Almacenamiento

Europa advierte de que la inversión privada no bastará para desplegar el almacenamiento que necesita el sistema eléctrico

El Comité Económico y Social Europeo reclama una estrategia común para impulsar estas infraestructuras, con más financiación pública y una mejor integración del almacenamiento en la planificación de las redes y las renovables

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La Unión Europea necesita reforzar la financiación pública y la planificación estratégica del almacenamiento energético para garantizar que su despliegue alcance la escala necesaria para integrar las energías renovables y asegurar el suministro eléctrico. El Comité Económico y Social Europeo (CESE) advierte de que la inversión privada por sí sola no garantizará el volumen, los plazos ni el tipo de instalaciones que requiere el sistema energético europeo, por lo que reclama una estrategia integral que combine instrumentos públicos y mecanismos de mercado.

En un dictamen publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea el 20 de octubre, el organismo consultivo defiende que el almacenamiento debe considerarse una infraestructura estratégica para la seguridad del suministro, la estabilidad de la red y la soberanía energética. Entre sus propuestas figuran una mayor financiación pública, el apoyo del Banco Europeo de Inversiones (BEI), los mercados regulados y los modelos de inversión a largo plazo, así como fórmulas de propiedad pública, cooperativa y colaboración con las comunidades.

El CESE advierte de que los actuales mecanismos de mercado tienen dificultades para garantizar inversiones suficientes en almacenamiento y flexibilidad. Las señales de precios a corto plazo y las oportunidades de arbitraje no siempre permiten obtener ingresos estables y suficientes para unas infraestructuras que requieren grandes desembolsos de capital y cuyos beneficios se extienden al conjunto del sistema eléctrico. Esta situación hace necesario recurrir a instrumentos públicos para reducir los riesgos de las inversiones, así como a contratos a largo plazo y otros mecanismos de apoyo.

El organismo considera que las iniciativas impulsadas hasta ahora por la Comisión Europea para desarrollar las redes y las tecnologías de almacenamiento siguen estando fragmentadas. Por ello, reclama una estrategia común que integre la planificación de las infraestructuras, la configuración de los mercados, la política industrial, la seguridad energética y los objetivos sociales.

El almacenamiento, clave para integrar las renovables

El dictamen subraya que el almacenamiento es esencial para gestionar las diferencias entre la generación y el consumo eléctrico, especialmente en un sistema con una elevada penetración de la energía solar y eólica. Estas tecnologías permiten acumular los excedentes de producción renovable y utilizarlos cuando la generación disminuye, lo que contribuye a reducir los vertidos, mejorar la flexibilidad y limitar la necesidad de recurrir a capacidad de respaldo basada en combustibles fósiles.

El CESE sostiene que el almacenamiento también puede mitigar las fluctuaciones de los precios de la electricidad, reducir los costes generales del sistema y limitar la necesidad de costosas ampliaciones de las redes. Sin embargo, advierte de que ninguna tecnología puede cubrir por sí sola todas las necesidades del sistema, por lo que considera necesario combinar soluciones capaces de responder a diferentes horizontes temporales y condiciones geográficas.

El auge del almacenamiento de energía se extiende por todo el mundo
El despliegue de sistemas de almacenamiento de energía alcanzará cifras récord en 2026 y 2027, según BloombergNEF.

En este sentido, reclama directrices comunes para incorporar los planes de almacenamiento a los planes nacionales integrados de energía y clima, en proporción al desarrollo de las renovables. También pide criterios compartidos para gestionar el acceso a la red, minimizar las necesidades de expansión de las infraestructuras y reducir los riesgos de mercado de los proyectos de almacenamiento a escala de red.

Uno de los retos pendientes es el almacenamiento de larga duración, necesario para cubrir periodos de varios días con una generación renovable reducida y compensar las variaciones estacionales. Según el CESE, estas soluciones continúan estando poco desarrolladas e insuficientemente incentivadas, pese a su importancia para garantizar la suficiencia del sistema eléctrico en escenarios de elevada penetración renovable.

Más impulso al bombeo y a la industria europea de baterías

Entre las tecnologías prioritarias, el comité destaca el almacenamiento hidroeléctrico por bombeo, que considera una solución madura, fiable y necesaria para los sistemas eléctricos con una elevada presencia de renovables. Por ello, pide aumentar la financiación europea y acelerar los proyectos, especialmente aquellos que puedan aprovechar embalses, infraestructuras existentes o antiguas zonas industriales para reducir costes y limitar los impactos ambientales.

El organismo también reclama una política industrial más coordinada para desarrollar una cadena de valor europea de las baterías y reducir la dependencia de las materias primas importadas. A su juicio, la expansión del almacenamiento no debe sustituir la dependencia de los combustibles fósiles por nuevas vulnerabilidades vinculadas al suministro de minerales y otros materiales fundamentales.

Para evitarlo, propone reforzar la fabricación europea, la investigación y la innovación, así como la reutilización y el reciclaje de baterías, incluidas las procedentes de vehículos eléctricos. También pide normas comunes de seguridad e interoperabilidad y un mayor apoyo a tecnologías estacionarias, como las baterías de flujo orgánicas, que pueden contribuir a generar valor industrial dentro de la Unión.

El almacenamiento por bombeo, crucial en la estrategia energética de Europa

El dictamen reclama, asimismo, que el almacenamiento térmico y geotérmico reciba un tratamiento equivalente al de otras tecnologías en los marcos europeos de regulación y financiación. También destaca el potencial del almacenamiento subterráneo para compensar las fluctuaciones estacionales de la generación renovable, siempre que las condiciones geológicas lo permitan.

En cuanto al hidrógeno, el CESE considera que el renovable y el hipocarbónico pueden desempeñar un papel relevante en la descarbonización de sectores difíciles de electrificar, especialmente en determinadas aplicaciones industriales y del transporte. Sin embargo, estima que actualmente son menos competitivos que las baterías y el bombeo para el almacenamiento energético, debido a sus costes, su menor eficiencia y sus necesidades de infraestructura. Por ello, defiende concentrar las políticas de apoyo al hidrógeno en sectores de difícil electrificación y en usos como la producción de combustibles, fertilizantes y productos químicos.

Redes y centros de datos, dentro de la planificación energética

El CESE insiste en que el almacenamiento debe planificarse conjuntamente con las redes eléctricas y la generación renovable. Su incorporación a los planes de desarrollo de las infraestructuras, incluidos los de carácter transfronterizo, permitiría reducir las puntas de carga, aprovechar mejor las redes existentes y aliviar las restricciones a la generación renovable.

El organismo también advierte de que el crecimiento de los centros de datos exige una planificación integrada de la generación, el almacenamiento, las redes y la flexibilidad de la demanda. Por ello, pide a la Comisión Europea y a los Estados miembros que tengan en cuenta la capacidad disponible de la red, la eficiencia energética, la seguridad del suministro y la distribución de los costes a la hora de planificar estas instalaciones.

Entre las soluciones planteadas figura combinar nueva generación renovable con sistemas de almacenamiento en las propias instalaciones, de modo que parte de la electricidad pueda producirse, almacenarse y consumirse localmente. Según el dictamen, este enfoque permitiría reducir las puntas de demanda, reforzar la resiliencia energética de los centros de datos y optimizar las necesidades de desarrollo de la red. El aprovechamiento del calor residual para la calefacción local también figura entre las posibilidades señaladas.

La estrategia propuesta incluye, además, una mayor participación de los consumidores en los mercados de flexibilidad mediante contadores inteligentes, almacenamiento doméstico, microrredes y recarga bidireccional de vehículos eléctricos. El CESE defiende que los consumidores industriales y comerciales capaces de desplazar su demanda reciban una remuneración adecuada por los servicios que prestan al sistema, pero advierte de que estas políticas deben evitar que los hogares con menos ingresos o menor capacidad para modificar sus hábitos queden en desventaja.

El comité vincula el desarrollo del almacenamiento con la necesidad de garantizar precios energéticos estables y asequibles para los hogares y la industria. Para ello, considera necesario combinar renovables, almacenamiento y redes con mecanismos de protección al consumidor, al tiempo que se impulsa la creación de empleo cualificado y una industria europea capaz de suministrar las infraestructuras y los componentes necesarios.

El dictamen concluye que el almacenamiento debe dejar de abordarse como una tecnología aislada y convertirse en una pieza central de la planificación energética europea. Para el CESE, coordinar la inversión privada con financiación pública, regulación y política industrial es fundamental para reforzar la seguridad del suministro, reducir las dependencias exteriores y facilitar la integración de las energías renovables.

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