Dado que el ataque liderado por EEUU contra Irán ha provocado, en la práctica, el cierre del tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz —lo que ha sumido a los mercados petroleros en el caos y ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad energética de Asia—, Pakistán ha construido discretamente una protección inesperada: millones de paneles solares instalados en tejados.
Un nuevo análisis del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA, por sus siglas en inglés) y Renewables First revela que Pakistán ya ha evitado más de 12.000 millones de dólares en importaciones de petróleo y gas desde 2020, gracias a su auge solar, y podría ahorrar otros 6.300 millones de dólares solo en 2026 a los precios actuales.
Mientras que la mayoría de las economías asiáticas han aumentado sus importaciones de GNL, la curva energética de Pakistán ha tomado la dirección opuesta. Los paneles solares que se extienden por hogares, granjas y fábricas están desplazando a los combustibles importados, lo que obliga al Gobierno a renegociar los contratos de GNL y a desviar los envíos. El resultado es una de las transiciones energéticas impulsadas por los consumidores más rápidas de la historia, que transforma el auge de la energía solar en tejados de Pakistán en un inesperado colchón de seguridad energética frente a la crisis global que ahora se extiende desde el Golfo.






Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios