Red Eléctrica de España y los operadores de transporte de electricidad del resto de Europa han iniciado un refuerzo coordinado de los sistemas de detección y control de oscilaciones en la red eléctrica continental con el objetivo de prevenir apagones de gran escala como el registrado el pasado 28 de abril en la Península Ibérica. La iniciativa se enmarca en los trabajos técnicos de ENTSO-E, la asociación que agrupa a los operadores europeos, y responde a la creciente complejidad del sistema eléctrico derivada de la transición energética y del peso cada vez mayor de las energías renovables conectadas mediante electrónica de potencia.
El impulso a estas medidas parte de la constatación de que el sistema eléctrico europeo está entrando en una nueva fase de vulnerabilidad operativa. La sustitución progresiva de la generación síncrona convencional por instalaciones eólicas, solares, enlaces en corriente continua y otros equipos basados en convertidores ha reducido la inercia y la “fuerza” eléctrica de la red, haciendo más probables fenómenos de inestabilidad rápida y oscilaciones que se desarrollan en milisegundos. Este tipo de perturbaciones, difíciles de detectar con los sistemas tradicionales, pueden propagarse con rapidez y derivar en desconexiones automáticas masivas si no se identifican a tiempo.
Monitorización más fina y sincronizada
El apagón del 28A y otros incidentes recientes en el sistema europeo han reforzado la percepción de que los mecanismos clásicos de supervisión ya no son suficientes. En este contexto, ENTSO-E ha publicado un informe técnico en el que detalla nuevas tecnologías de detección de inestabilidad y propone avanzar hacia una monitorización más fina y sincronizada de la red, capaz de captar no solo los valores medios de tensión y frecuencia, sino también la forma exacta de las ondas eléctricas y sus oscilaciones de alta frecuencia.








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