La futura regulación europea exigirá por primera vez que los parques eólicos, las plantas fotovoltaicas y los sistemas de almacenamiento limiten las denominadas "oscilaciones forzadas" que pueden inyectar a la red eléctrica, una medida con la que la Unión Europea pretende reforzar la estabilidad del sistema en un contexto de rápida expansión de las energías renovables.
Así se recoge en el informe técnico elaborado conjuntamente por Entso-e, la asociación europea de operadores de redes de transporte eléctrico, y WindEurope, que servirá de base para la aplicación del futuro Network Code on Requirements for Generators (NC RfG 2.0), actualmente pendiente de aprobación definitiva por parte de la Comisión Europea. El documento aclara cómo deberán interpretarse y aplicarse los nuevos requisitos técnicos incorporados al reglamento europeo y anticipa el desarrollo posterior de una guía de implementación para los operadores de red.
La nueva normativa responde a la creciente preocupación por el comportamiento dinámico de un sistema eléctrico cada vez más dominado por recursos conectados mediante convertidores electrónicos, como la eólica, la fotovoltaica y las baterías. Según explica el informe, las oscilaciones forzadas pueden amplificarse cuando coinciden con los modos naturales de oscilación del sistema eléctrico, generando fenómenos de resonancia capaces de comprometer la integridad de la red e incluso provocar desconexiones en cascada o apagones.
Aunque el documento se centra principalmente en los parques eólicos, sus autores subrayan que las nuevas exigencias no se limitarán a esta tecnología. Una vez entre en vigor el NC RfG 2.0, los requisitos serán también aplicables a otras instalaciones de generación basadas en electrónica de potencia, como las plantas solares fotovoltaicas y los sistemas de almacenamiento eléctrico, para los que será necesario realizar evaluaciones adicionales en el futuro.
Modificación del funcionamiento del sistema
El informe reconoce que la transición energética está modificando profundamente el funcionamiento del sistema eléctrico europeo y que las tecnologías renovables presentan características diferentes a las de la generación convencional. En el caso de la eólica, factores como la turbulencia del viento, el oleaje en instalaciones marinas, el movimiento de las torres o las vibraciones estructurales pueden traducirse en pequeñas oscilaciones de potencia que llegan a la red. Aunque forman parte del funcionamiento normal de los aerogeneradores, aún existe incertidumbre sobre el impacto que podrían tener en sistemas eléctricos con una elevada penetración de generación renovable, razón por la que los expertos consideran necesario establecer límites preventivos.
Como consecuencia, el nuevo código europeo fijará límites a la amplitud y duración de estas oscilaciones en el rango comprendido entre 0,1 y 20 hercios. El objetivo declarado es reducir el riesgo para la estabilidad del sistema sin imponer restricciones que obliguen a rediseñar de forma significativa los aerogeneradores o encarezcan innecesariamente los nuevos proyectos. Para ello, el grupo técnico ha propuesto diferentes umbrales y valores por defecto que posteriormente podrán adaptarse a las características de cada red nacional.








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