Movilidad

Citroën actualiza la gama del C5 X con una motorización híbrida enchufable de 180 caballos

El C5 X 180 ë-EAT8 con una batería de 12,4 kilovatios hora (KWh) que se puede cargar en algo menos de dos horas en una conexión de 7,4 kilovatios

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Citroën ha actualizado la gama del modelo C5 X con una motorización híbrida enchufable de 180 caballos que sustituye a la versión gasolina PureTech 180, una decisión que se enmarca en la transición energética del fabricante.

El C5 X 180 ë-EAT8, que acompañará a la versión híbrida enchufable 225 ë-EAT8, combina un motor de gasolina de 1.6 litros PureTech de 150 caballos con un propulsor eléctrico de 81 kilovatios (110 caballos) que, en conjunto, confieren al vehículo una potencia de 180 caballos.

Cuenta con una batería de 12,4 kilovatios hora (KWh) que se puede cargar en algo menos de dos horas en una conexión de 7,4 kilovatios y la autonomía en el modo de conducción 100% eléctrico es de hasta 62 kilómetros (71 kilómetros en ciclo urbano).

El equipamiento del Citroën

Esta motorización está asociada a la caja de cambios automática ë-EAT8 de "última generación" y, además, en el modo de conducción totalmente eléctrico el vehículo puede alcanzar una velocidad punta de hasta 135 kilómetros por hora.

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Los sistemas de asistencia a la conducción, esta nueva versión del C5 X introduce el 'Highway Driver Assist 2.0', el cual "da un paso más hacia el nivel dos de conducción semiautónoma", según la marca.

Así, cuenta con cambio de carril semiautomático, que ofrece al conductor la posibilidad de adelantar al vehículo que circula delante y volver a colocarse en el carril a velocidades comprendidas entre 70 y 180 kilómetros por hora.

"El conductor activa el intermitente, el coche solicita la confirmación de la maniobra y realiza el cambio de carril tanto para incorporarse como para reincorporarse", ha detallado la marca.

También cuenta con un sistema de recomendación de velocidad anticipada, que indica al conductor en "el momento más oportuno" que adapte su velocidad (aceleración o ralentización) gracias a la lectura a distancia de las señales de límite de velocidad.

Además, el volante dispone de un sensor de agarre para "juzgar siempre si el conductor está activo, ya que siempre tiene el control, sin tener que ejercer ningún movimiento o resistencia sobre el volante".

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