Política energética

Europa endurecerá los requisitos técnicos a eólica, solar y baterías para proteger la estabilidad de la red

Bruselas prepara una reforma del código europeo de conexión a red que impondrá nuevos límites a las oscilaciones eléctricas de las instalaciones renovables y del almacenamiento

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La futura regulación europea exigirá por primera vez que los parques eólicos, las plantas fotovoltaicas y los sistemas de almacenamiento limiten las denominadas "oscilaciones forzadas" que pueden inyectar a la red eléctrica, una medida con la que la Unión Europea pretende reforzar la estabilidad del sistema en un contexto de rápida expansión de las energías renovables.

Así se recoge en el informe técnico elaborado conjuntamente por Entso-e, la asociación europea de operadores de redes de transporte eléctrico, y WindEurope, que servirá de base para la aplicación del futuro Network Code on Requirements for Generators (NC RfG 2.0), actualmente pendiente de aprobación definitiva por parte de la Comisión Europea. El documento aclara cómo deberán interpretarse y aplicarse los nuevos requisitos técnicos incorporados al reglamento europeo y anticipa el desarrollo posterior de una guía de implementación para los operadores de red.

La nueva normativa responde a la creciente preocupación por el comportamiento dinámico de un sistema eléctrico cada vez más dominado por recursos conectados mediante convertidores electrónicos, como la eólica, la fotovoltaica y las baterías. Según explica el informe, las oscilaciones forzadas pueden amplificarse cuando coinciden con los modos naturales de oscilación del sistema eléctrico, generando fenómenos de resonancia capaces de comprometer la integridad de la red e incluso provocar desconexiones en cascada o apagones.

Aunque el documento se centra principalmente en los parques eólicos, sus autores subrayan que las nuevas exigencias no se limitarán a esta tecnología. Una vez entre en vigor el NC RfG 2.0, los requisitos serán también aplicables a otras instalaciones de generación basadas en electrónica de potencia, como las plantas solares fotovoltaicas y los sistemas de almacenamiento eléctrico, para los que será necesario realizar evaluaciones adicionales en el futuro.

Modificación del funcionamiento del sistema

El informe reconoce que la transición energética está modificando profundamente el funcionamiento del sistema eléctrico europeo y que las tecnologías renovables presentan características diferentes a las de la generación convencional. En el caso de la eólica, factores como la turbulencia del viento, el oleaje en instalaciones marinas, el movimiento de las torres o las vibraciones estructurales pueden traducirse en pequeñas oscilaciones de potencia que llegan a la red. Aunque forman parte del funcionamiento normal de los aerogeneradores, aún existe incertidumbre sobre el impacto que podrían tener en sistemas eléctricos con una elevada penetración de generación renovable, razón por la que los expertos consideran necesario establecer límites preventivos.

Como consecuencia, el nuevo código europeo fijará límites a la amplitud y duración de estas oscilaciones en el rango comprendido entre 0,1 y 20 hercios. El objetivo declarado es reducir el riesgo para la estabilidad del sistema sin imponer restricciones que obliguen a rediseñar de forma significativa los aerogeneradores o encarezcan innecesariamente los nuevos proyectos. Para ello, el grupo técnico ha propuesto diferentes umbrales y valores por defecto que posteriormente podrán adaptarse a las características de cada red nacional.

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ENTSO-E ha publicado un informe técnico en el que detalla nuevas tecnologías de detección de inestabilidad y propone avanzar hacia una monitorización más fina y sincronizada de la red.

El documento también introduce diferencias entre las instalaciones terrestres y marinas. Los parques eólicos offshore dispondrán de límites menos exigentes en el intervalo de frecuencias entre 0,1 y 2 hercios, al considerar que las turbinas de gran tamaño instaladas en el mar presentan mayores desafíos técnicos y costes superiores para controlar este tipo de oscilaciones.

Para verificar el cumplimiento de la futura regulación, los expertos descartan confiar exclusivamente en simulaciones informáticas. El informe concluye que reproducir con precisión fenómenos como el viento, el oleaje o el comportamiento estructural de los aerogeneradores resulta demasiado complejo, por lo que recomienda que la evaluación se base en mediciones reales obtenidas durante al menos un año de funcionamiento de las instalaciones. Los operadores de red y los promotores compartirán los datos obtenidos mediante equipos de medida de alta precisión y realizarán un seguimiento periódico para comprobar el cumplimiento de los límites establecidos.

El grupo técnico también ha desarrollado un algoritmo de referencia para detectar y cuantificar estas oscilaciones, aunque precisa que la herramienta todavía se encuentra en fase de desarrollo y no está disponible públicamente. Asimismo, analizó métodos alternativos de detección, pero decidió mantener el algoritmo inicial mientras se aclaran posibles cuestiones relacionadas con patentes de otras tecnologías de procesamiento de señales.

Apagón del 28 de abril

El informe cobra especial relevancia porque algunos miembros del panel de expertos que investigó el apagón que afectó a España y Portugal el 28 de abril de 2025 revisaron su contenido para garantizar la coherencia con las conclusiones de aquella investigación. Además, Entso-e anuncia que, como seguimiento de una de las recomendaciones derivadas de ese incidente, durante el último trimestre de 2026 se constituirá un nuevo grupo europeo de expertos para analizar el comportamiento de la generación distribuida no observable, con especial atención al papel de la energía solar fotovoltaica.

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Las 65 actuaciones están destinadas a incorporar herramientas adicionales a las redes que faciliten el control de tensión, la estabilidad ante oscilaciones y en general, el refuerzo del sistema eléctrico.

La Comisión Europea continúa ultimando la aprobación definitiva del NC RfG 2.0. Una vez entre en vigor, los operadores de los sistemas de transporte dispondrán de un plazo máximo de tres años para incorporar los nuevos requisitos a las normativas nacionales, lo que abrirá una nueva etapa regulatoria para la integración de las energías renovables y el almacenamiento en el sistema eléctrico europeo.

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