La cada vez peor situación en el Golfo Pérsico pone en riesgo la expansión del North Field, el mayor yacimiento de gas del mundo. El bloqueo del Estrecho de Ormuz amenaza con interrumpir el suministro global de GNL.
El megaproyecto de expansión de gas natural licuado (GNL) de Qatar, diseñado para consolidar su dominio en el mercado energético global, se enfrenta a un largo retraso en el inicio de su producción. La intensificación de los ataques a infraestructuras clave en el Golfo Pérsico y el cierre técnico del Estrecho de Ormuz han puesto en jaque la viabilidad operativa del yacimiento North Field. Al compartir esta estructura geológica con el campo iraní South Pars, cualquier daño a la infraestructura compartida o la imposibilidad de tránsito marítimo bloquea la salida de gas, clave para la futura seguridad energética de Europa y Asia.
Esta crisis estalla en un momento de vulnerabilidad extrema para los mercados energéticos, con el petróleo por encima de los 100 dólares. La estrategia de Qatar se basa en una expansión masiva para satisfacer contratos a largo plazo, especialmente con China. Sin embargo, a diferencia del petróleo, el GNL qatarí no posee rutas terrestres alternativas; su única vía es la marítima y, más concretamente, el Estrecho de Ormuz. La imposibilidad de exportar GNL por esta vía podría generar un cuello de botella que a su vez dejará sin electricidad a millones de consumidores.







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