Bioenergía

El rompecabezas del precio del biometano en Europa: como en el hidrógeno, la demanda es la pieza que falta

A pesar del fuerte crecimiento de la capacidad de producción en Europa, el futuro del sector depende, según Wood Mackenzie, de incentivos sólidos del lado de la demanda que permitan sostener precios superiores a los del gas natural

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El sector europeo del biometano se encuentra en una encrucijada. La capacidad de producción ha aumentado con fuerza —un 14 % en 2023 y un 25 % en 2024—, pero el crecimiento sostenible requerirá algo más que una expansión de la oferta. “El verdadero desafío pasa por desarrollar políticas de demanda que justifiquen la prima del biometano frente al gas natural convencional”, dicen las analistas de Wood Mackenzie Rosaline Hulse y Katheryna Filippenko.

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Existe potencial de oferta, pero el crecimiento lo marca la demanda

El potencial de suministro de biometano en Europa es considerable. Las estimaciones de materias primas sostenibles indican que la capacidad podría alcanzar los 90 bcm en 2050. La previsión de Woodmac, más conservadora, apunta a un crecimiento desde los actuales 7,5 bcm hasta algo más de 15 bcm en 2030 y alrededor de 30 bcm en 2050. Esto supone duplicar la capacidad en cinco años: un avance significativo hacia el objetivo original de RePowerEU de cubrir cerca del 10 % de la demanda europea de gas, aunque todavía lejos de alcanzarlo.

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Sin embargo, el potencial de oferta por sí solo no impulsará el desarrollo del mercado. “El reto clave es pasar de subsidios centrados en la producción a mecanismos de demanda que generen una tracción real del mercado”, dicen las analistas.

Demanda del transporte: un buen punto de partida, pero con un techo limitado

El consumo actual de biometano se concentra mayoritariamente en los mercados de cumplimiento del transporte, impulsados por la transposición de las directivas RED II y RED III en los Estados miembros. “Esto ha creado una demanda inicial valiosa, pero el transporte representa solo una fracción mínima del consumo total de gas en Europa. Para que el biometano alcance todo su potencial, el sector debe mirar más allá del techo natural del transporte”, añaden.

El panorama general de la demanda de gas, en su opinión, lo deja claro: los sectores residencial, comercial, industrial y eléctrico ofrecen la escala necesaria para un despliegue significativo del biometano, aunque requieren enfoques regulatorios distintos para impulsar su adopción.

Combustible marítimo: un motor de demanda que cambia las reglas del juego

La legislación FuelEU Maritime marca un punto de inflexión. Este mandato de alcance europeo podría absorber más de la mitad de la previsión de oferta de Woodmac para 2030, creando un polo de demanda en el que el precio del biometano no esté limitado por los costes de producción ni por comparaciones con el gas natural. En su lugar -dicen- los precios reflejarán el valor del biometano para ayudar a las navieras a evitar sanciones significativas.

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“Esta demanda respaldada por políticas demuestra cómo una regulación eficaz puede crear mercados “premium” para el biometano. La clave es que las obligaciones de cumplimiento conlleven consecuencias financieras reales”, estiman las analsitas de Woodmac.

Países Bajos: cómo diseñar obligaciones de mezcla que funcionen

El panorama normativo europeo sigue siendo frustrantemente fragmentado, con mandatos diferentes y una aplicación desigual entre países. Algunas políticas imponen sanciones reales; otras se limitan a objetivos voluntarios con un cumplimiento débil. “La aplicación efectiva es crucial: sin ella, el biometano buscará los mercados con mayor rentabilidad, poniendo en riesgo los objetivos nacionales de descarbonización. Y sin acceso a la exportación, el crecimiento de la industria local seguirá siendo limitado”, añaden.

En su opinión, Países Bajos ofrece un ejemplo convincente de política eficaz del lado de la demanda. “Su propuesta de obligación de mezcla exige incorporar biometano no subvencionado a la red de gas, respaldada por un mecanismo de precio de rescate (“buyout price”) que aumenta con el tiempo. Esto genera una demanda interna real y certidumbre de mercado, y podría convertirse en una alternativa viable a los apoyos directos a la producción”.

Dinámica de precios: más allá de los costes de producción

El biometano seguirá siendo más caro de producir que el gas natural en el futuro previsible. Según las analistas de Wood Mackenzie, para lograr una prima por sus credenciales verdes, los productores deben poder vincular su valor directamente a su capacidad para descarbonizar y aportar beneficios medioambientales adicionales, ya sea mediante obligaciones regulatorias, precios del carbono o su contribución a prácticas agrícolas sostenibles y a la gestión de residuos.

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El mercado alemán de cuotas de transporte ilustra tanto el potencial como los riesgos de los sistemas basados en certificados. Tras fuertes subidas de precios en 2022, los créditos se desplomaron y siguen deprimidos debido a condiciones de exceso de oferta. “La evolución futura de los precios dependerá del desarrollo de políticas que ajusten la dinámica entre oferta y demanda de créditos; sin ello, la recuperación de precios será difícil”, dicen.

El camino a seguir: centrarse en la demanda

Wood Mackenzie propone varios desarrollos normativos que, a su juicio, podrían desbloquear el potencial del biometano:

  • La ampliación del régimen europeo de comercio de derechos de emisión (EU ETS) a los edificios y al transporte, creando incentivos de precio del carbono en los principales sectores consumidores de gas.

  • La implantación de obligaciones nacionales de mezcla que impulsen la demanda interna y faciliten la formación de precios.

  • La facilitación del comercio transfronterizo mediante sistemas de balance de masas y la reducción de barreras regulatorias, para mejorar la eficiencia del mercado.

  • Un diseño coordinado de mandatos entre sectores que evite una competencia perjudicial entre los distintos usos finales.

La industria del biometano ha demostrado un notable impulso del lado de la oferta. “Ahora necesita políticas de demanda que estén a la altura de esa ambición. El potencial de materias primas existe y la capacidad de producción sigue creciendo; la pieza que falta son marcos regulatorios capaces de crear una demanda sostenible y con primas de precio en los principales sectores consumidores de gas en Europa. Acertar en este punto determinará si el biometano se convierte en un pilar de la seguridad energética europea o si queda como una nota al pie costosa en la historia de la descarbonización del continente”, concluyen Hulse y Filippenko.

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