Si hay una cosa que ha mostrado la crisis energética en los años anteriores es que si se quiere se pueden eliminar muchos impuestos de la factura de la luz. Se ha visto y no ha pasado absolutamente nada. Se eliminó el Impuesto Especial a la Electricidad, se bajó el IVA, se quitó también el IVPEE. Son realmente impuestos confiscatorios para recaudar y finalmente encarecer el coste final que pagamos por la luz.
Eso hace que España no sea competitiva. Ahora que posee una de las electricidades más baratas de generar en el mercado mayorista, aún se mantiene como una de las facturas de la luz más caras tanto para hogares como para las industrias. Y en buena parte de culpa es por los impuestos.
Portugal lo ha visto claro. Si queremos ser competitivos hay que bajar los impuestos a la electricidad, algo que se lleva pidiendo a la Península Ibérica desde Bruselas desde hace años y a la que no se le ha hecho mucho caso.
Al fin y al cabo, la factura de la luz es el cajón de sastre donde históricamente se ha metido todo. Era el todovalismo en su máxima expresión. Pero ya hay un momento en el que todo no vale. Y eso es ahora. Es el momento de la verdad, de atraer inversiones, de atraer nueva demanda, nuevas industrias, centros de datos, producir hidrógeno, instalar baterías, etc. Y todo esto con una electricidad final cara cargada de impuestos es imposible.
Eliminar el IVPEE
Por eso, Portugal ha decidido eliminar el MEC, Mecanismo de Equilibrio Competitivo, un impuesto muy parecido al Impuesto a la Producción de Energía Eléctrica de España (IVPEE). Ahora España se queda en desventaja. Su electricidad no está inflada con un 7% más por el afán recaudatorio. Esos impuestos se pusieron para cuadrar las cuentas del sistema eléctrico, pero ya no son necesarios. Las cuentas ya están sanas y la deuda está prácticamente pagada a través de la factura.
Si España quiere ser verdaderamente competitiva tiene que seguir el camino de Portugal y eliminar el IVPEE de una vez por todas. Es la única vía para poder atraer nuevas inversiones. Y mejorar el atasco de las redes, claro. Pero sin duda, la fiscalidad es una medida que los inversores tienen muy en cuenta a la hora de llevar a cabo inversiones milmillonarias a largo plazo.
Esta semana, aprovechando Foro de Davos, un grupo de empresas del sector energético y de infraestructuras tanto de Portugal como de España han presentado un informe junto a la consultora McKinsey para hacer de la Península Ibérica un lugar más competitivo.
Y lo que piden es muy claro, menos impuestos y más incentivos fiscales para atraer inversiones.
Ahora España debería replantearse si mantener ese 7% del IVPEE y así competir con las empresas vecinas lusas en las mismas condiciones. Si lo quitas podrás exportar en mayores cantidades de energía tanto a Francia como a Portugal y eso también es demanda. Y se dará una señal muy importante a los inversores tanto a los que quieren todavía desarrollar energías renovables como a los que quieren consumirla. Es un win-win.
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