Los países productores de petróleo y gas llegan a la COP31 de Antalya (Turquía) ante el dilema de acelerar la transición energética sin comprometer un modelo económico dependiente de los hidrocarburos, en medio de presiones de la Unión Europea (UE) para concretar el abandono de los combustibles fósiles y de una guerra en Irán que devuelve la seguridad energética al debate.
El avance hacia el fin de los combustibles fósiles, que se acordó como un hito en la Cumbre del Clima (COP28) de Dubái, no ha tenido ningún progreso en las últimas conferencias, mayormente por el enrocamiento de varias naciones -como Arabia Saudí- por la falta de financiación climática a los países menos desarrollados y la imposición de un calendario estricto que amenacen sus economías sin una alternativa viable.
"Sigue siendo muy problemático que un número relativamente reducido de países esté bloqueando el proceso de negociación", afirma a EFE el responsable de Clima en la Red de Acción Climática (CAN) Europa, Sven Harmeling, a lo que se agrega que más de 5.350 lobistas de la industria de los combustibles fósiles han asistido a las negociaciones climáticas en cuatro años, según Kick Big Polluters Out (KBPO).
Lucha por una electrificación limpia en la COP31
Ante este estancamiento, tanto Turquía como Australia -la primera vez en la historia que una COP es copresidida- han abogado para que esta cumbre sea la de la electrificación, con el objetivo del 35% para el año 2035. Pero este proceso de sustitución de los combustibles fósiles por electricidad como fuente de energía será objeto de "resistencia" en las negociaciones.
"Necesitamos una declaración muy clara de que la electrificación debe llevarse a cabo, en gran medida, sin combustibles fósiles, porque, de lo contrario, no sería compatible con los esfuerzos climáticos que necesitamos", asevera Harmeling.
Por eso, pidió "presionar" a los países y "conseguir" que la UE incluya una declaración muy clara de que la electrificación "debe alejarse de los combustibles fósiles".
Cero emisiones netas, ¿un 'la la land'?
Tan solo un mes antes del inicio de la COP31, el ministro de Energía saudí, Abdulaziz bin Salmán, dijo públicamente que un escenario de cero emisiones netas es, en realidad, "un la la land" (mundo de fantasía) que ha sido "creado" por la Agencia Internacional de la Energía.
Ante esta afirmación, el experto medioambientalista y de petróleo Feras Al Salem, presidente del Kuwait Business Council, está de acuerdo porque, desde la perspectiva de los principales productores de petróleo y gas, "una hoja de ruta rígida que exija detener inmediatamente todos los nuevos proyectos de exploración y producción de petróleo y gas resulta inviable y está desconectada de las tendencias actuales del consumo mundial", apunta a EFE.
"Quienes defienden esta postura argumentan que imponer el fin artificial de las inversiones en combustibles fósiles antes de que las infraestructuras alternativas estén suficientemente desarrolladas provocaría una escasez energética catastrófica, un fuerte aumento de los costes para los países en desarrollo e inestabilidad económica", asegura.
Otra realidad
Estos petroestados, que se concentran en el Golfo Pérsico, abogan por una "realidad de doble vía", indica Al Salem, proponiendo "un marco que considere la seguridad energética, el crecimiento económico y la sostenibilidad climática como objetivos interconectados".
A esto se añade, según el experto kuwaití, a que los llamamientos a poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles "no han ido acompañados de inversiones suficientes en infraestructuras de energías renovables, especialmente en los países menos desarrollados económicamente, donde el acceso a la financiación es más difícil y que concentran la mayor parte del crecimiento de la demanda energética".
Otro de los países que ha abogado desde este año por aumentar su capacidad y volumen de producción de petróleo es Irak.
En el caso de este país -cuya economía depende mayormente del crudo- significa "utilizar los ingresos petroleros actuales para invertir en infraestructuras productivas y un suministro eléctrico fiable", dice a EFE el experto de energía internacional, Ahmed Gailani, que trabaja ampliamente sobre Irak.







Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios