Una empresa del norte de Alemania se prepara para producir combustible nuclear destinado a centrales de diseño soviético utilizando licencias y maquinaria rusas, según informa la revista alemana Der Spiegel. La compañía Advanced Nuclear Fuels (ANF), filial del grupo francés de energía nuclear Framatome, ha anunciado que comenzará a adaptar su planta de la localidad de Lingen, en el estado federado de Baja Sajonia, y prevé suministrar combustible, a partir del próximo año, a centrales nucleares de Bulgaria, República Checa, Hungría, Eslovaquia y Finlandia.
Alemania abandonó por completo la generación de energía nuclear y clausuró sus últimas centrales en 2023. Sin embargo, el proceso de abandono de la energía atómica no abarcó todos los usos de la tecnología nuclear y permite que continúe la producción de combustible en Lingen. La planta del norte del país ya fue objeto de escrutinio en 2024, cuando un grupo de expertos rusos en energía nuclear se desplazó hasta allí para ayudar a Framatome a modernizar las instalaciones, pese al aumento de las tensiones entre Rusia y la mayoría de los países europeos a raíz de la guerra de Ucrania.
El ministro de Medio Ambiente de Baja Sajonia, el político del Partido Verde Christian Meyer, concedió la autorización definitiva pese a las críticas locales, aunque él mismo ha manifestado su profunda oposición al proyecto. Meyer calificó de "muy cuestionable" la empresa conjunta con la compañía nuclear estatal rusa Rosatom y advirtió de que podría perjudicar el apoyo a Ucrania.
Joint venture de Framatome y Rosatom
Framatome y TVEL, filial de Rosatom, han creado una empresa conjunta para fabricar, bajo licencia, conjuntos de combustible nuclear. La planta de Lingen será ahora la encargada de producirlos en su nombre. El combustible destinado a los reactores occidentales no puede utilizarse en centrales de diseño soviético.
El proyecto es polémico porque permite a Rosatom mantener una presencia en Alemania mientras Rusia continúa su guerra contra Ucrania. La compañía rusa también ha quedado fuera de las sanciones de la Unión Europea contra Rusia, ya que su aprobación requiere el respaldo unánime de los 27 Estados miembros y, hasta ahora, no se ha alcanzado un acuerdo.
La autorización se concedió sobre la base de una evaluación federal de seguridad realizada en febrero. Desde entonces, sin embargo, el Gobierno alemán ha advertido sobre posibles ataques híbridos rusos, especialmente después de un intento de ataque con drones contra el aeropuerto de Leipzig, que las autoridades alemanas atribuyeron a Rusia.
Cooperación problemática
“Que todo el Gobierno federal del canciller Merz acepte sin reparos la cooperación con la empresa nuclear rusa en Lingen y no vea ningún cambio en la situación de seguridad me irrita y me sorprende enormemente”, declaró Meyer. El Ministerio Federal de Medio Ambiente ha señalado que la autorización debe concederse si se cumplen los requisitos legales, aunque ha subrayado que considera la cooperación problemática.
La organización ecologista BUND y la iniciativa antinuclear .ausgestrahlt han recurrido la autorización ante los tribunales y han anunciado que solicitarán medidas cautelares para impedir que comiencen los trabajos sobre el terreno antes de que se dicte una resolución judicial.
Los defensores del proyecto sostienen que reforzará la seguridad del suministro para las centrales de Europa del Este, que dejarían de tener que comprar combustible directamente a Rosatom. Sus detractores, sin embargo, ponen en duda que la iniciativa vaya a reducir realmente la dependencia de Rusia.
Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios