La escalada de tensiones internacionales ha impulsado un nuevo ciclo de operaciones corporativas en el sector del petróleo y el gas y ha reforzado el debate sobre la seguridad energética europea. El último informe trimestral del grupo de Oil & Gas de Houlihan Lokey correspondiente al cuarto trimestre de 2025 confirma un repunte sostenido de la actividad de fusiones y adquisiciones en un entorno que el mercado empieza a considerar estructuralmente volátil.
El documento recoge que en el cuarto trimestre se contabilizaron 105 transacciones a nivel global, en línea con los periodos precedentes, y anticipa un 2026 con mayor dinamismo. En torno al 70% de las operaciones se concentraron en Norteamérica y el 30% restante en otras regiones, con especial protagonismo del sudeste asiático, Europa y Sudamérica. La actividad volvió a inclinarse hacia operaciones de activos, que representaron aproximadamente el 83% del total, frente a las fusiones corporativas, recuperando así el patrón histórico del sector.
La reactivación responde a varios factores combinados: la expectativa de un aumento estructural de la demanda energética asociado al desarrollo de centros de datos, infraestructuras digitales e inteligencia artificial; la percepción de que el petróleo y el gas seguirán siendo pilares del sistema energético global; y la disponibilidad de capital, incluidos mecanismos como las titulizaciones respaldadas por activos, que permiten financiar adquisiciones con costes competitivos y plazos largos.
Escasez de activos disponibles
El informe destaca que la escasez de activos disponibles, la limitada exploración en los últimos años y un equilibrio ajustado entre oferta y demanda han configurado un “mercado vendedor”, en el que los propietarios de activos estratégicos cuentan con mayor poder negociador. Esta dinámica podría mantenerse mientras los precios de las materias primas se sostengan en los niveles actuales y continúe el acceso a financiación.
En los mercados bursátiles, el comportamiento ha sido desigual entre subsectores. El downstream fue el segmento con mejor evolución en 2025, con una revalorización cercana al 18,4%, mientras que el upstream retrocedió alrededor de un 2,7% y las energías alternativas vinculadas a hidrocarburos registraron caídas próximas al 14,8%. Los múltiplos medios de cotización se situaron en torno a 6,4 veces EBITDA en upstream, 12,3 veces en midstream y 9,1 veces en downstream, reflejando perfiles de riesgo y generación de caja diferenciados.







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