Política energética  ·  Eléctricas

España vive sobre el alambre con un sistema eléctrico con demasiados desequilibrios

ANÁLISIS | Operar la red eléctrica en España se ha convertido en una aventura desde el apagón de abril del año pasado. A pesar de la Operación Reforzada, de las rampas, del 7.4, y otras medidas, existen distintos desequilibrios que complican la gestión

8 comentarios publicados

España, desde mediados del siglo XX, realizó una gran apuesta por las infraestructuras energéticas, al igual que impulsó también otras obras faraónicas como las autopistas, el AVE, aeropuertos, etc. Todo el país quería tener uno. Pero en el caso energético, España era un país modélico en gran parte del mundo.

Era uno de los lugares con la mejor red eléctrica del mundo. En 1983, el Gobierno y el sector eléctrico aprueban la creación de Red Eléctrica de España, una empresa mixta de capital mayoritariamente público que nacía con el objetivo de la gestión del servicio público de explotación unificada del sistema eléctrico nacional a través de la red de alta tensión. Se trata del primer operador público del mundo dedicado en exclusiva a estas labores.

Antes llegaron las centrales hidroeléctricas, las térmicas de carbón y las centrales nucleares. Incluso, en cuanto al gas natural se refiere, en 1969 comenzó la llegada de GNL a la planta de regasificación de Barcelona. Posteriormente, en las décadas de los 80 y 90, se desplegó la densa malla de gasoductos nacionales y las conexiones internacionales directas con el norte de África (como el gasoducto Magreb-Europa en 1996). Cabe recordar que España es el país europeo con mayor número de plantas de regasificación de toda Europa.

Teníamos las mejores redes del mundo, o casi. Venían de todas partes del planeta para aprender el milagro energético español. Ya en los años 2000 llegaron los ciclos combinados de gas y las energías renovables y se comenzó a torcer la cosa. Sin venir a cuento y sin tanta necesidad al no incrementarse tanto la demanda se construyeron nada más y nada menos que 26.000 MW de ciclos combinados. Nos dijeron que se iba a consumir mucho. Luego no fue para tanto. Toda Comunidad Autónoma quería su planta de gas. Para luego tenerlas unos primeros años funcionando bien pero que acabaron por trabajar un 10% de su capacidad. Una ruina que querían cerrar las eléctricas propietarias.

En el caso de las renovables, nos dijeron que se iban a instalar 400 MW y se nos fue la mano por encima de los 4.000 MW y a un precio de oro que hemos ido pagando entre todos a través de la factura de la luz. Las denominadas primas a las renovables.

España sigue su camino y su apuesta por las energías renovables. Poco a poco la eólica encuentra su camino. Y la solar tarda en despertar pero lo hace con mucha más fuerza tras conseguir reducir los costes a niveles nunca vistos. El caso es que España comienza a crear una bola en cuanto al mix eléctrico se refiere. Es lo que se denomina la sobrecapacidad. Tener mucha más potencia instalada de la que realmente se consume.

Un mix eléctrico distinto

¿Por qué? Porque el mix está cambiando. Hemos pasado de fuentes firmes como las centrales térmicas de carbón, nuclear e hidroeléctrica, a tener fuentes de energía intermitentes como la solar y la eólica que necesitan tener respaldo (en este caso, ciclos combinados). Al final se necesita mucha más capacidad conectada de la energía que se consume. Por tanto, se genera una infrautilización de la red. Un dato: hoy el mix eléctrico tiene casi 155.000 MW de generación conectada a la red para consumir un máximo de 40 ó 42 GW. Hoy es necesario tener cuatro veces más instalado. Fíjense, solar y eólica suman más de 92 GW.

Esta es la fotografía actual, pero detrás de este mix eléctrico que es realmente ejemplar, existen, digamos que otras cosas, que hacen que se tambalee un poco. Tiene distintos desequilibrios que a día de hoy gestionar el sistema eléctrico sea muy complejo.

Vayamos por partes. Durante todos estos años, las últimas tres o cuatro décadas, el ritmo de instalación de generación no se ha correspondido ni con el ritmo de instalar mayor red ni tampoco de conectar más demanda. Construir nuevas líneas eléctricas de alta tensión es un parto. Se tardan alrededor de 10 años para levantar una línea de 400 kV yendo todo bien. Mientras que conectar solar se ha podido hacer entre 5 y 7 años, dependiendo del proyecto.

Según los datos que ofrece Red Eléctrica el ritmo de crecimiento de generación, demanda y líneas eléctricas es bastante claro.

Situación geográfica

Otro de los desequilibrios que se ha producido en el sistema eléctrico es que la generación ya no se conecta cerca de la demanda. Las renovables se han conectado dónde se genera más, es decir, la eólica en Galicia, Cádiz, Aragón, etc o la solar en Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha. Y no se ha tenido en cuenta la demanda. Las grandes industrias no son de quita y pon. Se mantienen en su sitio por décadas.

Se les han quitado las centrales de carbón que tenían cerca por renovables que están a cientos de kilómetros. Eso sin duda ha generado un desequilibrio importante. Es más, me atrevería a decir que fue una de las causas del gran apagón. Llevar la electricidad en horas solares del sur al norte no es fácil, se pierde mucha energía en el camino y tiene más riesgos de que no llegue a su fin. Se genera sobretensión. Es más fácil garantizar el suministro eléctrico si estás a pocos kilómetros. No hace falta ser Sherlock Holmes para darse cuenta.

Con este panorama llegamos a 2025 y el 28 de abril sufrimos el mayor apagón de la historia reciente de toda Europa. Y parece que no ha pasado nada. No hay culpables. Y eso que se perdieron las vidas de varias personas y miles de millones de euros en la economía. Pero no vamos a volver a las causas del apagón, ya se ha informado mucho sobre ello. Pero sí que quiero analizar lo que está pasando en el sistema eléctrico desde que sucedió ese gravísimo incidente.

La operación reforzada

Un día después, Red Eléctrica cambió su manera de operar el sistema. Estableció lo que se ha denominado (no sé si con acierto) 'Operación Reforzada'. Digamos que es una manera de operar más segura, con mayor protección de centrales de gas que dan respaldo al sistema. El operador establece un plan para poner más ciclos en reserva, medio encendidos por si hacen falta.

Esto ha generado un sobrecoste en los costes del sistema de cientos de millones de euros o varios miles dependiendo la fuente informativa. El caso es que cada vez es más complicado gestionar y operar el sistema. Los costes por ajustar la demanda y la oferta se han disparado desde el apagón.

El coste de los servicios de operación del sistema eléctrico alcanza los 4.100 millones de euros hasta finales de septiembre, lo que representa un incremento del 40% respecto al mismo periodo de 2025, según los datos del último informe del Observatorio del coste de los servicios de operación, del que forman parte las patronales de las grandes eléctricas Aelec, de las comercializadoras independientes (ACIE y Acenel), de la gran industria electrointensiva (AEGE) o la gran patronal empresarial CEOE.

Además de la operación reforzada, Red Eléctrica pidió y se le otorgó unos meses después del apagón que se incrementara el tiempo de las rampas de las instalaciones de renovables, así no se generaría tanta sobretensión en la red eléctrica.

También se aprueba deprisa y corriendo el Procedimiento de Operación 7.4 por el cual se dota a las renovables de esa capacidad de poder ofrecer control dinámico de tensión. Ambas medidas no son suficientes. En este caso, las instalaciones de renovables no ven prácticamente beneficioso dar este servicio ya que se remunera mal. Red Eléctrica no obtiene respuesta para poder acabar definitivamente con el problema.

Energía renovable desperdiciada por las nubes

A todo esto, tanta generación fotovoltaica está generando otro gran desequilibrio. Se está disparando la energía desperdiciada en España. En los últimos 12 meses se han desperdiciado 6,3 TWh de energía eléctrica renovable, de los que 4,6 TWh han sido de fotovoltaica y 1 TWh de eólica. Incluso ya están teniendo vertidos instalaciones de renovables con baterías. Para que se hagan una idea, toda esta energía está valorada en unos 267 millones de euros y sería capaz de suministrar a casi dos millones de hogares durante el último año.

Todo esto está originando unos precios en los mercados eléctricos inimaginables. Ahora dependemos del gas más que nunca y eso que se ha parado, al menos, el cierre de la energía nuclear. Veremos hasta dónde. Pero el caso es que ahora estamos con precios medios por encima de los 200 €/MWh, cosa que no veíamos desde la crisis por la invasión de Ucrania hace cuatro años.

Esto lo pagan los consumidores, pero parte de la generación solar tiene problemas para obtener ingresos suficientes para cubrir la deuda contraída y están teniendo que refinanciar sus planes, incrementar la deuda al hibridar almacenamiento y tratar de solventar el problema. Algunos lo llaman tapar el agujero, otros que es una patada hacia adelante, pero que la bola acabará explotando si no se toman otras medidas o viene más demanda pronto.

Parones industriales

El caso es que la operación del sistema eléctrico no se ha mostrado fácil durante este verano. A pesar de tener esta sobrecapacidad se han dado muchos episodios donde Red Eléctrica ha tenido que activar el Servicios de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), es decir, parar la industria, para cuadrar la generación y la demanda. Está claro que por la noche desaparece toda la energía solar y sin energía eólica, el Dunkelflaute archiconocido, la gestión del sistema se convierte en un rompecabezas.

Es cierto que las industrias cobran por este servicio y lo hacen de motu proprio, pero estar parando máquinas 10 veces en tres meses no es normal, sobre todo porque estas grandes máquinas sufren con los parones. Cada vez que se apagan y se vuelven a arrancar, se desgastan y necesitan luego más operaciones de mantenimiento, por tanto mayores costes para los industriales.

Algo parecido le sucede a los ciclos combinados que han sido protagonistas la semana pasada.

El hecho de llevar 17 meses operando en modo reforzado, los plantas de generación con gas y sus equipos, principalmente las turbinas, están ya algo cansadas. Y se ha visto en las últimas semanas.

Ciclos combinados indisponibles

La semana pasada, dos medios económicos publicaron el mismo día que Red Eléctrica anunció a las eléctricas que tenían que cambiar el calendario del mantenimiento de sus centrales de ciclos combinados. Incluso se llegó a poner sobre la mesa la central nuclear de Ascó.

La causa es que la última activación del SRAD se produjo por indisponibilidad de centrales de gas. El desgaste de las máquinas ha sido mayor. Se ha cuadruplicado el funcionamiento y/o encendido de estas máquinas y con tanto trajín es necesario más mantenimiento. Las compañías eléctricas lo anuncian con antelación para que le cuadre al operador del sistema y los técnicos que las llevan a cabo puedan hacerlo.

Todas estas labores se hacen para que no se sigan dañando las máquinas y puedan funcionar más tiempo, a lo largo de los años, en caso de ser necesario y con las mejores garantías posibles. Pero se ha dado la circunstancia de que no se puede estar en misa y repicando. Es decir, que se necesite tener al ralentí tantos ciclos combinados pero que no se puedan mantener. Una cosa lleva a la otra.

Según Red Eléctrica, "el operador del sistema ha mostrado su no conformidad con una serie de fechas planteadas por determinadas plantas de generación para declararse indisponibles y de acuerdo al PO 2.5 ha pedido que propongan otros horizontes temporales más adecuados".

Ha habido "un incremento inusual de la indisponibilidad de las instalaciones de ciclo combinado, que está siendo especialmente relevante desde este verano, en el que ha llegado a estar disponible únicamente el 65% de la potencia instalada de esta tecnología, sin que haya ningún elemento que permita estimar una corrección de dicha tendencia en los próximos meses", señalan desde REE.

Otra señal más de que el sistema eléctrico no está bien. Faltan más elementos. Entre otras cosas, además de las rampas y el PO 7.4, el Gobierno puso a disposición de Red Eléctrica y a petición del operador, nuevos dispositivos antiapagones por valor de 1.400 millones de euros para poder operar con garantías el sistema eléctrico.

De ello, hemos venido informando en El Periódico de la Energía. Esta última semana hemos contado cómo el Gobierno ya ha dado el ok a Red Eléctrica para construir los primeros compensadores síncronos. En total serán ocho, unos 800 millones de euros en territorio peninsular. A ello hay que sumar decenas de nuevas reactancias y cuatro e-STATCOM que ayudarán por un lado a tener más inercia y control de frecuencia y de tensión en la red. En definitiva otro aviso más de que las cosas no están bien o al menos como se debería.

Invierno complicado

Otra de las consecuencias de la indisponibilidad de los ciclos combinados es que la seguridad de suministro durante este invierno está en juego. Con posibles episodios de Dunkelflaute (baja o nula producción eólica y solar a la vez), y con poco gas y los embalses claramente a la baja, el sistema eléctrico puede tambalearse si se produce algún fallo en una nuclear.

Puede que parezca una tormenta perfecta, pero esta posibilidad está ahí y a veces el sistema ya no da más de sí, ni apagando toda la industria posible mediante el SRAD, poniendo las centrales de bombeo a turbinar como si no hubiese un mañana o incluso cortando las interconexiones. Todo esto ya ha pasado estas semanas atrás. Por eso Red Eléctrica necesita tener más herramientas a su disposición. Existen demasiados desequilibrios porque no se han hecho las cosas bien. Ahora es momento de poner sobre la mesa el grid forming, aplicar nuevos códigos de red, tramitar más rápido las nuevas líneas eléctricas, construir estos dispositivos antiapagones, remunerar mejor el control de tensión por parte de las renovables, para quitar la Operación Reforzada cuanto antes.

Un análisis de Ramón Roca, director y fundador de El Periódico de la Energía.

Noticias relacionadas

8 comentarios

  • Vicente

    Vicente

    19/10/2026

    Gran análisis, creo que no se te ha olvidado nada. Felicidades Ramón
  • Eugenio

    Eugenio

    19/10/2026

    O sea, que ya se está haciendo lo necesario pero no todo lo rápido que sería necesario. Gracias. Otra cosa es que las industrias se deberían montar dónde está la energía y el agua, o bien como hoy: donde está el factor humano. Ni una palabra de estrategia energética para dejar de depender de potencias extranjeras y combustibles que no tenemos. El artículo desprende poco optimismo hacia nuestro país y mucha nostalgia Dunkelflaute de tiempos "mejores" para unos pocos y más contaminantes para todos.
  • pepe

    pepe

    19/10/2026

    Resumiendo, desde que privatizaron REE se han dedicado a dar beneficios sin invertir lo suficiente en la red, y pese a que los consumidores pagamos una exageración por ello, REE no ha hecho sus deberes de instalar más lineas de alta tensión desde las plantas renovables a los grandes consumidores de energía. Ahora como siempre, serán de nuevo los consumidores quienes tengan que pagar los estipendios, mientras directivos mediocres se lo llevan doblado, y sin que su mala gestión tenga repercusiones pecunarias.
  • Albert

    Albert

    19/10/2026

    Bonito " discurso " , parece un panfleto electoral . No todo es correcto , los análisis rápidos e interesados hay que verlos en detalle . Hay mas culpables de los que se presentan , no todos son técnicos , probablemente mas economico/politicos .
  • Miguel A. A.

    Miguel A. A.

    19/10/2026

    Todo esto ha ocurrido porque se han hecho planes energéticos nacionales por gente inexperta usando una hoja de cálculo que todo lo traga, sin tener en cuenta ni donde está la generación ni el consumo y sin tener en cuenta tampoco las redes necesarias y su coste, ni por supuesto, otras cuestiones técnicas con la frecuencia de red, la inercia, etc. El monstruo ha ido creciendo poco a poco. Ahora se buscan parches para tratar de enmendarlo.
  • John Maceiras

    John Maceiras

    19/10/2026

    Algunas observaciones sobre este artículo de opinión: REE nunca ha tenido una participación pública mayoritaria. Es cierto que el Estado, a través de la SEPI, posee un 20 % del capital, mientras que la participación del resto de los accionistas está limitada a un máximo del 5 % y sus derechos políticos, al 3 %. A partir de estos datos, cada cual puede extraer sus propias conclusiones. En cualquier caso, se trata de una empresa privada que cotiza en bolsa. La burbuja de los ciclos combinados —al igual que la de las renovables y la que previsiblemente se producirá con las baterías— fue impulsada principalmente por los promotores, entre ellos las grandes compañías eléctricas, y no por el Estado. La generación es una actividad liberalizada y, por tanto, no regulada en cuanto a las decisiones de inversión. Como sucede en cualquier sector, corresponde a cada inversor analizar el mercado y asumir los riesgos empresariales asociados. En el caso de las renovables —eólica y fotovoltaica— y de sus primas, sí puede hablarse de una regulación gubernamental mejorable, al menos en relación con los 4.000 MW con derecho a prima. Sin embargo, el crecimiento de capacidad ha continuado hasta generar una gran burbuja: la eólica cuenta con 33 GW en servicio y 25 GW con permiso de acceso, y la fotovoltaica, con 56 GW en servicio y 72 GW con permiso de acceso, mientras que la demanda punta no supera los 42 GW —frente a los 45 GW de 2007—. Por tanto, una parte de esta sobrecapacidad puede atribuirse a las decisiones regulatorias del Gobierno, aunque otra parte relevante responde a las decisiones de inversión de las grandes compañías eléctricas, que pretenden injustificadamente que los costes derivados de esas decisiones recaigan sobre los consumidores. La sobrecapacidad no parece necesaria más allá de un margen razonable de seguridad, que antes se denominaba índice de cobertura y ahora se establece en los análisis de cobertura nacionales y europeos que realizan los TSO. A partir de ahí, cada promotor o empresa eléctrica decide sus inversiones y compite con los demás agentes en el mercado. En consecuencia, los riesgos asumidos por cada promotor deberían recaer sobre quien adopta la decisión de inversión, y no sobre los consumidores. Algunas afirmaciones del artículo, como la de que no se ha tenido en cuenta la demanda, merecerían una mayor fundamentación. Tampoco es Sherlock Holmes quien tiene que opinar: contamos con profesionales de la ingeniería eléctrica altamente cualificados, cuyos análisis técnicos conviene priorizar frente a conclusiones basadas en apreciaciones “a ojo” o en posiciones de parte. Si la demanda alcanzó 45 GW en 2007, hoy se sitúa por debajo de 42 GW y, además, disponemos de una red más extensa, cabe considerar que el principal reto no reside en la red, sino en el mix energético, la operación del sistema y en el cumplimiento efectivo de los procedimientos de operación por parte de los generadores. Precisamente, la falta de garantías suficientes sobre el cumplimiento de los procedimientos de operación por parte de los generadores obliga a Red Eléctrica a mantener una operación reforzada, con el sobrecoste consiguiente. La habilitación de los generadores para satisfacer los requisitos de control dinámico de tensión establecidos en el P.O. 7.4 avanza lentamente. El artículo atribuye esta situación a una remuneración insuficiente, aunque la CNMC mantiene una valoración diferente. En este contexto, las grandes compañías eléctricas, propietarias de los generadores, proponen reducir la operación reforzada. Sin embargo, por el momento nadie ofrece una alternativa que ofrezca garantías equivalentes de seguridad y estabilidad del sistema. Nadie. Por otra parte, las comunidades autónomas solicitan con frecuencia un mayor desarrollo de la red de transporte en sus territorios. Está muy bien. No obstante, uno de los principales obstáculos para ese desarrollo efectivo reside en la tramitación ambiental y administrativa. Sería conveniente analizar en qué medida estas administraciones han respaldado efectivamente el desarrollo de la red durante los últimos veinte años y cómo han gestionado las distintas sensibilidades sociales y electorales. También sería deseable que los medios de comunicación abordaran con mayor profundidad las dificultades asociadas a la tramitación. Del mismo modo, los departamentos ministeriales responsables de estos procedimientos de tramitación podrían mejorar claramente su gestión. En lo que parece que estamos mayoritariamente de acuerdo es en el beneficio económico y el margen de seguridad que supondría prolongar la vida útil de Almaraz. Sería positivo que pudiera valorarse una medida similar para el resto de las centrales nucleares, al menos hasta disponer de un sistema que permita de verdad prescindir de ellas y con precios más competitivos. En cuanto al SRAD, el artículo sostiene que su funcionamiento «no es normal». Sin embargo, las empresas proveedoras han suscrito voluntariamente un acuerdo remunerado, cuyo coste asumen los consumidores. Por tanto, resulta razonable que la percepción de esa remuneración esté vinculada a la prestación efectiva del servicio acordado. En suma, el artículo ofrece un análisis amplio de la situación del sector, aunque en algunos pasajes adopta un enfoque excesivamente pesimista y simplifica cuestiones de gran complejidad. Asimismo, sus planteamientos parecen alinearse de forma recurrente con las posiciones de las grandes compañías eléctricas. Una consideración más equilibrada de las distintas perspectivas contribuiría a enriquecer el análisis.
  • Sol Mediterráneo

    Sol Mediterráneo

    19/10/2026

    Excelente y oportuno artículo de opinión y muy constructivo el comentario de John Maceira que está incrementando la excelencia en los temas complejos. A los intereses particulares que se filtran, también es necesario aportar el camino más correcto para los consumidores que pagan la factura. 1º) Almacenamiento hidroeléctrico. La actual vitalidad fotovoltaica tiene que seguir creciendo a un ritmo 5.000 Gwh/año. La mejor y más rentable opción de almacenamiento es cargar los vehículos eléctricos (5.000 Mwh nuevos cada año) en horario solar, rentabilizando sus bajos precios horarios. Tarifa solar en los puntos de carga, 100 km/Euro. Los que tienen autoconsumo fotovoltaico o tarifa con discriminación horaria en casa o en el trabajo, ya disfrutan de esta extraordinaria ventaja. Es urgente y prioritario, almacenar en hidráulica de bombeo, con instalaciones de bombeo reversible 70 % de rendimiento y otras con grupos de bombas 45 % de rendimiento, estas últimas se pueden instalar en muchos embalses hidroeléctricos actuales de forma rápida. En cuatro años tenemos que pasar de producir 6.000 Gwh/año a 14.000 Gwh/año. De forma complementaria las baterías estacionarias también ayudarán a integrar electricidad excedente o de bajo precio. El objetivo es pasar de 15 Gwh/año a 3.000 Gwh/año. 2º) Eólica. La energía eólica lleva tres años sin crecimiento de generación, este importante parón está permitiendo a los Ciclos Combinados crecer principalmente en horario nocturno. Es urgente nuevas subastas con suelo en 25 Euros/Mwh. Alemania está desplegando correctamente esta tecnología. 3º) Fotovoltaica. Lo importante es, no parar el crecimiento de esta desarrollada y económica fuente de generación. Para ello se recomienda, promocionar el consumo en horario solar principalmente la carga de VE, teniendo en cuenta que un cargador rápido consume mucha energía. Todas las instalaciones fotovoltaicas deben tener más de un 10 % de paneles en orientación este-oeste para generar más en las primeras y últimas horas solares que son las más caras, para las instalaciones ya construidas es más rentable añadir nuevos paneles con esta orientación y dejar los antiguos para generar algo más en los 100 días de menor radiación solar que tienen altos precios. 4º) Nuclear. La energía nuclear hay que verla como un tapón que evita consumir combustibles fósiles contaminante, importados y caros, se podrá reducir su contribución cuando la aportación fósil sea interior al 25 % del total de la energía primaria que consumimos. Lo anterior nos obliga a replantearnos la continuidad de las centrales nucleares actuales y decidir a nivel europeo sin construimos una nueva generación de centrales nucleares para el periodo 2.040 – 2.100 este proyecto tiene que contar con el apoyo del 75 % del parlamento europeo. 5º Ciclos Combinados. El objetivo de esta tecnología es producir cada año menos electricidad, sabiendo que en la actualidad es la fuente que aporta energía en los momentos de stress del Sistema Eléctrico, aportando la seguridad necesaria. Necesitamos saber el beneficio que obtiene cada tecnología por los Ajustes del sistema. Lleva dos años creciendo, vamos mal. La generación está creciendo a un ritmo del 4 % anual, si no aumentamos almacenamiento y eólica seguirá la senda alcista, que nos alejará del 81 % de renovables y seguirán incrementándose los GEI (gases de efecto invernadero). Tenemos pendiente de garantizar su viabilidad económica.
  • Sol Mediterráneo

    Sol Mediterráneo

    19/10/2026

    Cada persona o alternativa política tiene su propio “Plan Energético 2.030” se adjunta los valores más probables que se obtengan al final de la década. El debate energético tiene que reflejarse en cifras, se adjuntan los valores que se esperan alcanzar en 2.030, el tiempo pasa muy rápido y habrá que cotejar los números obtenidos con las propuestas realizadas por cada opción. Se estima un crecimiento anual medio de generación del 4 % hasta 2.030. 1º) Fotovoltaica 2.026…58.500 Gwh (2.030… 75.000 Gwh) 2º) Eólica 2.026…58.000 Gwh (2.030… 75.000 Gwh) 3º) Nuclear 2.026…52.000 Gwh (2.030…51.000 Gwh) 4º) Ciclos Combinados (Gas) 2.026…43.000 Gwh (2.030…30.000 Gwh) 5º) Hidráulica 2.026…32.000 Gwh (2.030…40.000 Gwh) 6º) Cogeneración 2.026…12.000 Gwh (2.030…10.000 Gwh) 7º) Varios 2.026…12.000 Gwh (2.030… 12.500 Gwh) 8º) Total Generación 2.026…267.500 Gwh (2.030… 293.500 Gwh) 9º) Precio del mercado eléctrico 2.026…80 Euros/Mwh ( 2.030…60 Euros/Mwh) 10º) Exportación 2.026…15.500 Gwh (2.030…12.000 Gwh) 11º) Hidráulica de Bombeo 2.026…6.500 Gwh (2.030… 14.000 Gwh) 12º) Baterías 2.026…15 Gwh (2.030…3.000 Gwh) 13º) Renovables 2.026…59 % (2.030…66,4 %) 14º) Nuclear 2.026…20 % (2.030…18,2 %) 15º) Fósil 2.026…21 % (2.030…15,4 %) 16º) Importaciones de crudo 2.026…61 m/t (2.030…50 m/t) 17º) Importaciones de gas 2.026…370 Twh (2.030…300 Twh) 18º) Emisiones de C02 2.026… 31 m/t (2.030….22 m/t) Bajar el precio de mercado es importante, pero también tenemos que reducir los pagos compensatorios que ya superan los 7.000 millones de Euros anuales. Lo más importante es crecer en almacenamiento y eólica, el éxito fotovoltaico está garantizado, mantener operativa las centrales nucleares hasta 2.035 nos permitirá tomar una determinación más acertada sobre su necesidad, en este tiempo el uso de gas tiene que ir bajando significativamente.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Todos los campos son obligatorios

Este sitio web está protegido por reCAPTCHA y la Política de privacidad y Términos de servicio de Google aplican.