La tensión geopolítica en Oriente Medio ha escalado durante el día de ayer tras confirmarse un enfrentamiento directo entre fuerzas estadounidenses e iraníes en aguas cercanas al Mar Arábigo. Un caza F-35C, desplegado desde el portaaviones Abraham Lincoln, ha derribado un dron iraní que realizaba maniobras de aproximación hacia las fuerzas marítimas americanas.
El dron ha sido derribado por la Armada estadounidense tras ignorar múltiples advertencias de radio y protocolos de desescalada, lo que ha sido considerado como eliminación de una amenaza para garantizar la seguridad de la flota en una de las rutas marítimas más criticas.
Mercados
Esto se ha dejado notar de inmediato en los principales precios de referencia, reaccionando de forma violenta tras conocerse el suceso. Según los datos de referencia, los futuros del Brent han subido 1,6% hasta los 67,33$ el barril, mientras que el US WTI lo ha hecho en un 1,7% alcanzando los 63,21$ el barril. Vemos como en las ultimas semanas los precios se están viendo envueltos en una escalada continua por miedo a un inminente cierre del Estrecho de Ormuz.
Este incidente bélico no podría llegar en peor momento para la estabilidad energética global, actuando como la “gota que colma el vaso” en un mercado que ya se encontraba en una situación critica. La sensibilidad de los precios ha la situación geopolítica es total, debido también al reciente acuerdo comercial entre Washington y Nueva Delhi, mediante el cual India cesa de inmediato las importaciones de petróleo ruso.
Esta maniobra política ya había retirado de facto casi dos millones de barriles diarios del mercado global, lo que puede provocar más disrupción en el suministro energético con la consecuente subida de los precios de referencia.
Venezuela no es la solución a los problemas
La gravedad de la situación se ve acrecentada por la falta de alternativas reales de suministro. A pesar de las promesas de la administración Trump de que Venezuela podría cubrir el hueco dejado por Rusia y amortiguar los precios, la realidad del mercado es muy distinta.
Expertos aseguran que la infraestructura de PDVSA se encuentra en muy mal estado y requeriría inversiones millonarias y años de trabajo para recuperar su capacidad productiva, lo que deja al mercado sin un back up ante la nueva crisis iraní, y los posibles problemas logísticos que puedan ocurrir en el Estrecho de Ormuz.
Con Rusia fuera del mercado y Venezuela incapaz de reaccionar, el derribo del dron iraní ha resaltado la fragilidad total que actualmente esta sufriendo el mercado global de la energía. Cualquier movimiento en Oriente Medio que suponga una escalada de tensión es susceptible de verse reflejado en el mercado.
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