Política energética

“American Energy Dominance” un año después: resultados y grietas de la política energética de Trump

Analizamos el último balance de gestión del Departamento de Energía de EEUU, que se enorgullece de la desregulación y los récords en petróleo y gas. Mientras tanto, los precios eléctricos suben, los aranceles internos encarecen proyectos que el gobierno promueve y la cruzada anti-climática choca con las exigencias ambientales de sus socios internacionales

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El 20 de enero de 2025, horas después de asumir su segundo mandato, el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14156, declarando una emergencia energética nacional. La orden instruía a todas las agencias federales a acelerar los permisos para proyectos de combustibles fósiles, utilizar autoridad militar para expandir infraestructura energética y reducir la dependencia de actores extranjeros. Uno de sus resultados, según el Ejecutivo, fue salvar 17 gigavatios de generación a carbón que estaban programados para cerrar. Fue el pistoletazo de salida para el planAmerican Energy Dominance”, una estrategia que prometía revertir décadas de política climática y situar a EEUU como el líder indiscutible de la producción mundial de hidrocarburos.

Cumplido ya algo más de un año, y envuelto por una “guerra energética” como es el actual conflicto en Oriente Medio, el último balance de gestión del Departamento de Energía “Promises Made, Promises Kept” (“Promesas realizadas, promesas cumplidas”) presenta cifras que la administración celebra como históricas. Sin embargo, analistas, expertos del sector y las propias tendencias de mercado muestran un panorama más complejo: récords de producción conviven con señales de tensión que podrían traducirse en facturas más altas para los consumidores y una creciente fragilidad en la estrategia exportadora.

Producción récord

EEUU produce actualmente 24 millones de barriles diarios de petróleo y combustibles líquidos, más que Rusia y Arabia Saudita combinados, y 110.000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, una cifra cercana a la suma de Rusia, Irán y China juntos. La producción de crudo alcanzó en 2025 un máximo histórico de 13,6 millones de barriles diarios.

Las exportaciones de GNL están también disparadas. En 2025, EEUU se convirtió en el primer país en superar los 100 millones de toneladas métricas de gas natural licuado (GNL) exportadas en un solo año. Desde enero, el Departamento de Energía ha aprobado más capacidad de exportación que el volumen que exporta actualmente el segundo mayor exportador mundial.

La administración ha eliminado 47 regulaciones, en un ejercicio de desregulación masiva, además de 27 normas sobre eficiencia de electrodomésticos. Se cancelaron 13.000 millones en fondos no ejecutados de programas climáticos de la administración anterior.

Capacidad de generación eléctrica instalada en EEUUBNEF y resumen del BCSE Factbook

El gobierno ha fijado el objetivo de expandir la capacidad nuclear de 100 GW a 400 GW para 2050, con inversiones de 2.700 millones de dólares en enriquecimiento de uranio y un préstamo de 1.000 millones para reiniciar una planta en Pensilvania.

En materia de minerales críticos, se anunció la primera fundición de aluminio desde 1980 en Oklahoma y se reestructuró un préstamo para el único proyecto doméstico de carbonato de litio, obteniendo el gobierno una participación accionaria del 5%. Pero la estrategia de minerales críticos de la Casa Blanca generó especial controversia internacional por su ofensiva sobre Groenlandia. La isla alberga 25 de los 34 minerales considerados críticos por la Comisión Europea y 43 de los 50 que EEUU considera esenciales para su seguridad nacional, los motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y sistemas de defensa . Trump ha afirmado haber conseguido un "acuerdo marco" con Dinamarca que incluye derechos sobre minerales, aunque los detalles siguen siendo escasos.

Luces y sombras económicas

El balance oficial presenta una imagen de éxito rotundo. Sin embargo, un análisis más profundo revela tensiones que podrían traducirse en mayores costos para los consumidores y menor estabilidad para la industria.

Aunque la gasolina ha bajado (se espera un gasto familiar promedio de 2.083 dólares en 2026 frente a los 2.716 de 2022, según un estudio recogido por CNN), otros precios energéticos han subido. Según el think tank Chatham House, la electricidad minorista aumentó un 7% en 2025, el doble de la inflación. El precio del gasóleo para calefacción y del gas natural también se incrementó significativamente antes incluso del estallido de la guerra con Irán.

Secretario de Energía de EEUU, Chris Wright

La explosión de centros de datos vinculados a la inteligencia artificial está creando una presión inesperada en la demanda interna. Algunos análisis sugieren que el crecimiento de estos centros podría elevar los precios de la electricidad hasta un 25% en algunos mercados estadounidenses para 2030. La administración ha presentado un “Compromiso de Protección al Contribuyente” voluntario, pero los expertos dudan de su efectividad para evitar que los costos recaigan sobre los hogares.

Aunque la administración promueve la exploración petrolifera “drill, baby, drill”, el gas natural más barato proviene de cuencas con limitaciones de transporte. Cualquier incremento adicional deberá provenir de yacimientos más profundos y costosos, como Haynesville, cuyos costos de equilibrio son casi el doble. Se proyecta que los precios del gas sean un 60% más altos en 2026 que en 2024.

Así mismo, la imposición de aranceles del 50% al acero encarece la construcción de nuevas plantas de GNL, un sector que requiere miles de millones en inversión en hormigón y acero. Paradójicamente, la retórica a favor de los combustibles fósiles choca con políticas que elevan los costos de producción.

El diagnóstico de expertos y los argumentos demócratas

Expertos de Brookings Institution, Columbia University y LSU advirtieron este mes de que la constante reversión de políticas entre administraciones es un grave impedimento para la industria. “Los inversores que planean proyectos plurianuales de miles de millones no pueden operar eficazmente cuando la política federal está sujeta a cambios bruscos cada cuatro años”, señalaron.

Existe un creciente escepticismo sobre si los recientes acuerdos comerciales y decisiones de inversión (FID) son realmente fruto de las políticas de Trump o simplemente la liberación de proyectos que estaban “represados” por la pausa en permisos de la administración Biden. Expertos de estas instituciones consideran que los fundamentos del mercado (los diferenciales de precios entre Henry Hub, Asia y Europa) son los que realmente impulsan estas decisiones.

Samantha Gross, de Brookings, advierte que el fuerte giro anti-climático de la administración está creando fricciones con clientes clave. Europa y Japón están considerando regular las importaciones en función de las emisiones de metano. Aunque los mejores operadores estadounidenses ya producen con bajas emisiones, la postura del gobierno dificulta que eso sea reconocido en los mercados internacionales.

Si bien las naciones ricas pueden pagar el GNL por su flexibilidad, es a menudo caro para los países en desarrollo. Cuando Europa necesitó gas, desplazó a los compradores más pobres, que volvieron al carbón. El desafío fundamental es si el GNL estadounidense podrá ser competitivo como carga base para economías emergentes.

Debido a la automatización, las plantas de GNL ya no emplean a miles de trabajadores como antes. El principal beneficio local está pasando del empleo a los impuestos a la propiedad. En Luisiana, a pesar de los programas de exención fiscal industrial, la base imponible de estas instalaciones multimillonarias está transformando la capacidad de los gobiernos locales para financiar escuelas e infraestructura, aunque sin crear tantos empleos directos para los residentes.

Chuck Schumer POLITICO

Mientras la administración Trump celebra récords en hidrocarburos, los demócratas en el Senado han lanzado una ofensiva política para presentarse como la alternativa de los consumidores. El líder demócrata Chuck Schumer calificó la política energética de Trump como “corrupción en su núcleo más podrido”, señalando que las facturas eléctricas han subido un 7% en el último año, el doble de la inflación, y que los aranceles y los recortes a proyectos de energía limpia están encareciendo la energía. En un discurso el pasado miércoles, Schumer presentó una agenda de cinco puntos que los demócratas impulsarían si recuperan la mayoría en las elecciones de medio mandato: construir más energía limpia (la más barata disponible), simplificar los permisos sin eliminar protecciones, modernizar la red eléctrica, hacer que los centros de datos paguen su parte justa y establecer protecciones reales para evitar que las facturas se disparen. “Trump tuvo su oportunidad, rompió su promesa, lo arruinó”, sentenció Schumer. “Bajo Trump tenemos costos energéticos más altos, menos empleos y una red eléctrica rota”.

Movimientos recientes: avanza el giro contra las renovables

El 23 de marzo, el gobierno de Trump anunció que pagará 928 millones de dólares a la petrolera francesa TotalEnergies para que abandone dos concesiones eólicas marinas frente a Nueva York y Carolina del Norte. A cambio, la empresa invertirá casi 1.000 millones este año en ampliar una planta de GNL en Texas y en desarrollar petróleo convencional en el Golfo y gas de esquisto. Críticos como Lena Moffitt, de Evergreen Action, calificaron el acuerdo como “un soborno con fondos públicos para matar energía limpia local y entregar el dinero directamente a ejecutivos de petróleo y gas”.

TotalEnergies abandona los proyectos eólicos marinos en EEUU valorados en 800 millones
La empresa firma un acuerdo con el Departamento del Interior para renunciar a los contratos de arrendamiento.

Por otro lado, en un giro inesperado, jueces federales rechazaron en febrero la orden de la administración Trump que detenía cinco proyectos eólicos marinos en la costa este, permitiendo reanudar la construcción de cuatro de ellos. Aunque Trump ha declarado que su objetivo es “no permitir que se construya ningún molino de viento”, los tribunales han fallado en su contra, demostrando que el camino de la obstrucción legal tiene límites. Pero la solar también afronta dificultades y el número de instalaciones cayó un 14% en 2025, a pesar de que sigue siendo la tecnología más añadida a la red. La reducción de incentivos fiscales en la One Big Beautiful Bill Act y la incertidumbre regulatoria están enfriando las inversiones en renovables.

El conflicto en Oriente Medio ha disparado los precios del petróleo en el entorno de los 120 dólares por barril y ha duplicado los precios del gas natural en Europa y Asia. Aunque EUUU es menos vulnerable por su autosuficiencia, los analistas advierten que la guerra exacerba las tendencias preexistentes al alza de los precios y expone la fragilidad de apostar exclusivamente por los combustibles fósiles.

En su último número de fin de año, la prestigiosa revista Science calificó el auge de las renovables como el principal avance científico de 2025 y lanzó una dura crítica a las políticas de Trump: “Mientras el resto del mundo compra la tecnología renovable barata de China, EEUU duplica la apuesta por los combustibles fósiles”. La revista advierte que EEUU está “dejando de beneficiarse de sus propias innovaciones” y que China, que suministra el 80% de las células solares mundiales, está capturando los beneficios económicos de la transición.

La pregunta abierta es si esta estrategia, que algunos expertos califican de “guerra cultural energética” que aliena a mercados clave y desaprovecha oportunidades económicas, podrá sostenerse cuando los votantes empiecen a notar el impacto en sus facturas de luz y en la estabilidad de un sector que exige, sobre todo, previsibilidad.

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