El pasado 7 de agosto este diario informó sobre el acuerdo para la devolución de 1.220 millones de dólares a RWE en concepto de los depósitos por tres concesiones para el desarrollo de parques eólicos marinos en EE. UU. Con este nuevo acuerdo ya son doce las concesiones canceladas por un total de 3.900 millones de dólares en depósitos devueltos o pendientes de devolver.
Esta decisión voluntaria por parte de los adjudicatarios es una reacción lógica a la decisión de la Administración Trump de retirar temporalmente los contratos de arrendamiento de las áreas de la plataforma continental exterior (Outer Continental Shelf, OCS) en enero de 2025. Estos acuerdos, que incluyen dichos pagos, ponen fin a los conflictos con cinco desarrolladores, tres de los cuales son empresas europeas: la petrolera TotalEnergies, la empresa Ocean Winds participada por EDP Renovaveis y Engie, y RWE.
Una nueva oportunidad para las eléctricas de empezar de cero
La eléctrica alemana RWE ha conseguido recuperar los 1.100 millones de dólares que pagó en 2022 por una de las seis áreas subastadas del proyecto de New York Bight. En la última presentación de resultados, el equipo directivo alemán se comprometió a reinvertir los fondos devueltos en plantas de generación flexibles en Alemania y en Estados Unidos.
El proyecto de 5,6 gigavatios de New York Bight estaba condenado desde el principio por el alto coste de los contratos subastados. Si en las subastas se pagaron de media 1.700 dólares por acre, en esta área específica se pagaron entre 6.600 y 10.700 dólares por acre.
Una tasa interna de retorno (TIR) media de proyecto no apalancado de entre el 8% y el 12%, en aquellos momentos, se habría reducido en casi 200 puntos básicos por este sobrecoste. Teniendo en cuenta el impacto negativo de la inflación sobre los costes de turbinas eólicas que comenzaba a afectar al sector en aquel momento, las eléctricas habrían tenido dificultades para cubrir su coste del capital en estos proyectos.
EEUU no abandona indefinidamente la eólica marina
A pesar de la cancelación de las concesiones, EE.UU. podría retomar el desarrollo de parques eólicos marinos en un futuro. Si no se produce ningún cambio en la vigésima segunda enmienda de la Constitución estadounidense, Donald Trump no puede presentarse a las elecciones presidenciales de 2028. Si la nueva administración levanta las restricciones sobre el desarrollo de parques eólicos marinos, se abre una nueva oportunidad para el desarrollo de esta tecnología.
Sin embargo, ese hipotético escenario se enfrenta a una complejidad legal y política importante. La profesora en política energética por la Tufts University en Boston, Massachusetts, Barbara Kates-Garnick, se pregunta qué es lo que se ha rescindido en estas concesiones. Las concesiones de parques eólicos marinos se encuentran sometidas a dos regímenes jurídicos: el federal y los estatales. Los proyectos de parques eólicos marinos requieren permisos tanto de las autoridades federales como de las estatales.
La agencia federal estadounidense Bureau of Ocean Energy Management o BOEM ha cancelado 12 concesiones, rescindiendo los contratos como parte de los acuerdos alcanzados. Por lo tanto, únicamente se ha cancelado el arrendamiento del suelo marino bajo jurisdicción federal, no los permisos de cada uno de los estados. “Esto genera cuestiones jurídicas no resueltas en un escenario post-Trump”, comentó a este diario la profesora Barbara Kates-Garnik. ‘’Llegado a ese punto, podría ser necesario aprobar una ley por parte del Congreso estadounidense para solucionar el conflicto entre el gobierno federal y los estados afectados’’, añadió la profesora.
Un nuevo horizonte más incierto para la eólica marina en Estados Unidos
Los estados afectados por las medidas unilaterales de la Administración Trump seguirán dependiendo de la eólica marina en el futuro. Cada estado tiene objetivos de energías renovables que debe cumplir en una fecha futura concreta. Para muchos estados del noreste de EE. UU., esta tecnología era clave para alcanzarlos.
Los retos a los que se enfrenta el sector son enormes, pero no infranqueables. La estructura burocrática en torno a las concesiones debe volver a ponerse en marcha: se han perdido todos los funcionarios y su conocimiento en torno a la eólica marina. Incluso el National Renewable Energy Laboratory (NREL), uno de los principales laboratorios nacionales de investigación energética, ha cambiado de nombre y de funciones. Sería necesario reiniciar todo el proceso de planificación, arrendamiento y subastas de concesiones, volver a designar áreas de energía eólica y restablecer criterios medioambientales y de planificación.
Las empresas se enfrentan a un entorno de inversiones más arriesgado e incierto. Estas se enfrentan a un proceso de subastas todavía no definido y pendiente de importantes conflictos legales. Además, es necesario restablecer la cadena de suministro de bienes de equipo y volver a poner en marcha las infraestructuras portuarias actualmente inactivas. “Existe mucha incertidumbre sobre el futuro de la eólica marina en EE. UU.”, comenta la profesora Kates-Garnik.
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