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El último gran secreto de las minas de carbón: esconder infinitos recursos de energía limpia

Las bombas de calor podrían usar el agua de las minas abandonadas para proporcionar calefacción y refrigeración a los edificios a un costo relativamente bajo

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Cumberland, en la Columbia Británica, se construyó sobre la base de la minería de carbón. Miles de trabajadores fueron empleados y se exportaron millones de toneladas de carbón durante 80 años antes de que las minas cerraran, dejando profundos agujeros en el suelo y un vacío aún mayor en la economía del pueblo.

Ahora, gracias a una colaboración con la iniciativa Aceleración de la Transformación Energética Comunitaria (ACET, por sus siglas en inglés), liderada por la Universidad de Victoria , Cumberland está planificando un futuro basado en energía limpia proveniente del laberinto de pozos mineros abandonados y túneles de extracción que serpentean bajo sus calles.

A través del proyecto Cumberland District Energy , ACET está determinando cómo se podría utilizar el agua atrapada en esos túneles para producir energía geotérmica que permita calentar y enfriar edificios.

La alcaldesa de Cumberland, Vickey Brown, considera este proyecto un paso hacia la transformación de Cumberland —que ya atrae a amantes de la naturaleza y ciclistas de montaña— en un destino de aventuras al aire libre limpio y ecológico. También representa un posible cambio en la percepción que tienen del pueblo tanto los residentes de toda la vida como los recién llegados y los visitantes.

“Esta es una forma de resaltar la historia de Cumberland e integrarla en una filosofía de energía limpia y sostenible para el futuro”, afirma. “Es algo de lo que la antigua Cumberland puede sentirse orgullosa, porque estamos utilizando los residuos de ese antiguo recurso para la transición a energías más limpias”.

Así funcionaría

El agua atrapada bajo tierra en las minas abandonadas es más fría en verano y más cálida en invierno que la temperatura en la superficie, explica Zachary Gould, planificador de energía comunitaria de ACET y líder del proyecto. Aprovechando esa diferencia de temperatura, las bombas de calor podrían usar el agua de las minas abandonadas para proporcionar calefacción y refrigeración a los edificios a un costo relativamente bajo y con una emisión de carbono casi nula.

“El proyecto es técnicamente un intercambiador de calor geotérmico de gran tamaño”, añade Emily Smejkal, investigadora del Cascade Institute, con sede en Victoria, especializada en energía geotérmica.

Smejkal señala que el hecho de contar con una red de pozos mineros debajo del pueblo significa que toda la localidad podría tener acceso a este recurso de energía limpia.

Para empezar, sin embargo, la modelización inicial de los posibles sistemas energéticos para Cumberland se centra en una propuesta de reurbanización del distrito cívico —un centro comunitario, oficinas municipales e incluso viviendas asequibles— y en una gran zona industrial más cercana al lago Comox.

“Ha sido una gran motivación pensar en este sistema energético en el contexto de cómo podemos reducir los costos de la infraestructura crítica y proporcionar servicios esenciales para los miembros de la comunidad”, dice Gould.

“Pero no se trata solo de un sistema energético”, señala. “Es una oportunidad para replantear la extracción de recursos en un pueblo que se construyó sobre principios extractivos. Este proyecto podría convertir esas ruinas de la extracción, por así decirlo, en una oportunidad y un bien comunitario compartido”.

Un poco de historia

Desde 1888, cuando se inauguró la primera mina en Cumberland, hasta finales de la década de 1960, cuando se cerró la última, se extrajeron y transportaron unos 16 millones de toneladas de carbón bituminoso desde el valle de Comox, según Dawn Copeman, historiadora del Museo y Archivo de Cumberland. Un muelle en la cercana Union Bay cargaba barcos con destino a mercados internacionales. El carbón de Cumberland abastecía de combustible a los barcos de vapor y calentaba los hogares. El carbón coquizado en Union Bay se vendía a fundiciones para la producción de plomo y zinc.

Si bien las minas fueron el pilar de la economía y la comunidad local durante décadas, los trabajadores fueron explotados y sus empleos eran peligrosos. Muchos mineros murieron y muchos más resultaron heridos mientras las empresas vendían un producto cuya combustión contribuía al cambio climático.

Según Copeman, utilizar esas mismas minas de carbón abandonadas para producir energía limpia no reescribe la historia de Cumberland, pero sí utiliza ese pasado para dar un giro a su futuro.

Según ella, una propuesta de 2011 para una mina de carbón cerca de Union Bay generó “mucha oposición”. En cambio, la propuesta de Cumberland de utilizar sus minas abandonadas para producir calefacción y refrigeración geotérmica ofrece una oportunidad constructiva.

“El hecho de poder utilizar algo que ya está ahí para la calefacción me parece positivo”, afirma.

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