En 2021, Marco Alverà escribió su visión sobre el papel del norte de África como un centro neurálgico de bajo coste para la producción de hidrógeno verde en su libro ‘’La revolución del hidrógeno’’.
En su libro justificaba con números que el transporte de hidrógeno por gasoducto pierde mucha menos energía que la transmisión eléctrica. El, por aquel entonces, consejero delegado de Snam pensaba que la energía procedente de fuentes solar y eólica debía transportarse a través de gasoductos reconvertidos a hidrógeno, en vez de construir caros cables eléctricos submarinos de larga distancia.
En enero de 2023, Snam tomó una participación del 49,9% en los dos gasoductos que conectan Italia con Argelia (a través de Trans-Mediterranean Pipeline Company) y el gasoducto terrestre que conecta Argelia con Túnez (a través de Trans Tunisian Pipeline Company), ambos propiedad de la petrolera italiana Eni. Marco Alverá había dejado la compañía nueve meses antes y Stefano Vernier era el nuevo consejero delegado de Snam.
Se aceleran los planes de crecimiento en renovables del norte de África
El pasado mes de mayo Túnez decidió acelerar su transición energética, fijando un nuevo objetivo de alcanzar el 50% de participación de las energías renovables en su matriz eléctrica en 2035. Este nuevo objetivo complementa el ya existente de alcanzar el 35% de su matriz eléctrica en 2030. Esta decisión fue acompañada por un paquete de proyectos de infraestructura para conectar energía eólica, solar e instalaciones de autoconsumo. Estas medidas parecen responder a la crisis del estrecho de Hormuz con el fin de reducir su fuerte dependencia del gas natural importado.
Desde el punto de vista de inversión privada, esta semana la desarrolladora noruega Scatec cerró la financiación y comenzó la construcción de la planta solar Sidi Bouzid II de 120 megavatios en colaboración con el conglomerado japonés Toyota Tsusho.
Sin embargo, Túnez va a tener que acelerar sus planes de licitaciones para nueva capacidad. En diciembre, las autoridades tunecinas aprobaron licitaciones para más de 2,3 gigavatios de nuevos proyectos eólicos y solares. Este paquete incluía 2 gigavatios de energía eólica en Tabaga (600 megavatios), Nabeul (400 megavatios) y Gafsa (200 megavatios), junto con 350 megavatios de energía solar ubicados en Kebili, Tataouine y Gabes.
Marruecos y Argelia también aceleran planes de transición energética
Túnez no es el único país que ha reaccionado ante la crisis del estrecho de Hormuz. Hace un par de semanas, Marruecos anunció oficialmente su objetivo de añadir casi 16 gigavatios de capacidad de energía renovable. El país magrebí quiere invertir unos 16.000 millones de dólares en cinco años para desarrollar toda la infraestructura necesaria. Marruecos mantiene una meta alcanzable de llegar a una penetración de renovables del 52% en 2030.
En diciembre Argelia aprobó su plan quinquenal de desarrollo del sector de hidrocarburos 2026 – 2030, que incluía 3,2 gigavatios de proyectos solares y un objetivo a corto plazo de conectar 1,48 gigavatios de fotovoltaica. Las autoridades mantenían el objetivo de alcanzar 15 gigavatios de capacidad renovable conectada a la red de distribución y 1 gigavatio de capacidad aislada para 2035.
Pero el avance de estos países no se limita a energías renovables. En los próximos meses se esperan los resultados iniciales de prefactibilidad del proyecto de hidrogeno verde a través de ALTEH2A, un consorcio integrado por la empresa estatal argelina Sonatrach, y un grupo de empresas con participaciones en gasoductos europeos como Sonelgaz, VNG, Snam, SeaCorridor y Verbund. Por el lado marroquí, el año pasado el gobierno aprobó 32.500 millones de dólares en megaproyectos de hidrógeno verde y amoníaco para suministrar a industrias del amoníaco y del acero.
Impacto para el mercado eléctrico europeo
En su libro, Marco Alverà escribió sobre una situación donde las dos partes salen ganando. Europa se aseguraría un vasto suministro de energía limpia y asequible para cumplir sus objetivos de cero emisiones netas en 2050, mientras que las naciones del norte de África se beneficiarían de un flujo de inversión extranjera, del desarrollo económico local y de la creación de empleos en tecnología.
Aunque España sigue discutiendo con Marruecos desde hace seis años la tercera interconexión eléctrica y Terna ha contratado ya cables submarinos con Prysmian para la nueva interconexión de 600 megavatios con Túnez, sigue abierto el debate europeo sobre el hidrógeno. Ya sea mediante cables eléctricos o gasoductos, está claro que el norte de África se está posicionando para convertirse en un importante suministrador de electricidad a Europa.
El norte de África se uniría a la península ibérica y a Francia en la liga de países con la electricidad más barata para vender en Europa, sin olvidar a los países nórdicos. El objetivo de estos países exportadores de electricidad serían Alemania e Italia, y algo más alejado, el Reino Unido. Estos tres mercados tienen en común los precios más altos de la electricidad en Europa.


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