Ningún comentario Las acciones de Ørsted han tenido el mejor comportamiento del subsector de renovables en lo que va de año. Con un avance del 8%, el desarrollador ha superado incluso la evolución bursátil de la estadounidense NextEra y de su rival portugués EDP Renováveis.
Las claves de este comportamiento han sido su bajo endeudamiento en un entorno de tipos de interés elevados, pese a su intenso plan de inversiones, y el cambio de postura de la Administración Trump respecto a la expansión de las energías renovables en EEUU.
Trump modera su ofensiva contra las energías renovables
Una de las noticias que los inversores están valorando positivamente y que favorecen a valores expuestos al mercado de las renovables en Estados Unidos, como Ørsted, es el hecho de que el Gobierno estadounidense está flexibilizando su bloqueo a los proyectos eólicos. El objetivo sería lograr que los demócratas respalden la ley bipartidista de reforma de las licencias de desarrollo de infraestructura en el Senado.
El proyecto de ley, denominado «Ley Bipartidista de Asequibilidad y Empleos en Estados Unidos de 2026» fue presentado el 30 de septiembre por senadores tanto republicanos como demócratas. La legislación busca agilizar las aprobaciones para líneas de transmisión, generación eléctrica e infraestructura necesaria para satisfacer la creciente demanda de electricidad, incluida la proveniente de centros de datos.
La legislación acortaría los plazos de los estudios medioambientales, limitaría ciertos requisitos legales y otorgaría mayor seguridad a los permisos ya aprobados. Esto beneficia a las empresas de combustibles fósiles, a las compañías de servicios públicos, al sector minero y a los promotores de energías renovables.
Ørsted se beneficia de la bajada de guardia de la Administración Trump
La ley también contiene una cláusula controvertida, ya que dificultará que futuras administraciones revoquen o reabran autorizaciones simplemente porque cambien sus prioridades políticas.
Sin embargo, la Casa Blanca ha seguido intentando reabrir los procesos de visto bueno de proyectos —entre ellos Revolution Wind, desarrollado por Ørsted—, incluso mientras avanzan las negociaciones bipartidistas. El 26 de octubre, el Financial Times informó de que esta renovada ofensiva legal estaba poniendo en peligro las negociaciones sobre el acuerdo bipartisano.
Resulta llamativo que Trump retome esta iniciativa, ya que Revolution Wind tiene instaladas todas las turbinas y se están poniendo en marcha las últimas unidades, instaladas recientemente, según comentó la compañía en la presentación de resultados de agosto. La empresa prevé que el parque entre en operación comercial antes de finalizar el año.
Una interpretación positiva de la reapertura del proceso de aprobación de proyectos eólicos marinos
Sin embargo, cabe una interpretación más favorable de esta nueva iniciativa para Ørsted. Tal y como informó este diario, los parques eólicos marinos estadounidenses requieren autorizaciones tanto de las autoridades federales como de las estatales. Dado que la cancelación afecta únicamente al arrendamiento del lecho marino bajo jurisdicción federal, y no a los permisos estatales, la situación plantea cuestiones jurídicas aún sin resolver. Si el Gobierno estadounidense quiere presentar una reforma del régimen de licitaciones de infraestructura tendrá que abordar este conflicto jurídico.
El Departamento del Interior manifestó así su intención de revisar el permiso para Revolution Wind con el objetivo de garantizar que este cumpla con la ley federal. Según el documento presentado, el Departamento del Interior justificó la medida por la necesidad de revisar el cumplimiento de la Ley de Territorio de la Plataforma Continental Exterior (Outer Continental Shelf Lands Act).
Según la información del Financial Times, el Departamento de Defensa envió a las empresas que participan en proyectos de energía eólica marina una guía genérica para solicitar la revisión de las autorizaciones, con el objetivo de respaldar la reforma del proceso de licitación, más que imponer una orden de paralización de los trabajos de construcción del parque eólico.
Un respiro respecto a posibles nuevos aranceles a las turbinas eólicas
En los últimos días, el presidente Trump ha declarado que los aerogeneradores y sus componentes importados representan una amenaza para la seguridad nacional del país, aunque, por el momento, se abstiene de imponer nuevos aranceles.
Trump ha ordenado iniciar negociaciones comerciales con los países afectados y ha solicitado un informe en un plazo de 180 días. Más adelante, podrían considerarse medidas adicionales, incluidos aranceles.
Esto concede tiempo adicional a Sunrise Wind de Ørsted para completar la fase crítica de instalación, sin que ello suponga un aumento de los aranceles, dado que casi todos los componentes de los aerogeneradores son importados. Un gesto favorable a Ørsted que también podría contribuir a recabar apoyos para la reforma.
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