La electricidad es uno de los suministros básicos que genera mayor desconcierto entre los ciudadanos. A pesar de los esfuerzos regulatorios y la digitalización del sector, el recibo de la luz sigue siendo un "jeroglífico" para la mayoría de los hogares. La transparencia del mercado eléctrico es todavía una asignatura pendiente que lastra la capacidad de ahorro de las familias.
El mapa del desconocimiento en España
El reciente estudio “Hábitos y percepción del sector energético en España 2026”, elaborado por la plataforma de autoswitching Camby en colaboración con Beruby, revela que 8 de cada 10 españoles no entienden cómo funciona su contrato de luz. Consultaron 1.000 personas a nivel nacional durante los primeros días de 2026.
Solo el 20,64% de los consumidores afirma conocer con detalle lo que contrata. Únicamente el 7,88% asegura entender completamente cómo se calcula el precio de la electricidad, y apenas un 12,06% afirma comprender la totalidad de su factura.
Otros estudios recientes validan esta tendencia, aunque con ligeras variaciones en los porcentajes según la metodología. Por ejemplo, una investigación de QueComparo.es sobre 1.500 hogares situaba el nivel de incomprensión en un 60%. Por su parte, el Panel de Hogares de la CNMC (2025) señala que un 67% de los españoles no comprendía su factura, advirtiendo además de que este desconocimiento podría estar costando a los hogares hasta 210 euros anuales por falta de optimización de potencia y tarifas.
Una paradoja estructural
Los expertos apuntan a la carencia de base en la educación financiera de los ciudadanos. El 96,11% de los encuestados reconoce que nunca ha recibido formación para interpretar su factura y le habría gustado recibirla. De hecho, el 30,51% aboga por que esta materia se incluya en la enseñanza obligatoria.
“Estamos ante una paradoja preocupante: la electricidad es uno de los principales gastos del hogar y, sin embargo, gran parte de los consumidores siguen sin entender qué han contratado ni cómo se calcula el precio. Cuando no se comprende lo que se paga, es muy difícil tomar decisiones informadas o saber si realmente se está ahorrando,” afirma Mario Fernández, CEO de Camby.
Sobre la elección de comercializadora, Danny Salazar, director general de Hello Watt, desmitifica la complejidad del trámite: “Hay una percepción equivocada de que cambiar de compañía es difícil, cuando en realidad el proceso es sencillo y puede suponer un ahorro significativo”.
España frente al espejo europeo
La dificultad para descifrar el mercado energético no es exclusiva de España, pero nuestro país presenta rasgos específicos. Al comparar la situación nacional con otros países de nuestro entorno, como Reino Unido e Italia, o mediante el prisma del Eurobarómetro de junio-julio de 2025, se observa un patrón europeo.
En Reino Unido, los esfuerzos de la oficina reguladora Ofgem por simplificar la información hace diez años parecen no haber dado los frutos esperados. Según datos de 2024, solo el 18,3% de los británicos afirmaban entender siempre sus facturas. El lenguaje técnico (palabras como credit, debit o tariff) sigue siendo la principal barrera.
Una encuesta masiva de Octopus Energy a 42.000 usuarios en Italia reveló que el “Recibo de Energía”, una sección de desglose simplificado introducida por el regulador ARERA en julio de 2025 para agrupar los costes de consumo y potencia, solo es comprensible para el 48% de los consumidores. Giorgio Tomassetti, directivo de la comercializadora, fue crítico con el resultado: “ARERA ha optado por la transparencia, pero no la ha simplificado, dejando a los clientes la tarea de navegar entre miles de datos e información”.
El Eurobarómetro de 2025 termina de dibujar este escenario comparativo. El aspecto que más confunde a los europeos son los impuestos y cargos de infraestructura (36%). Un 26% de los españoles tiene serias dificultades para entender la duración y las comisiones por terminación, una cifra superior a la media de la UE.
Mientras que el 38% de los hogares de la UE ha cambiado de proveedor de electricidad en los últimos tres años, en España el porcentaje sube al 55%. El 59% de los ciudadanos desconfía de que las tarifas aplicadas sean justas, inferior a la media europea del 35%. Según esta investigación bianual de la Comisión Europea, el 32% cree en nuestro país que, a fin de que el mercado energético funcione mejor para los consumidores, debe mejorarse la calidad y la transparencia en las facturas de energía.
Herramientas públicas para navegar la factura y potenciar el ahorro
Los ciudadanos cuentan con recursos institucionales para conocer mejor los mecanismos que regulan y tarifican su gasto energético. La CNMC ofrece el comparador de ofertas y la herramienta “Entiende tu factura”, accesible mediante el código QR del recibo, que desglosa potencias y peajes. Asimismo, el IDAE proporciona guías de eficiencia para optimizar el consumo. Utilizar estos servicios gratuitos es el primer paso para transformar la desconfianza en ahorro real mediante la alfabetización energética.
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