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Alemania ordena a su importador estatal de gas aumentar el llenado de sus instalaciones de almacenamiento

Según el Ministerio de Energía, la decisión constituye “una contribución adicional importante para garantizar la resiliencia del suministro de gas de Alemania”, y responde, entre otros factores, a las actuales incertidumbres geopolíticas

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El Gobierno alemán ha ordenado a su importador nacional de gas, Securing Energy for Europe (SEFE),reforzar sus reservas con el objetivo de evitar posibles problemas de suministro durante el invierno. El Ministerio de Economía informó a Clean Energy Wire de que la ministra Katherina Reiche había acordado aplicar la medida en coordinación con el canciller Friedrich Merz.

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La medida supone una poco habitual intervención directa del Ejecutivo en el mercado gasista, algo que el Gobierno había tratado durante años de evitar tras el fuerte repunte de los precios de los combustibles y la energía provocado por la guerra en Irán. Responsables del Gobierno y del sector energético sostienen que Alemania todavía dispone de gas suficiente para afrontar el invierno, aunque advierten de que la volatilidad de los precios podría seguir afectando a los consumidores y a la industria en los próximos meses.

Según el Ministerio, la decisión constituye “una contribución adicional importante para garantizar la resiliencia del suministro de gas de Alemania”, y responde, entre otros factores, a las actuales incertidumbres geopolíticas.

Preocupación por la seguridad de suministro

La decisión se produce en un contexto de preocupación por la seguridad del suministro y el encarecimiento del gas natural, después de que los niveles de almacenamiento alcanzaran mínimos históricos tras la guerra en Irán liderada por Estados Unidos e Israel, que provocó fuertes turbulencias en los mercados mundiales de combustibles fósiles.

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El director comercial de SEFE, Hamead Ahrary, confirmó una información publicada previamente por el diario económico Handelsblatt durante una conferencia anual del sector gasista organizada por ese medio. Según Ahrary, el Gobierno ha exigido a la compañía almacenar ocho teravatios hora (TWh) de gas antes de mediados de diciembre.

SEFE, que gestiona alrededor de una cuarta parte de la capacidad de almacenamiento de gas de Alemania, indicó que comercializa unos 200 TWh de gas y electricidad al año.

Hasta ahora, el Gobierno había rechazado intervenir directamente en el mercado gasista para evitar que los vendedores adaptaran su comportamiento a las compras obligatorias del Estado y acabaran provocando nuevas subidas de precios. Los importadores de gas habían frenado sus compras para almacenamiento debido a los elevados precios registrados durante el verano.

Preguntado por el riesgo de que la medida provoque un aumento de los precios, Ahrary señaló que «es importante para nosotros hacerlo de manera que el impacto sobre el mercado sea lo menor posible».

El Ministerio de Economía subrayó que, en términos generales, la decisión sobre los niveles de almacenamiento sigue correspondiendo a los operadores y propietarios de las instalaciones, que actúan conforme a criterios de mercado.

“La expectativa de que todos los agentes del mercado cumplan con su obligación y almacenen gas para el invierno no cambia”, afirmó un portavoz del Ministerio, que añadió que la intervención debe interpretarse como «una señal clara» para el resto de las empresas sobre la necesidad de actuar con rapidez.

La asociación alemana de empresas energéticas BDEW acogió favorablemente el anuncio y señaló que contribuirá a reforzar la seguridad del suministro de gas durante el próximo invierno.

“Tiene sentido dada la situación geopolítica, marcada por una gran incertidumbre, y teniendo en cuenta que todavía no se ha creado una reserva estratégica de gas”, afirmó la presidenta de BDEW, Kerstin Andreae.

A su juicio, almacenar gradualmente los ocho TWh de gas hasta mediados de diciembre contribuirá a evitar distorsiones en el mercado. Andreae añadió que el suministro de gas en Alemania sigue siendo fiable.

A principios de este mes, la ministra Reiche ya había instado al importador estatal de gas a acelerar el llenado de los almacenes, aunque entonces evitó ordenar formalmente a la empresa que lo hiciera. Ahora, el Gobierno ha convertido en obligatorias las compras de gas de SEFE, después de que los niveles de almacenamiento no aumentaran con la suficiente rapidez y los riesgos para el suministro en los mercados internacionales permanecieran prácticamente sin cambios.

Acelerar las importaciones de gas

A mediados de septiembre, varias empresas energéticas habían pedido al Gobierno que eliminara obstáculos administrativos para acelerar las importaciones de gas.

Las asociaciones empresariales del sector aseguraron que no esperaban una escasez física de gas, pero sí mostraron su preocupación por posibles subidas de precios durante el invierno.

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Durante la crisis energética de 2022, desencadenada tras la invasión rusa de Ucrania, Alemania aprobó una legislación que obligaba a los operadores de infraestructuras gasistas a llenar los almacenes.

A diferencia de lo ocurrido durante aquella crisis, Alemania cuenta ahora con una base de proveedores más diversificada y ha construido además la infraestructura necesaria para importar gas natural licuado (GNL). El país ha puesto fin a su dependencia del gas ruso transportado por gasoducto, aunque ahora depende en mayor medida del GNL procedente de Estados Unidos. Asimismo, Berlín ha tratado de cerrar contratos a largo plazo con proveedores de la región del golfo Pérsico.

El secretario de Estado del Ministerio de Medio Ambiente, Jochen Flasbarth, advirtió de que, aunque probablemente Alemania podrá disponer de suficiente gas en términos de volumen este invierno, “no se puede negar que esta situación está afectando a nuestra economía”.

La persistente volatilidad de los mercados y la tendencia alcista de los precios son “motivo de preocupación”, afirmó durante la conferencia organizada por Handelsblatt.

Sebastian Heinermann, director gerente de la asociación alemana de operadores de almacenamiento de gas INES, señaló que alcanzar un nivel de llenado del 75% el 1 de noviembre sería técnicamente posible si las instalaciones funcionaran desde ahora a plena capacidad. Sin embargo, la tendencia apunta a un nivel considerablemente inferior.

La mayoría de los almacenes deben alcanzar un nivel de llenado del 80% en noviembre, mientras que varias instalaciones de gran tamaño están obligadas a llegar al 45 %. En conjunto, el nivel medio obligatorio de almacenamiento se sitúa en torno al 70 %.

Durante la misma conferencia, Anne-Sophie Corbeau, investigadora del Center on Global Energy Policy (CGEP) de la Universidad de Columbia, afirmó que Europa debe prepararse para el próximo invierno.

La escasez de GNL en los mercados mundiales obliga a los países europeos, según Corbeau, a elaborar escenarios para hacer frente a posibles acontecimientos extremos e inesperados, buscar fuentes alternativas de suministro, mantener preparadas las centrales eléctricas de carbón para entrar en funcionamiento si fuera necesario y disponer de un marco para limitar el consumo industrial. También defendió una mayor coordinación a escala de la Unión Europea.

Corbeau añadió que Estados Unidos tendrá un papel cada vez más importante en el suministro de GNL al continente europeo, aunque advirtió de que los países deberían evitar poner todos los huevos en la misma cesta.

El papel del gas en la transición energética

El papel del gas en la transición energética de Alemania ha sido objeto de un intenso debate durante años. Algunos sectores lo consideran un combustible de transición hasta que el sistema energético pueda funcionar plenamente con energías renovables.

Alemania aspira a alcanzar la neutralidad climática en 2045, lo que implica reducir drásticamente el consumo de gas antes de esa fecha. La semana pasada, el Gobierno presentó su plan para abandonar progresivamente el petróleo, el carbón y el gas de aquí a 2045, aunque se enfrenta a críticas por unas políticas que, según sus detractores, siguen favoreciendo en muchos casos a los combustibles fósiles.

La salida del gas en Alemania ya está en marcha, pero el país todavía debe afrontar importantes retos en sectores como la calefacción, la industria pesada y las redes energéticas.

Durante la crisis energética agravada por la guerra de Ucrania, los elevados precios del gas llevaron a los hogares alemanes a reducir la calefacción y a las empresas a mejorar su eficiencia y recortar la producción industrial. Estas medidas contribuyeron, a su vez, a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

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