Ningún comentario España encara la recta final hacia 2030 con un avance desigual en el cumplimiento de los objetivos energéticos recogidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). A cinco años del horizonte marcado, los últimos datos oficiales de Red Eléctrica de España (REE), actualizados a 31 de diciembre de 2025, revelan una situación paradójica: el volumen de proyectos renovables en cartera supera ampliamente las metas fijadas, pero la potencia que realmente está en servicio sigue siendo insuficiente para garantizar el cumplimiento del plan.
Este escenario queda reflejado en el informe Estado del acceso y conexión a la red eléctrica de la generación eólica y fotovoltaica y del almacenamiento respecto a los objetivos del PNIEC 2023-2030, elaborado por el ingeniero industrial Carlos González Patiño. El estudio analiza con detalle la diferencia entre la potencia instalada, los proyectos que ya cuentan con permisos de acceso y conexión y aquellas iniciativas que aún se encuentran pendientes de resolución administrativa, tomando como base los datos públicos de REE.
El PNIEC establece para finales de la década un sistema eléctrico profundamente transformado, con más de 62 gigavatios de potencia eólica, 76 gigavatios fotovoltaicos y 22,5 gigavatios de almacenamiento mediante baterías y bombeo hidroeléctrico. Para realizar una comparación homogénea con los datos de acceso y conexión de la red de transporte, el informe descuenta los 3.000 megavatios de eólica marina y los 19.000 megavatios de autoconsumo fotovoltaico, al no estar reflejados en este ámbito. Con este ajuste, los objetivos efectivos se sitúan en 59.054 megavatios eólicos y 57.277 megavatios fotovoltaicos conectados a red.
La eólica es la tecnología que presenta un mayor desfase entre el objetivo y la realidad actual. A cierre de 2025, la potencia eólica en servicio alcanza los 32.775 megavatios, lo que equivale a apenas un 56% del objetivo corregido para 2030. Esto implica que aún sería necesario poner en marcha más de 26 gigavatios adicionales en solo cinco años. Para lograrlo, el sistema debería incorporar del orden de 5.250 megavatios eólicos anuales, una cifra muy alejada de los algo más de 1.000 megavatios instalados durante 2025.
Potencia en servicio y con acceso y conexión
Sin embargo, la escasez de proyectos no parece ser el problema. La suma de la potencia ya en servicio y la que cuenta con permisos de acceso y conexión permitiría alcanzar prácticamente el 100% del objetivo eólico del PNIEC, y si se añaden las solicitudes pendientes de resolución, la capacidad total superaría ampliamente la meta fijada. El verdadero cuello de botella se encuentra, por tanto, en la capacidad real de ejecutar los proyectos y conectarlos a la red dentro de los plazos necesarios.
La fotovoltaica ofrece un panorama más favorable. La potencia instalada sin autoconsumo supera ya los 36.000 megavatios, cerca del 63 % del objetivo ajustado para 2030. Además, el ritmo de despliegue reciente juega a favor de esta tecnología: en 2025 se incorporaron cerca de 6.900 megavatios nuevos, muy por encima de los algo más de 4.200 megavatios anuales que serían necesarios para cumplir la senda marcada por el PNIEC. La cartera de proyectos es, además, muy superior a los objetivos previstos, tanto en potencia con permisos concedidos como en solicitudes en tramitación, lo que refuerza la idea de que el desafío no reside en la planificación, sino en la integración efectiva de la nueva generación en el sistema eléctrico.
El autoconsumo fotovoltaico, aunque no se incluye directamente en la comparativa de acceso y conexión, también muestra un avance relevante pero insuficiente. A finales de 2025, la potencia estimada instalada ronda los 8.700 megavatios, lo que supone aproximadamente el 46% del objetivo de 19 gigavatios previsto para 2030, anticipando la necesidad de mantener políticas de apoyo estables en los próximos años.
Ritmo exigente en baterías
El mayor retraso se concentra en el almacenamiento energético, una pieza clave para garantizar la flexibilidad del sistema y permitir una elevada penetración de renovables. El PNIEC fija un objetivo conjunto de 22,5 gigavatios de potencia instalada, pero la capacidad actualmente en servicio apenas supera los 5,4 gigavatios, lo que representa solo un 24% del total previsto. Alcanzar la meta exigiría incorporar más de 17 gigavatios adicionales en cinco años, a un ritmo muy exigente. De nuevo, la paradoja se repite: los proyectos con permisos concedidos y solicitudes en curso superan ampliamente el objetivo, pero el despliegue real sigue siendo muy limitado, especialmente en el caso de las baterías.
El informe advierte de que estas dificultades no pueden analizarse de forma aislada. El cumplimiento del PNIEC depende también de que se materialicen otras previsiones que actualmente muestran desviaciones significativas, como el crecimiento de la demanda eléctrica, el despliegue del vehículo eléctrico, la electrificación de procesos industriales o el desarrollo de los biogases. Sin una demanda suficiente y unas redes de transporte y distribución reforzadas, el sistema corre el riesgo de acumular proyectos renovables sin capacidad efectiva de conexión.
Planificación de la red
A esta situación se suma el retraso en la planificación de la red eléctrica. La planificación de transporte para el periodo 2025-2030 aún no ha sido aprobada definitivamente, y su desarrollo resulta imprescindible para acompañar el despliegue renovable previsto. Los largos procesos administrativos, la complejidad ambiental y la oposición social en determinados territorios añaden incertidumbre a un calendario ya muy ajustado.
En conjunto, los datos de REE y el análisis de Carlos González Patiño dibujan un escenario claro. España dispone de un volumen de proyectos renovables más que suficiente para cumplir los objetivos del PNIEC en eólica, fotovoltaica y almacenamiento, pero el verdadero reto de los próximos años no será planificar más, sino ejecutar mejor y con mayor rapidez. De lo contrario, el país podría llegar a 2030 con los objetivos definidos sobre el papel, pero sin los megavatios necesarios operando en el sistema eléctrico.
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