El Sudeste Asiático incorporará menos de un tercio de la capacidad de generación eléctrica a gas prevista para 2030, según un nuevo estudio de Wood Mackenzie, que pone de manifiesto la creciente brecha entre las ambiciosas metas de los gobiernos y la ejecución real de los proyectos.
El Sudeste Asiático solo incorporará menos de un tercio de la capacidad eléctrica a gas prevista para 2030
Wood Mackenzie concluye que sólo entrarán en operación 14,9 GW de los 53 GW previstos para esta década, debido a la escasez de turbinas, las dificultades de financiación y la creciente dependencia del GNL

En los seis principales mercados eléctricos de la región, los gobiernos contemplan la instalación de aproximadamente 53 GW de nueva capacidad de generación con gas antes de 2030. Sin embargo, Wood Mackenzie estima que solo 14,9 GW alcanzarán la operación comercial, debido al impacto de la volatilidad de los costes del combustible, la escasez de equipos, las restricciones de financiación y los cuellos de botella en las infraestructuras.
“El desafío actual no es planificar proyectos energéticos, sino ejecutarlos. La nueva capacidad de generación a gas depende de varios factores críticos, entre ellos la infraestructura de GNL, la financiación de los proyectos y la disponibilidad de turbinas. Un cuello de botella en cualquiera de estos ámbitos puede retrasar un proyecto completo”, explica Alvin Tan, analista de investigación de energía y renovables para el Sudeste Asiático en Wood Mackenzie.
El informe, titulado Is Southeast Asia Being Gaslighted? A Deep Dive Into Southeast Asia's Gas-to-Power Market, señala además que únicamente 11 GW de los proyectos previstos cuentan ya con turbinas de gas aseguradas. El resto de la capacidad planificada, que aún no dispone de estos equipos, probablemente afrontará plazos de entrega de al menos cinco años.
La demanda eléctrica del Sudeste Asiático crecerá previsiblemente 2,4 veces hasta 2050, un ritmo superior al de China, Australia y Corea del Sur. Este incremento estará impulsado por la expansión industrial, la estrategia de diversificación manufacturera conocida como China+1 y el aumento de las inversiones en semiconductores, electrónica y grandes centros de datos. Wood Mackenzie prevé que la demanda de gas del sector eléctrico se duplicará con creces entre 2026 y 2050 y representará más de una cuarta parte de la generación eléctrica regional a mediados de siglo.
La seguridad energética añade nuevas dificultades
Wood Mackenzie prevé que el Sudeste Asiático se convierta en importador neto de gas en 2033 y que el gas natural licuado (GNL) cubra más del 80 % de la demanda regional de gas en 2050. Sin embargo, materializar la capacidad prevista de generación con gas resulta cada vez más complejo. Aunque la escasez de turbinas es el obstáculo más visible, los calendarios de los proyectos también se están viendo afectados por la disponibilidad de combustible, las infraestructuras de GNL, la financiación, los permisos y el suministro de equipos.
“El gas fue considerado durante mucho tiempo un elemento clave para la transición energética del Sudeste Asiático, capaz de cubrir el aumento de la demanda eléctrica, facilitar la integración de las energías renovables y, sobre todo, garantizar la seguridad energética. Hoy esa premisa está siendo cuestionada. A medida que se acumulan los retrasos en los proyectos y se tensionan las cadenas de suministro, los responsables políticos se ven obligados a replantearse no solo el papel del gas a corto plazo, sino también las vías para alcanzar los objetivos de transición energética a largo plazo”, afirma Wei Han Tan, analista de investigación de energía y renovables para el Sudeste Asiático en Wood Mackenzie.

Vietnam: la mayor brecha entre objetivos y realidad
Vietnam presenta la mayor diferencia entre las metas oficiales y la capacidad que finalmente se pondrá en marcha. Aunque el Gobierno aspira a incorporar 29,4 GW de nueva capacidad de generación a gas antes de 2030, Wood Mackenzie estima que solo entrarán en funcionamiento 3,7 GW.
Los primeros proyectos de generación eléctrica con GNL han puesto de manifiesto dificultades comerciales relacionadas con el precio del combustible y el reparto de costes, mientras que la incertidumbre sobre el suministro nacional de gas y los calendarios de ejecución continúa retrasando las inversiones.
Malasia: ampliar la vida útil de las centrales existentes
La Malasia peninsular está reduciendo el riesgo a corto plazo prolongando la operación de cerca de 5 GW de capacidad de generación a gas ya instalada hasta 2030, una solución temporal mientras avanzan los nuevos proyectos.
Wood Mackenzie prevé la incorporación de 5,9 GW de nueva capacidad, frente a una necesidad estimada de 9,4 GW, lo que evidencia que será imprescindible construir nuevas centrales para satisfacer la demanda futura y mantener la fiabilidad del sistema. Paralelamente, el Gobierno estudia reconvertir centrales de carbón en proceso de cierre en polos de generación renovable.
Indonesia: la escasez de equipos frena el desarrollo
Indonesia solo ha asegurado el suministro de turbinas para 200 MW de los 8,4 GW de capacidad a gas previstos, la proporción más baja entre los mercados analizados.
Aunque la abundancia de carbón nacional reduce los riesgos inmediatos para el suministro eléctrico, también puede ralentizar la descarbonización. Como consecuencia, el país está reforzando su apuesta por acelerar el despliegue de energía solar, complementándolo con un desarrollo más selectivo de proyectos de gas.
Singapur: el mercado mejor preparado, aunque no exento de riesgos
Singapur continúa siendo el país con mejor capacidad de ejecución de proyectos de la región, con el suministro de turbinas garantizado para todas las grandes instalaciones previstas antes de 2030.
No obstante, la próxima licitación para incorporar 1,8 GW de nueva capacidad de generación preparada para utilizar hidrógeno servirá para comprobar si incluso los mercados más avanzados pueden seguir haciendo frente al endurecimiento de las cadenas globales de suministro de equipos.
Filipinas: los retrasos ponen en riesgo la fiabilidad del sistema
Filipinas afronta problemas inmediatos de suficiencia del suministro, como demostraron las alertas rojas simultáneas registradas en mayo de 2026 en las redes eléctricas de Luzón y Visayas.
Wood Mackenzie prevé que el país solo añadirá 0,4 GW de nueva capacidad de generación a gas frente al objetivo gubernamental de aproximadamente 2 GW para 2030. Además de los retrasos en los proyectos, la fragmentación de las competencias en la planificación energética a largo plazo sigue siendo uno de los principales problemas estructurales.
Tailandia: gestionar un sistema con exceso de capacidad
En Tailandia, el principal desafío no es la falta de generación, sino el exceso de capacidad instalada.
El borrador del Plan de Desarrollo Energético (PDP2024) fija un objetivo de 1,4 GW de nueva capacidad de generación a gas para 2030, mientras que Wood Mackenzie estima que solo se materializarán 0,5 GW.
La cuestión de fondo será cómo gestionar el exceso de generación comprometido mediante contratos de compraventa de electricidad a largo plazo sin frenar el avance de la transición energética del país.
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