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El diésel se encarece en todo el mundo y el camión eléctrico aprovecha el impulso

Las ventas globales de camiones eléctricos medianos y pesados alcanzaron un récord en el primer semestre de 2026, con China como motor casi absoluto del mercado, mientras Europa gana tracción y Estados Unidos se estanca por la retirada de incentivos de la Administración Trump

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A nivel mundial, se compraron casi 160.000 camiones eléctricos medianos y pesados entre enero y junio de este año, un 75% más que en el mismo periodo de 2025 y la cifra más alta jamás registrada, según los últimos datos de la firma de análisis BloombergNEF. La subida de los precios del diésel, agravada por la guerra con Irán, está reforzando el argumento económico a favor de estos vehículos, que resultan más baratos de operar y mantener que sus equivalentes de combustión, aunque todavía exigen un desembolso inicial mayor. Cuanto más caro el combustible fósil, antes se amortiza el salto a la batería.

China sigue siendo, con diferencia, el gran protagonista: más de nueve de cada diez camiones eléctricos vendidos en el mundo durante el primer semestre salieron de ese mercado, impulsado por una política industrial decidida y una cadena de suministro de baterías que pocos países pueden igualar. El crecimiento sostenido ha llevado a los vehículos eléctricos a representar ya en torno al 20% de las ventas totales de camiones en el país asiático.

China multiplicó por más del doble, solo en estos seis meses, las exportaciones de tractocamiones eléctricos respecto a todo 2025, según recoge Bloomberg News, y ya coloca una proporción creciente de su producción en otros mercados.

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Europa avanza, con Noruega y Suiza a la cabeza

Aunque China concentra el grueso del volumen mundial, no es donde la electrificación del transporte pesado penetra con más fuerza en términos relativos: esa distinción corresponde a Noruega y Suiza, donde el porcentaje de camiones eléctricos sobre el total de ventas supera incluso al chino. En el resto de Europa, Dinamarca, los Países Bajos y Suecia superaron el 10% de cuota, mientras el conjunto del continente alcanzó un 5,5% de penetración en el primer semestre, a medida que los fabricantes lanzan nuevos modelos y los precios de las unidades eléctricas empiezan a bajar.

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Esa expansión europea no sería posible sin una red de carga de alta potencia cada vez más extendida, un elemento crítico para recargar con rapidez las grandes baterías de estos vehículos en rutas de larga distancia. Los operadores están instalando estaciones junto a las principales rutas de mercancías, a menudo integradas en infraestructuras logísticas ya existentes, como las áreas de servicio de las autopistas, y los objetivos de despliegue fijados por el reglamento europeo de infraestructura de combustibles alternativos (AFIR) están acelerando esa construcción.

Aun así, la cobertura sigue siendo desigual y se concentra todavía en los países y regiones donde los primeros usuarios ya operan flotas eléctricas. La rentabilidad de estas estaciones de carga megavatio mejora según crece su uso: BloombergNEF calcula que los operadores necesitan cobrar entre 0,10 y 0,22 dólares por kilovatio hora, por encima del coste de la propia electricidad, para recuperar la inversión, aunque el grado de utilización varía mucho de una estación a otra.

Estados Unidos, casi parado

El contraste más marcado lo pone Estados Unidos, donde el mercado de camiones eléctricos de batería ha entrado en lo que BloombergNEF describe como un "práctico estancamiento", lastrado por el coste y por el giro regulatorio de la segunda Administración Trump, que ha eliminado créditos fiscales para vehículos de cero emisiones, congelado ayudas para camiones y puntos de carga, y respaldado en el Congreso la anulación de la capacidad de California para fijar sus propios estándares de reducción de emisiones en camiones y turismos.

Con todo, el país conserva algunos focos de dinamismo. California ha comprometido miles de millones de dólares en incentivos para impulsar la electrificación de flotas y es hoy el estado con más camiones pesados de cero emisiones circulando. A ello se suma el arranque de la producción en serie del Tesla Semi en una fábrica de Nevada, cuyo precio de entre 250.000 y 300.000 dólares por unidad resulta, según fuentes del sector consultadas por BloombergNEF, competitivo frente al diésel en determinados usos, en función del coste de la recarga.

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La financiación también se transforma

El crecimiento del sector está cambiando también la forma en que se financian y operan las flotas, incluso en mercados pequeños como el estadounidense. Según BloombergNEF, cada vez más operaciones de financiación se respaldan en los contratos de transporte que el propio camión tiene asegurados, y no solo en su valor de reventa, una fórmula habitual en otros sectores pero poco utilizada hasta ahora en la financiación de camiones diésel. Financiadores, propietarios de flotas y cargadores recurren a este tipo de instrumentos para compensar la fuerte incertidumbre que rodea al valor residual de los camiones eléctricos, ligada a la degradación de sus baterías, apoyándose en contratos de transporte a largo plazo y, en los países con mercados de carbono, en el valor añadido de la reducción de emisiones.

El resultado es un mercado que, más allá de lo que ocurra en Estados Unidos, parece decidido a seguir creciendo a escala global. Como resumía a Bloomberg News un camionero chino: "No creo que nadie vuelva a los camiones diésel. Nadie quiere regresar a una tecnología de generación anterior".

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