mucho más largos. En logística, cada metro de recorrido innecesario se traduce en vatios de energía consumida y en emisiones de CO2. Por tanto, el orden no es solo una cuestión estética o de productividad, es una decisión de ahorro energético puro.

Logística inteligente y reducción de la huella de carbono

Por el contrario, un almacén desordenado es un almacén que "quema" energía. Muestra de ello es que cuando los flujos de trabajo no están optimizados, las máquinas de transporte operan durante más tiempo del necesario. La sostenibilidad en este ámbito se traduce en el concepto de "recorrido mínimo", puesto que al implementar sistemas de almacenaje que faciliten el acceso directo a la carga, como es el caso de las estanterías para cargas paletizadas; se agiliza la operativa y se reduce el tiempo de funcionamiento de la maquinaria eléctrica.

Además, la durabilidad de los componentes también juega un papel importante aquí. Porque si inviertes en estanterías de alta calidad, garantizarás una vida útil prolongada y evitarás la necesidad de renovar las infraestructuras cada pocos años. Esto reduce el consumo de materias primas y la energía necesaria para la fabricación y transporte de nuevos equipos. Recuerda que la sostenibilidad también es constancia y resistencia; es elegir materiales que, por su robustez, sean aliados a largo plazo del negocio y del planeta.

Energías renovables: el motor del autoconsumo fotovoltaico

Pero más allá de la eficiencia operativa, la verdadera revolución de los almacenes sostenibles está en su capacidad de generar su propia energía. Ten en cuenta que las cubiertas de las naves industriales son espacios privilegiados para la instalación de plantas de autoconsumo fotovoltaico y la integración de energías renovables permite que los almacenes pasen de ser consumidores pasivos a productores activos de energía limpia, cubriendo gran parte de sus necesidades operativas, desde la carga de las baterías de las carretillas hasta los sistemas de gestión informatizados.

Este giro hacia el autoconsumo es una de las apuestas más sólidas para alcanzar la neutralidad climática en el sector. Al combinar una estructura interna eficiente con una fuente de energía inagotable como el sol, el almacén se transforma en un ecosistema autosuficiente, siendo el ejemplo perfecto de cómo la ingeniería logística y la tecnología energética se dan la mano para crear un modelo de negocio rentable y responsable.

Logisprix: ejemplo de compromiso con el futuro energético

Ahora bien, en este camino hacia la excelencia operativa y ambiental, es fundamental contar con socios que vean la sostenibilidad como un valor fundamental de su propio ADN corporativo. Y en España, un ejemplo destacado de esta filosofía es Logisprix, una empresa con más de 50 años de experiencia que ha sabido maridar su amplio conocimiento técnico con una visión profundamente ecológica.

Ellos, además de ser líderes en el sector de los sistemas de almacenaje y estanterías metálicas industriales, son una compañía que apuesta por la sostenibilidad de forma real y medible. Tan es así que actualmente el 40 % de su consumo energético procede de una planta propia de autoconsumo fotovoltaico de 700 kW. Un dato que demuestra que es posible liderar un sector industrial mientras se reduce significativamente la dependencia de los combustibles fósiles y se apuesta por una base energética limpia.

Amplio catálogo de referencias adaptadas a cualquier necesidad

Asimismo, el rendimiento del espacio es su seña de identidad, y para lograrlo, ofrecen soluciones estudiadas al detalle para cada categoría de peso y volumen. En su catálogo podemos encontrar una variedad que abarca desde las necesidades de una gran nave logística hasta el orden de un garaje particular:

  • Cargas ligeras: soluciones que soportan hasta 350 kg por nivel, ideales para el día a día.

  • Cargas medias: sistemas diseñados para aguantar hasta 500 kg por nivel con total seguridad.

  • Cargas pesadas: estanterías fuertes con capacidad de hasta 864 kg por nivel.

  • Cargas paletizadas: el estándar industrial por excelencia, con una capacidad de hasta 4.000 kg por nivel.

  • Sistemas especiales: incluyendo opciones para cargas largas (250 kg por brazo), neumáticos (800 kg por módulo) o incluso prenda colgada.

Además, para entornos más exigentes, disponen de estanterías metálicas galvanizadas para carga pesada, que llegan a los 850 kg por nivel, ofreciendo una resistencia superior a la corrosión y el paso del tiempo.

Como ves, la eficiencia energética y el orden son las dos caras de la misma moneda en la logística moderna. Y empresas como Logisprix demuestran que, al elegir estanterías metálicas de alta calidad y combinar esa elección con una apuesta decidida por las energías renovables, puedes construir un futuro donde la industria y el planeta son capaces de prosperar juntos. Porque la base de un almacén sostenible es, sencillamente, la inteligencia aplicada al espacio y el respeto por la energía que nos mueve.

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