La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa el que probablemente sea su plan más ambicioso para transformar el sistema energético comunitario desde el lanzamiento del Pacto Verde. Bajo el nombre de Electrification Action Plan, Bruselas propone acelerar la electrificación de la economía hasta convertirla en el principal instrumento para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, reforzar la competitividad industrial y abaratar la factura energética de empresas y hogares. El objetivo es que la electricidad sustituya progresivamente al gas y al petróleo en el transporte, la industria y los edificios, en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica y la volatilidad de los mercados energéticos.
El documento, al que ha tenido acceso El Periódico de la Energía, parte de un diagnóstico contundente. La Comisión sostiene que la reciente crisis en Oriente Medio ha vuelto a demostrar la vulnerabilidad energética de Europa por su elevada dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Según sus cálculos, en apenas 111 días la Unión Europea tuvo que destinar 50.000 millones de euros adicionales a importar petróleo y gas, un sobrecoste que alimentó la inflación y obligó a varios Estados miembros a aprobar ayudas extraordinarias para proteger a consumidores y empresas. Para Bruselas, la única respuesta estructural pasa por acelerar la electrificación del consumo final con electricidad producida a partir de fuentes limpias y europeas.
La Comisión quiere convertir esa estrategia en un objetivo político de primer nivel. El plan plantea fijar un objetivo vinculante de electrificación para 2040 que se incorporará al futuro paquete legislativo de la Unión de la Energía. Aunque el porcentaje definitivo todavía aparece pendiente de cerrar en el borrador, el Ejecutivo comunitario calcula que esta transformación permitiría sustituir alrededor de dos tercios de la demanda de gas, reducir a la mitad el consumo de petróleo, disminuir la factura de importación de combustibles fósiles en unos 200.000 millones de euros acumulados hasta 2040 y evitar alrededor de 520 millones de toneladas de emisiones de CO2.
Bruselas defiende que el potencial tecnológico ya existe. Recuerda que más de ocho millones de vehículos eléctricos circulan por las carreteras europeas y que hay alrededor de 28 millones de bombas de calor instaladas en edificios comunitarios. Sin embargo, considera que el ritmo de electrificación sigue siendo insuficiente, ya que la electricidad representa apenas el 23% del consumo final de energía de la UE, una proporción que lleva prácticamente una década estancada y que queda por detrás de economías como China, Japón o Corea del Sur.
Precio
Uno de los principales obstáculos identificados por la Comisión es el precio de la electricidad. El documento reconoce que, de media, la electricidad cuesta casi tres veces más que el gas para la industria y dos veces y media más para los consumidores domésticos, una diferencia que dificulta la sustitución de calderas, procesos industriales o vehículos de combustión por alternativas eléctricas. Para corregir este desequilibrio, Bruselas prepara una reforma de la factura eléctrica que actuará sobre impuestos, peajes y cargos regulados, al tiempo que plantea eliminar progresivamente las subvenciones a los combustibles fósiles dentro del paquete energético posterior a 2030.
La estrategia también apuesta por aumentar la flexibilidad del sistema eléctrico mediante el almacenamiento energético, la gestión inteligente de la demanda y el uso de los vehículos eléctricos como recurso para la red. La Comisión fija como referencia alcanzar 200 GW de capacidad de almacenamiento en 2030, muy por encima de los aproximadamente 55 GW actuales, e impulsará nuevas normas para facilitar la integración de baterías, bombas de calor y sistemas de recarga bidireccional.








eltoni
13/07/2026