Vaca Muerta, la 'joya' energética de Argentina, mira con atención el devenir de la situación en Venezuela y sus potenciales efectos en el sector petrolero, que podrían incluir a largo plazo un menor margen de rentabilidad para las empresas que operan en la gigantesca formación de hidrocarburos no convencionales del suroeste argentino.
La operación militar de los Estados Unidos que terminó el pasado 3 de enero con la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, abrió un nuevo escenario geopolítico que implicará cambios para la actividad petrolera en el país caribeño, poseedor de una de las mayores reservas de crudo pesado sin explotar del mundo.
Según un informe de la calificadora de riesgo Moody's, a largo plazo este evento podría facilitar el reingreso de compañías petroleras estadounidenses y de otros orígenes a Venezuela, aunque la magnitud de la inversión requerida y el tiempo necesario para aumentar la producción del país caribeño de manera significativa harían poco probable que el cambio tuviera un impacto a corto y mediano plazo en los precios globales del crudo.
Con todo, las provincias argentinas productoras de petróleo y las compañías que operan especialmente en Vaca Muerta miran de reojo el disruptivo panorama abierto en Venezuela.
"Veo a Vaca Muerta enfrentando un conjunto de impactos cruzados. Por un lado, puede beneficiarse de precios del crudo sostenidos por la inestabilidad global y por la lenta recuperación venezolana. Por otro, debe operar en un entorno financiero más restrictivo, donde la tasa de descuento aplicada a los proyectos puede elevarse y la competencia por capital se intensifica", dijo a EFE Luciano Codeseira, director ejecutivo de la firma Gas Transition Consultant y codirector del Instituto de Energía de la Universidad Austral.
Cuestión de precios
Con epicentro en la provincia de Neuquén (suroeste), Vaca Muerta es la segunda mayor reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo de este tipo y allí operan compañías como YPF, Vista, Chevron y PAE, entre otras.
Su producción de petróleo liviano ya explica el 67 % del crudo extraído en Argentina, que en noviembre pasado alcanzó una produción promedio de 858.000 barriles diarios y busca duplicar ese volumen para 2030.
Los esfuerzos no sólo se centran en acelerar el desarrollo masivo de esta colosal formación geológica: hay en curso multimillonarios proyectos de oleoductos y gasoductos para evacuar la producción de Vaca Muerta y un ambicioso plan en ejecución para producir y exportar por vía marítima gas natural licuado (GNL).
La viabilidad de estos proyectos depende en buena medida de valores internacionales de los hidrocarburos que justifiquen las inversiones, una ecuación que podría cambiar si Venezuela incrementa su oferta de crudo y bajan los precios.






orys
12/01/2026