14 de agosto. Viernes, con alevosía y nocturnidad, en este caso 'agosticidad', el Gobierno publica en el BOE, a ver si no se entera mucho la gente, sobre todo su electorado de izquierdas, que aprueba la prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta 2030.
Dice el refranero español que para este viaje no hacían falta tantas alforjas. La verdad es que se lo podían haber ahorrado, pero mejor anunciarlo en agosto un viernes a la chita callando. Cosas de la política. El Gobierno ha tenido que doblegar a la realidad absoluta y esta decisión desnuda su política energética basada en la ideología para llevar a cabo el cierre nuclear tan deseado y que definitivamente no se va a llevar a cabo.
Enhorabuena, Almaraz. Enhorabuena, Extremadura, y enhorabuena España entera. No nos podíamos permitir el lujo de ser los únicos en todo el planeta que cerraran las centrales nucleares con todo lo que está cayendo. Ya lo avisó la AIE en varias ocasiones, la Comisión Europea, y el apagón del año pasado fue la guinda.
Pero aún con todo ello, el Gobierno, desde Sánchez hasta Groizard, pasando por Aagesen o Ribera y buena parte de sus socios, quería cerrar las nucleares únicamente por ideología, pero la realidad los ha dejado sólos y desnudos.
Se esfuma el plan
El plan energético de este Gobierno se va por el sumidero. ¿Por qué digo esto? Porque el archifamoso Plan Nacional de Energía y Clima a 2030, basado en el cierre nuclear y en otros números fantasma que ahora no vienen a cuento, queda en papel mojado. Tanto trabajo para que la toda la credibilidad se esfume en cuestión de minutos.
La política consiste en eso. En dar pasos y cumplir lo que se dice y se promete. Y en este caso se le viene un buen problema al Gobierno. El sector al que dicen que tanto ha ayudado, el sector renovable, está que trina (unos cuantos desarrolladores) por esta decisión, aunque todos en el fondo piensen que es una sabia decisión.
Todos ellos esperaban ese cierre nuclear para poder vender más energía renovable y ese cierre no es que se retrase, es que se esfuma por completo. Incluso amenazan al Gobierno con demandarlos. Lo que le salva al Gobierno es que el PNIEC no es norma, pero sí el Plan General de Residuos Radiactivos que contempla el cierre nuclear. Con el actual calendario, la prórroga de los dos reactores de Almaraz y las fechas de cierre de Ascó I y Cofrentes para 2030 es imposible que se pueda llevar a cabo el cerrojazo y desmantelamiento de las centrales. Técnicamente es imposible.
El Gobierno dice que se mantiene, claro, qué va a decir, tiene que mantener alguna esperanza a su electorado, pero saben perfectamente que Enresa no podría firmar algo así, por eso se puso el cierre de Almaraz a 2027 y 2028. Además, con la prórroga el contrato firmado entre las eléctricas y la empresa pública que gestiona los residuos se rompe, ya no es el mismo texto. Es más, el actual Plan General de Residuos Radiactivos tampoco se puede cumplir porque ahora se ha aprobado la prórroga y está incluido el cierre de Almaraz. ¿Se tendrán que cambiar los términos?
Es una sabia decisión la del Gobierno socialista aunque lo hayan hecho tapándose la nariz y a sabiendas que no es lo que les hubiese gustado hacer, pero las circunstancias son otras y es de sabios rectificar. Lo que no se entiende es por qué generar tanta tensión, sobre todo en los miles de extremeños que viven de la central nuclear de Almaraz. La verdad es que se lo podían haber ahorrado. Sus tres líneas rojas se cumplían desde el minuto cero.
De momento, habrá cierta paz nuclear y habrá que estar a la espera de las elecciones generales del próximo año para ver qué sucede finalmente con estas plantas tan necesarias para el sistema eléctrico español y que todos tengamos asegurado el suministro eléctrico. Lo dicho, enhorabuena Almaraz.
James H. Holden
14/08/2026