El mercado mundial del almacenamiento de energía, liderado por China y Estados Unidos, está viendo cómo surgen nuevos polos de crecimiento. Este año, India instalará 26 veces más baterías que el año pasado, mientras que Australia casi duplicará su capacidad anual añadida. Ambos mercados contribuirán al crecimiento interanual del 45 % en gigavatios previsto para 2026 por BloombergNEF en su último informe de previsiones.
El récord de este año dará paso a otro en 2027, cuando las nuevas instalaciones de almacenamiento de energía superarán los 200 gigavatios, impulsadas por la expansión del despliegue en un número creciente de mercados. Entre los principales factores de crecimiento figuran la mayor penetración de la energía solar, las obligaciones de incorporar almacenamiento y los programas de incentivos fiscales.
Al mismo tiempo, las políticas proteccionistas están transformando las cadenas de suministro regionales de sistemas de almacenamiento con baterías. Estas medidas favorecen la fabricación local de componentes y limitan las importaciones procedentes de China. Como consecuencia, los proveedores chinos de equipos buscan cada vez más oportunidades en nuevos mercados con menos restricciones.
La capacidad acumulada de almacenamiento se multiplicará por diez hasta alcanzar los 3 teravatios (TW) o los 11 teravatios-hora (TWh) en 2036, en comparación con los niveles de 2025.
El máximo histórico de 2026
El despliegue de sistemas de almacenamiento de energía volverá a batir récords en 2026, con la incorporación de 188 gigavatios (GW) de potencia y 535 gigavatios-hora (GWh) de capacidad de almacenamiento, según las últimas previsiones de BloombergNEF.** China, Estados Unidos y Australia concentrarán el 62 % de las nuevas instalaciones.
El comportamiento de China destaca especialmente, dado que el año pasado se eliminó una importante política que obligaba a incorporar almacenamiento a los nuevos proyectos de energías renovables. La transición hacia otros modelos de ingresos y negocio generó incertidumbre en el mercado durante este año, pero nuevas medidas de apoyo están reforzando el liderazgo del país. Entre ellas figuran la obligación de garantizar una mayor estabilidad del suministro en proyectos solares y eólicos independientes, así como la renovación del objetivo de desplegar 300 GW de almacenamiento para 2030.
Estados Unidos mantiene un ritmo elevado de nuevas instalaciones gracias a la continuidad de los incentivos fiscales, al que se suma la creciente demanda de sistemas de almacenamiento en las propias instalaciones de los centros de datos.
India, por su parte, avanza a un ritmo muy superior al de otros mercados comparables. Las nuevas instalaciones anuales impulsadas por licitaciones superarán los 6 GW este año, frente a los pocos cientos de megavatios registrados en 2025.
En Europa, además del Reino Unido, Alemania e Italia —los mercados que encabezaron las nuevas instalaciones el año pasado—, numerosos países alcanzarán este año un volumen de nuevas incorporaciones del orden de los gigavatios. Entre ellos figuran Bulgaria, Rumanía, Polonia, Francia, Grecia, Países Bajos y Ucrania.
En 2027, las nuevas instalaciones anuales mundiales crecerán un 11 % interanual, hasta los 209 GW de potencia y los 638 GWh de capacidad, a medida que el despliegue se extienda más allá de los principales mercados actuales.
España, Emiratos Árabes Unidos, Chile y Japón acelerarán sus instalaciones, respaldados por las condiciones de sus mercados eléctricos, la diversificación de las fuentes de ingresos y las compras promovidas por las empresas de servicios públicos.
De cara a 2036, el crecimiento se desplazará progresivamente hacia regiones emergentes como América Latina, África subsahariana, el sudeste asiático y otros países europeos.
Las baterías de sodio ganan terreno, pero el litio seguirá dominando
Las baterías de iones de sodio están despertando un interés creciente ante el reciente encarecimiento de los materiales utilizados en las baterías de litio-ferrofosfato (LFP).
Los sistemas de almacenamiento basados en sodio presentan un menor riesgo de incendio y pueden funcionar en un amplio intervalo de temperaturas, lo que reduce la necesidad de refrigeración líquida y el consumo energético de los equipos auxiliares.
Pese a estas ventajas, la limitada escala de fabricación y las dificultades para competir en costes siguen frenando la adopción de las baterías de sodio y de otras tecnologías de almacenamiento de larga duración que no utilizan litio.
Durante la próxima década, se espera que la química de litio-ferrofosfato (LFP) siga siendo la predominante en el almacenamiento energético, gracias a su competitividad en costes, su larga vida útil en ciclos de carga y descarga y el dominio que ejerce en la cadena de suministro.
Las cadenas de suministro de baterías se reconfiguran
Cada vez más países someten las cadenas de suministro a un escrutinio más estricto e imponen mayores requisitos de producción local, lo que dificulta la entrada de proveedores chinos de equipos en determinados mercados.
Estados Unidos encabeza esta tendencia mediante aranceles e incentivos destinados a impulsar la fabricación nacional de sistemas de almacenamiento con baterías y su utilización en proyectos energéticos. Al mismo tiempo, restringe el uso de equipos que dependen de cadenas de suministro vinculadas a China.
Las preocupaciones relacionadas con la ciberseguridad y la protección de las cadenas de suministro también están orientando las políticas de la Unión Europea y Japón.
Ante estas barreras, los fabricantes chinos están dirigiendo su actividad hacia mercados con menos restricciones, como Oriente Medio, América Latina y África subsahariana.
Otros países, entre ellos Corea del Sur, India y Brasil, también han adoptado medidas proteccionistas, aunque sus requisitos son menos estrictos que los de Estados Unidos.
La combinación con las energías renovables impulsa el mercado
A escala mundial, cada vez ganan más terreno las instalaciones de almacenamiento situadas junto a proyectos de energías renovables, especialmente plantas solares.
A finales de 2025, los proyectos de almacenamiento asociados a instalaciones solares sumaban hasta 69 GW de potencia y 196 GWh de capacidad, vinculados a 299 GW de energía solar instalada.
El aumento de los vertidos de electricidad solar —cuando la producción renovable supera la capacidad de absorción de la red o la demanda— y la canibalización de precios en mercados clave, como Estados Unidos, Australia y Chile, siguen impulsando nuevas instalaciones de almacenamiento.
Aunque China ha dejado atrás una normativa que exigía instalar baterías junto a los proyectos de energías renovables, otros nueve países, entre ellos India, México y Filipinas, también han implantado obligaciones regulatorias o requisitos vinculados a las subastas.
Las perspectivas apuntan a que el despliegue de proyectos que combinan energías renovables y almacenamiento seguirá siendo sólido durante los próximos años.
España acelera en 2027, y ojalá sea con bombeo y baterías grandes, que dan más capacidad por euro. Con tanta solar, si no almacenamos seguiremos tirando energía.
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Rafa332
26/10/2026