La creciente electrificación de la demanda está redefiniendo el papel del consumidor en el sistema energético, impulsando un modelo en el que la gestión inteligente del consumo se convierte en un elemento clave para garantizar la eficiencia, la sostenibilidad y el equilibrio de la red. Así lo han trasladado Jon Macazaga, responsable de Smart Services de Iberdrola España, y Carlos Pascual, responsable de soluciones de gestión energética, en conversación con El Periódico de la Energía, quienes destacan que la flexibilidad del consumo ha dejado de ser una previsión de futuro para convertirse en una realidad operativa en expansión.
Ambos responsables coinciden en que el cambio responde a una transformación estructural del sistema energético. Aunque la electricidad representa todavía una parte limitada del consumo final, la progresiva electrificación de usos como la movilidad o la climatización está incrementando de forma significativa el peso de la demanda eléctrica. La incorporación de tecnologías como el vehículo eléctrico o la aerotermia no solo eleva el consumo, sino que introduce nuevas capacidades de gestión, al tratarse de cargas que pueden desplazarse en el tiempo sin afectar al confort del usuario.
Flexibilidad como herramienta fundamental
En este contexto, la flexibilidad emerge como una herramienta fundamental. Macazaga y Pascual subrayan que, a diferencia del modelo tradicional, en el que la demanda era prácticamente invariable, los nuevos dispositivos permiten adaptar el consumo a las necesidades del sistema eléctrico. Esta capacidad de modulación facilita la integración de energías renovables y contribuye a optimizar tanto el funcionamiento de la red como la factura energética del consumidor.
La evolución de los servicios energéticos ha sido clave en este proceso y, en el caso de Iberdrola, se ha desarrollado de forma progresiva a partir de su propia experiencia. La compañía inició este camino con una primera fase centrada en ofrecer al cliente información sobre su consumo, a la que siguió una etapa en la que incorporó herramientas de monitorización en tiempo real. En la actualidad, ha avanzado hacia soluciones que permiten automatizar la gestión energética. Este enfoque busca simplificar la experiencia del usuario, que solo necesita definir sus necesidades —como disponer de su vehículo eléctrico cargado a una hora concreta— mientras los sistemas ajustan de forma automática el consumo en función de variables como el precio de la energía o la situación del sistema eléctrico.
Este modelo ya cuenta con una implantación relevante. La compañía gestiona decenas de miles de instalaciones en las que se optimiza el consumo energético, especialmente en el ámbito de la recarga de vehículos eléctricos. La denominada recarga inteligente permite desplazar el consumo a horas de menor demanda, generando ahorros económicos significativos sin alterar los hábitos del usuario, más allá de establecer ciertos parámetros básicos.








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